El 2do Encuentro Internacional de Construcción con Tierra y Materiales Naturales en el ITESO reunió a arquitectos de diferentes generaciones con la convicción común de transformar la materia en hábitat sustentable
En la arquitectura, los materiales naturales no son una nostalgia del ayer, sino una respuesta tecnológica, ética y estética para el cuidado de la casa común. Con el propósito de aprender y poner en práctica ese puente entre los saberes tradicionales y la precisión del cálculo contemporáneo, se llevó a cabo el 2do Encuentro Internacional de Construcción con Tierra y Materiales Naturales en el ITESO.
Entre el 25 y el 27 de marzo académicos, técnicos, artesanos y estudiantes se reunieron alrededor de la pasión que despierta la madera, el barro, la piedra y las fibras naturales como posibilidades constructivas.
Ana Rosa Olivera Bonilla, coordinadora de la Cátedra Unesco de Arquitectura de Tierra, Culturas Constructivas y Desarrollo Sustentable en el ITESO, dijo durante la inauguración del encuentro: “Para comprender la materia, hay que tener la humildad de observarla, la paciencia de escucharla y, sobre todo, el valor de tocarla y sentir su lenguaje”.
Por eso, además de conferencias, charlas y mesas de diálogo, el evento incluyó siete talleres sobre barro amasado, pisos de tierra y ensambles de madera, entre otras técnicas constructivas.
También se presentaron dos exposiciones. La primera, ubicada en la Biblioteca, documenta el trabajo formativo que el ITESO ha desarrollado en torno a la construcción con tierra. La segunda, resguardada en la Galería Universitaria, se titula Lugar. Transformar la materia y reúne piezas de fibras, paja, madera, cal y arcilla para explorar la técnica, el territorio y la memoria.
Con su amplio programa, este 2do Encuentro Internacional articula tres dimensiones relevantes para la universidad: la memoria histórica, la innovación tecnológica y el compromiso social, aseguró Gil Humberto Ochoa González, director del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano. “Una formación integral desde el pensamiento crítico se acompaña de la acción. No se trata únicamente de reflexionar sobre la sustentabilidad, sino de llevarla a la práctica”, agregó el académico.
Esa voluntad por materializar ideales llegó al ITESO en los años 90 con una generación de profesores pioneros que, agrupados en el Taller de Arquitectura Alternativa de Occidente (TAAO), sembraron la semilla de la construcción sustentable. Su legado dejó huella en la Sierra de Manantlán, en la Sierra Wixárika y en otras comunidades rurales de Veracruz. Incluso en el mismo Encuentro de Construcción con Tierra, pues reconocieron el evento como parte del legado de la agrupación.
Misma durabilidad, menor huella de carbono
Entre los atractivos del evento organizado por la Cátedra Unesco de Arquitectura de Tierra estuvieron las participaciones internacionales, como la de Philibert Déchelette. En su conferencia, “Construir con tierra en zona urbana”, el arquitecto francés presentó un par de proyectos realizados en París y basados tierra cruda no estabilizada. Es decir, sin un porcentaje de cemento en su composición.
La idea era demostrar que los edificios hechos de materiales sustentables pueden ofrecer la misma funcionalidad y estética que las construcciones industrializadas. Sin embargo, en cuanto al impacto ambiental, su superioridad es incomparable. Mientras que un edificio de cemento emite 245 kilogramos de dióxido de carbono por metro, uno de tierra cruda genera ocho kilogramos por metro.
En el desarrollo de un inmueble, el uso de la tierra “puede ser estructural, puede utilizarse para muros interiores con BTC (bloques de tierra comprimida), para la fachada o como material aislante”, explicó el conferencista. El equipo del que forma parte en Déchelette Architecture ha utilizado la segunda opción.
El primer edificio presentado, el Cité Nollez (2022), es una casa habitación con un basamento de concreto, estructura de madera y muros de tierra arcillosa compactada; estos últimos fueron realizados en el sitio de obra mediante la técnica de tapial. La segunda construcción, Quatre Cheminées (2024), es un proyecto de vivienda social de ocho departamentos que resultó ganador de un concurso organizado por Seine Ouest Habitat et Patrimoine. En esa ocasión, se utilizaron bloques prefabricados de tierra.
En ambos casos se aplicó el principio que rige la construcción con tierra: dotar al edificio de “unas buenas botas y un buen sombrero”, explicó Déchelette. Esto se resolvió mediante dinteles metálicos entre los bloques de tierra y volados que protegen el material de la lluvia. Otras decisiones clave para garantizar la durabilidad fueron el uso de geometría simple, evitar la interacción con otros materiales y observar el flujo del agua durante la construcción.
“(En el último nivel) pusimos una terraza con vegetación para demostrar que el edificio funciona bien. Como acto político, no le pusimos una cubierta de otro material a la fachada porque queríamos demostrar que podemos construir con tierra en una zona urbana», detalló el arquitecto sobre el edifico Quatre Cheminées. Luego concluyó su intervención con la consigna que guía el trabajo de muchos de los asistentes del encuentro: ¡Menos concreto, más tierra!
FOTO: Zyan André
