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Arte y espiritualidad en el campus

Arte y espiritualidad en el campus

La contingencia puso de manifiesto que extrañamos aspectos de la vida cotidiana que dábamos por sentados. La añoranza hoy nos lleva a hacer un recorrido por nuestra casa común para, en cada rincón significativo, detenernos a recibir los pensamientos, sentimientos e invitaciones que estos despiertan.

POR RESU RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, PROFESORA DEL CENTRO UNIVERSITARIO IGNACIANO

CARTEL DE HUGO GARCÍA SAHAGÚN, PROFESOR DE DISEÑO

En este distanciamiento muchas cosas nos unen como comunidad itesiana. Una de las ellas es la añoranza por habitar y recorrer nuestro campus universitario. Ese que diseñaron con el corazón los primeros padres de familia y académicos soñadores de un proyecto que aún no tenía reconocimiento oficial, ese que el Padre Xavier Scheifler SJ trazó con sus dedos en el aire mientras miraba el horizonte de un terreno baldío. Ese que vibra con el estudiantado y el profesorado en sus aulas y pasillos, y ese que es arduamente cuidado por nuestros compañeros y compañeras de Servicios Generales.

Para cerrar este ciclo escolar, hagamos un recorrido por el campus haciendo una “composición del lugar”, utilizando términos ignacianos, recurriendo a nuestra imaginación y a nuestros sentidos. Volvamos al estacionamiento para oler los eucaliptos y admirar las ceibas y las lluvias de oro; a los pasillos para contemplar las jacarandas y tabachines; para dejar invadir nuestro interior con la frescura de la sombra de su bosque y extasiarnos con el canto y los sonidos de las aves y otros animales que sustenta. Acerquémonos a algunos sitios y objetos de nuestro campus, que lo identifican y distinguen como ITESO, en los que quizá no habíamos reparado antes. Cuando tengamos de nuevo la dicha respirar y reencontrarnos por el campus, quizá exploremos alguno de estos espacios que mueven nuestro espíritu hacia la experiencia de lo bello, como arte y espiritualidad que irrumpen en nuestro corazón y que habíamos dejado pasar desapercibidos.

Para acompañar el recorrido vamos a hablar de evocaciones, provocaciones y convocaciones, al estilo del análisis literario que aprendimos del Padre, Ex Rector y profesor, Raúl Mora, SJ. Naturalmente se hará desde un posicionamiento subjetivo, como toda apreciación del arte, invitando a la comunidad a que en cuanto sea posible pueda detenerse unos minutos a contemplar los objetos y espacios que presentamos para identificar los propios pensamientos, sentimientos e invitaciones que estos le despiertan.

1. Calzada Xavier Scheifler, SJ.

La belleza de la Creación y la naturaleza es inefeble e incomparable. Contiene las composiciones más provocadoras y asombrosas. Sin embargo, el trabajo de los compañeros que se involucran en diseñar y cuidar los jardines del ITESO, hacen que los espacios al aire libre tengan distintas funciones y nos convoquen a variadas actividades. Es el caso de la Calzada que el primer Rector del ITESO visualizó cuando solo había tierra en el lugar, según cuenta Rodolfo Chávez, nuestro compañero responsable de jardinería.

Sensaciones de protección y frescura, de paz y éxtasis que nos abrazan y consuelan mientras caminamos por la calzada, invitados a reposar para luego transitar hacia un mejor lugar.

Foto Carlos Díaz

2. Jardín miniatura

“Timo” trabaja desde hace más de 20 años en el ITESO y cuida esta miniatura de “jardín japonés” entre el Edificio Q y el Módulo S4. Nos contó que el objetivo de este espacio es provocar paz y convocar a dejar de lado el estrés, evocando la purificación por medio del agua que corre entre la pequeña villa que se ha ido armando con el paso del tiempo con materiales hallados en el campus y otros que él mismo ha traído de su casa, como una piedra que perteneció a sus abuelos. La pequeña villa no está totalmente conformada. Hay proyecciones para poner algunos puentes. Platicando con Timo descubrimos otro lugar muy simbólico al lado del jardín miniatura: un arco de arbustos rodea el espacio de unas jacarandas caídas hace algún tiempo. Un contorno aparentemente vacío, una reverencia natural al espacio que estuvo habitado, un nicho para la memoria sensorial.

