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Más cerca de lo que pensamos del Sol Naciente: la llegada de los japoneses a Guadalajara

Más cerca de lo que pensamos del Sol Naciente: la llegada de los japoneses a Guadalajara

Ubicar históricamente el arribo de los primeros japoneses a nuestra ciudad, a fin de reflexionar sobre la influencia de Japón y la comunidad japonesa en nuestro país, fue uno de los temas de investigación del PAP Mirar la ciudad con otros ojos

Por Amanda Lozano García y Aitana Rangel Garibay 

¿Cuándo llegaron los primeros japoneses a Guadalajara? ¿Cómo lo hicieron? Estas preguntas no tienen una única respuesta, pues la llegada de la comunidad japonesa es mucho más antigua de lo que se piensa, dado que se remonta al siglo XVII. En este artículo exploramos cómo pudieron haber llegado los primeros japoneses a Guadalajara, y aunque no es posible contar con una fecha exacta, sí hay cuatro posibles fechas en las que pudieron haber arribado a nuestro país. 

Para ello es necesario revisar el contexto histórico y social por el que pasaba en mundo durante el siglo XVII. España era una potencia conquistadora en Occidente y en algunas partes de Asia, como las Filipinas, que era colonia suya desde 1565, después de la expedición autorizada por Carlos I y ordenada por Hernán Cortés en 1527, cuando el explorador Álvaro de Saavedra Cerón fue enviado a navegar el Océano Pacífico. Su viaje comenzó en el puerto de Zihuatanejo con destino al archipiélago después conocido como Filipinas. Esta expedición resultaría en una de las rutas de comercialización entre la Nueva España y Asia más utilizadas. 

Tras el establecimiento de la ruta entre Acapulco y Manila, capital de las islas Filipinas, comenzó la llamada “carrera” transpacífica, con la cual se quería unir a la Nueva España con Asia. Por esta nueva ruta se transportaron mercancías, personas e ideas entre ambos territorios durante 250 años, del siglo XVII al siglo XIX. 

A raíz de las relaciones comerciales que se establecieron entre Asia y América, Manila se convirtió en un centro de distribución de productos provenientes de China, Japón, Malasia y otras naciones asiáticas, lo que dio origen a la creación de barrios chinos y japoneses ubicados en las afueras de Manila. Por ejemplo, Dilao era un barrio japonés conformado por comerciantes que habían huido de la persecución de los cristianos en Japón. 

Durante este periodo en Japón se llevó a cabo la persecución de personas que se identificaban como cristianos. La introducción de esta religión ocurrió en 1549, cuando el misionero Francisco de Javier y sus acompañantes llegaron a Kagoshima y comenzaron el proceso de evangelización de aquel país. La rápida propagación del catolicismo llevaría a su prohibición sesenta años después, y se aprehendió y torturó a quienes se consideraran cristianas con la finalidad de evitar la evangelización en el país. 

Todo ello creó el deseo en una parte de la comunidad japonesa de abandonar el país y migrar a uno en donde el comercio y la religión pudieran coexistir con su modo de vida. Es aquí cuando surgen las cuatro posibilidades de cómo pudieron llegar los primeros japoneses a la Nueva España y, posteriormente, a Guadalajara. 

En 1608, Rodrigo de Vivero y Velasco era gobernador interino de las Filipinas. En su viaje de retorno a Nueva España, en 1610, salió del puerto de Uraga, en la bahía de Tokio, a bordo del San Buenaventura, embarcación construida a instancias del gobierno japonés. El arribo a costas novohispanas fue a finales de octubre de ese mismo año, deteniéndose en Matanchén, en el actual estado de Nayarit. Ésta es la primera ocasión en la que podrían haber llegado los primeros japoneses a Guadalajara. 

La segunda posibilidad la ofrece Sebastián Vizcaíno, quien fue designado por las autoridades novohispanas para realizar una nueva embajada diplomática en Japón. Vizcaíno permanecería dos años en Japón, y en 1613 él y sus hombres, que incluían entre 150 y 180 japoneses, salieron rumbo a Acapulco, a finales de octubre. Tres meses después de haber zarpado tocaron tierra novohispana en las costas de Colima, y pocos días más tarde arribaron al puerto de Acapulco, a finales de enero de 1614. Es posible que durante esta travesía y en el desembarco en Colima los primeros japoneses llegaran a México. 

En cuanto a la tercera posibilidad, la embajada de fray Diego de Santa Catalina fue enviada por la Corona española y el Consejo de Indias para responder a una misiva de Ieyasu Tokugawa, emperador de Japón. Fray Diego tenía órdenes de no traer en el viaje de regreso a más comerciantes japoneses, aunque esto fue imposible de evitar. En su regreso a España, el San Juan Bautista se vio afectado por calamidades naturales, aunque lograron hacer una parada intermedia en las costas de Colima a finales de febrero de 1617, donde nuevamente cabe la posibilidad de que llegaran a Jalisco. 

Finalmente, la otra posibilidad que pudieron haber tenido los japoneses para embarcarse a la Nueva España la ofreció la Nao de la China. Si se considera que en Manila existía una colonia numerosa de japoneses, se puede pensar en la posibilidad de que algunos de ellos hayan viajado en el galeón de Manila a Nueva España y que ya no hicieran el viaje de regreso. 

Es así como podemos concluir que el arribo de los primeros japoneses a México y a Guadalajara es mucho más antiguo de lo que se pensaría en primera instancia, dado que las primeras olas migratorias de Japón a México comienzan en el siglo XIX. Sin embargo, a través de esta revisión histórica es que nos damos cuenta de que, aunque no existió una gran comunidad de japoneses en el territorio mexicano durante la colonia, ellos ya se encontraban aquí. 

Lo anterior nos permite reflexionar sobre la influencia de Japón y la comunidad japonesa en nuestra ciudad y en el país, pues su cultura y su gente llevan entre nosotros mucho más tiempo de lo que pensamos. 

 

Referencia 

Falck, M., Palacios, H., Suzuki, S., Hernández, S., Nakasone, T., Yamaguchi, V. K., & Kerber, V. (2020). Presencia japonesa en Jalisco (1a ed.). Guadalajara: Universidad de Guadalajara/Centro de Estudios Japoneses/Japan Foundation. 

Amanda Lozano García y Aitana Rangel Garibay son estudiantes de la Licenciatura en Relaciones Internacionales. Este artículo es parte de la investigación “Comunidades unidas: Japón en Guadalajara, I. La influencia japonesa en la cultura popular de Guadalajara” que se lleva a cabo en el PAP Mirar la ciudad con otros ojos. Memorias e Identidades, verano de 2022. 

FOTO: Hasekura en Roma. Japan Times/Culture 

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