El ciclo de cine «Los jesuitas y los derechos humanos» debe verse teniendo en cuenta la crisis que vive el país.
¿Bajo qué perspectiva ver las películas del ciclo de cine Los jesuitas y los derechos humanos?, ¿qué nos tienen que decir hoy filmes que salieron a la luz hace 60 o 30 años?
Una primera respuesta es tener en mente la crisis de derechos humanos que se vive en México, aconsejó Alejandro Anaya, profesor del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos (DSOJ) del ITESO durante la charla “Jesuitas en su defensa por los Derechos Humanos” en la que también estuvo David Velasco, SJ.
En el programa del ciclo de cine trae a la universidad películas que abordan los conflictos que han enfrentado los jesuitas en la defensa de los derechos humanos en distintos lugares del mundo y épocas, por ejemplo, la persecución de los católicos en el Japón del siglo XVII en Silencio (2016); El manto negro (1991) se desarrolla en Canadá y Amén (2002) en la Alemania nazi.
Antes de hablar del contenido de las películas que componen el ciclo, David Velasco, SJ, refirió que en los Ejercicios Espirituales San Ignacio de Loyola propone, a quien los hace, que imagine cómo miran al mundo Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. “Hay una frase que me parece que es fundamental, cómo entre las tres personas divinas ante tanta maldad, injusticia, discriminación y ante tanto dolor dicen: ‘hagamos redención del género humano’.
“Esta frase es la que de alguna manera habrá que seguirle la pista cómo las películas expresan en distintos momentos en distintas situaciones la puesta en práctica de esta voluntad de Dios expresada en esa frase”, abundó. Ese hacer redención, detalló el también investigador, se traduce hoy en una lucha frontal a favor de los derechos humanos, en especial con la actual crisis humanitaria del país.
La misión (1986) fue una de los filmes que se proyectaron la semana pasada y David Velasco, SJ, apuntó que aunque se estrenó hace 31 años y se ubica en la misión evangelizadora del siglo XVIII, fue “interpretada a la luz de las luchas sociales que se desarrollaban en mineras, farmacéuticas, de telecomunicaciones e informáticas o las que tienen bajo su control el agua y las principales reservas hídricas”.
“Hoy como en la víspera de la supresión de la Compañía de Jesús en el siglo XVIII o desde sus orígenes con San Ignacio de Loyola, los jesuitas queremos colaborar en la lucha por la justicia que pasa necesariamente por el pleno respeto de todos los derechos humanos contra el único derecho que respetan las grandes corporaciones que es el derecho al libre comercio”.

Soldiers check university workers for identification following skirmish with students san salvador march 1980
Alejandro Anaya, por su parte, señaló que México siempre ha tenido un problema serio de derechos humanos.
Los asesinatos, las desapariciones, los casos de tortura, son indicadores “correlacionados con la guerra contra el narco y la guerra del crimen organizado”, afirmó y señaló que, México el perpetrador de las violaciones a derechos humanos es un actor híbrido, parte gubernamental y no gubernamental “ya no sabemos dónde está la línea que divide a las policías locales estatales, federales de los grupos delictivos”.
Al reflexionar sobre el papel de una universidad jesuita y los integrantes de su comunidad ante este contexto, el profesor enfatizó que “este ciclo (de cine) nos debe orillar a definir nuestra agenda de investigación, a la luz de estos retos a tratar desde el cubículo y desde el aula a contribuir a entender lo que está pasando y exponer, para visibilizar lo que pasa”.