Foto Resu Rodríguez

 

3. Escultura sin nombre de Antonio Ramírez

Es difícil saber que esta escultura es del pintor y escultor mexicano Antonio Ramírez, pues sólo está marcada con el sello de su taller de fundición “Rodas” y el signo de su firma. Es sumamente interesante tener en afuera de la capilla esta obra paradójica y fascinante de Antonio. Un artista congruente, completo, irreverente, polémico y con posicionamientos políticos muy claros por la reivindicación de las luchas indígenas y la dignidad de todas las personas.

Misterio, paradoja, dolor, indignación, muerte, violencia y cuidado mutuo pueden evocarse al estar frente a esta escultura. El sentimiento de asombro y ternura casi nos quiebra al contemplar cuerpos en la fragilidad sosteniendo a otros cuerpos. Sin duda, en el contexto de colocación de esta obra y desde nuestra espiritualidad, nos convoca a restaurar la esperanza de volver a ser levantados, honrados, cuidados… Esa locura cristiana de la Resurrección.

Foto Resu Rodríguez

4. Grabado trazado por Pablo Humberto Posada, SJ.

El ex Rector Pablo Humberto Posada, SJ., creó dos obras de arte para la universidad: el mural lateral al Auditorio Pedro Arrupe, SJ y la escultura de Ignacio de Loyola colocada en la entrada de la Biblioteca. Cuentan que fueron los mismos colaboradores del ITESO de Servicios Generales quienes realizaron el grabado trazado por el Ex Rector ya fallecido.

La evocación al pasaje del bíblico del Génesis, de Adán y Eva en el paraíso, puede provocar emociones distintas en nosotros, apelando a nuestras representaciones sobre el relato de la Creación. La naturalidad con la que se encuentra la mujer y el hombre, junto a una cruz con los lienzos sueltos y el soplo dibujado en el viento con el cual pareciera que se están comunicando, convoca a recordar la certeza de la comunicación y conexión con Dios gracias a su redención y a su Espíritu siempre presente.

Foto Resu Rodríguez

5. Escultura de Pablo Humberto Posada, SJ.

La evocación a San Ignacio peregrino, “solo y a pie”, provoca sensaciones de libertad y firmeza, convocando a buscar aquella libertad de un camino incierto pero certero, como ese “seguir al espíritu” que le llevó a Ignacio al sueño no imaginado de la Compañía de Jesús.

Foto Resu Rodríguez.

6. Otros espacios…

La frase en latín colocada en el Auditorio Q refiere al Salmo 127: “Si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los constructores”. Esta cita bíblica nos recuerda la frase ignaciana que invita a hacer “todo como si dependiera de mí, sabiendo que todo depende de Dios”. En estos tiempos de incertidumbre vale la pena volver a lo esencial, acercarnos de nuevo a lo natural, a la naturaleza y al arte. Quizá son los sitios en donde podamos volver a reencontrar nuestro Principio y fundamento, nuestra raíz y nuestra fuerza, para tener el arrojo de reinventar todo lo que haga falta, incluidas las falsas seguridades con las cuales hemos construido y habitado nuestro mundo.

Foto Resu Rodríguez

Sin duda quedan muchos otros objetos y espacios de arte y espiritualidad en el campus por enlistar ¿Cuáles recuerdas? ¿Cuáles quieres revisitar con la imaginación de los sentidos y cuando regreses al campus? Nos mantenemos en la esperanza de esos reencuentros revitalizantes mientras aprendemos a ahondar en nuestra capacidad interior, creativa e imaginativa.

 

Resurrección Rodríguez Hernández, es profesora del Centro Universitario Ignaciano, búscala por correo en resu@iteso.mx. Foto Resu Rodríguez

 

 

Descarga aquí el cartel de Hugo García Sahagún, profesor del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano.

 

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