Patricia Cárabes, nueva coordinadora de la Especialidad en Deporte para el Bienestar y el Desarrollo, asume sus tareas con el compromiso de consolidar el programa más allá de la dimensión técnica, competitiva y de rendimiento de la actividad física y del deporte, y está convencida de que el trabajo debe ser interdisciplinario

En 2012, Claudia Patricia Cárabes Viera formaba parte del equipo docente de un Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) que consistía en trabajar con jóvenes de distintas pandillas urbanas de la periferia de Guadalajara. Entre los retos del PAP uno resaltaba: la rivalidad entre los participantes. Entonces descubrieron que el futbol era un mecanismo capaz de trascender las diferencias entre ellos. Esa actividad era un lenguaje que todos conocían y fue un puente para la cooperación.

A partir de esa experiencia — desarrollada en Lomas de Tabachines— la académica quedó convencida de que el deporte y la actividad física son dispositivos de encuentro capaces de disminuir las violencias y propiciar la cohesión social. Esa es la certeza con la que asume la coordinación la Especialidad en Deporte para el Bienestar y el Desarrollo del ITESO.

Cuando le propusieron asumir ese rol, además de pensar en su experiencia del futbol, recordó la invitación de San Ignacio de Loyola: «En todo amar y servir». Y desde ahí se dispuso a su nueva asignación, que será, sobre todo, un trabajo en equipo. Eso la mantiene segura y confiada porque reconoce que la Especialidad es consecuencia de una práctica educativa viva que el ITESO ha nutrido desde hace varios años, y que ahora se cultiva desde una corresponsabilidad entre el Departamento de Psicología, Educación y Salud (DPES) y el Centro de Educación Física y Salud Integral (CEFSI).

Cárabes Viera es licenciada en Ciencias de la Educación, especialista en Educación Cognoscitiva y maestra en Política y Gestión Universitaria. En el ITESO se ha dedicado a la gestión académica universitaria, la gestión de proyectos, la formación docente y el diseño de planes de estudio, entre ellos el que hoy coordina, pues como profesora del DPES participó en la gestación de la Especialidad en Deporte para el Bienestar y el Desarrollo.

“Tengo la convicción de (que la Especialidad demanda) tres cosas: diálogo de saberes, interdisciplina y articulación intra e interinstitucional. Eso me hace concluir que (el programa) no solo es tarea de quien coordina, es tarea de un colectivo que trabaja en equipo”, dice. En ese sentido, y dada su trayectoria profesional, ella se vuelve un perfil apto para acompañar los procesos educativos del proyecto formativo y para fortalecer iniciativas que buscan impacto social.

¿Deporte para qué y para quiénes?

Al reflexionar sobre la relevancia de la Especialidad ante los retos de la realidad actual, la Paty Cárabes regresa al impacto positivo de la actividad física en los territorios y las comunidades. Pero para que esas repercusiones se hagan realidad, hacen falta profesionales capaces de expandir la visión del deporte y la actividad física más allá del enfoque técnico, y que al mismo tiempo sean sensibles a problemáticas de salud física y metal y a contextos de violencia, desigualdad y exclusión.

La reflexión crítica que pueden impulsar este tipo de especialistas toma relevancia ante eventos como la próxima celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Guadalajara y otras ciudades de México. Debido a su magnitud, el evento desencadena diversos procesos sociales antes y después de su llegada que también son dignos de analizar desde un enfoque que brinda esta especialidad.

“El mundial es un espacio privilegiado que promueve el deporte como un lenguaje común porque tiene una audiencia planetaria, pero también es una oportunidad para reflexionar críticamente sobre qué tipo de deporte se está promoviendo, a quién va dirigido, con qué fines y, sobre todo, la coherencia política de quien lo impulsa”, dice la académica.

Una Especialidad ligada a la incidencia social

Paty Cárabes considera que una de las asignaturas pendientes más importantes respecto a la Especialidad es posicionar y enriquecer su identidad como una apuesta formativa que coloca los procesos psicoeducativos de los agentes formadores en el ámbito del deporte y la actividad física para generar competencias para la vida con el fin de incidir en la calidad de vida, el bienestar y la cohesión social.

Ese enfoque hace único al programa académico entre la oferta de posgrados del Sistema Universitario Jesuita (SUJ), y da paso a su crecimiento en torno a la incidencia social. “La mayoría de los estudiantes suelen tener una práctica vinculada al deporte. Entonces hay que asegurarnos que sean capaces de incidir con una visión ética, situada, crítica y educativa con conciencia de la responsabilidad política que esta implica”, explica.

Una labor que deberá seguir a la incidencia será la sistematización de las experiencias de las y los egresados que, al apropiarse del enfoque del programa, puedan transferirlo en sus prácticas profesionales cotidianas. ¿Quiénes son? ¿Qué están haciendo? ¿Dónde lo están haciendo? ¿Para qué? Y ¿Qué impacto están teniendo?, son preguntas que propone como guía para dar prueba de las posibilidades de impacto de la Especialidad y su enfoque de cambio personal y social.

Un último pendiente en el que Paty Cárabes está comprometida a trabajar es en fortalecer el vínculo y generar alianzas con otras áreas del ITESO y de las demás universidades jesuitas de América Latina; así como con instituciones educativas, empresas, organizaciones de la sociedad civil e instancias gubernamentales. En todos esos y otros espacios interesados en promover estilos de vida activa y saludable, convivencia pacífica e interacción, las y los especialista en Deporte para el Bienestar y el Desarrollo tendrán un lugar para impulsar encuentros y lenguajes comunes.

FOTOS: Zyan André