La psicóloga y educadora, coordinadora del Centro Polanco, recibirá el nombramiento como Profesora Numeraria en la ceremonia con la que la Universidad celebra el Día del Maestro ITESO 2023
Porque personifica los valores que el ITESO promueve en sus Orientaciones Fundamentales (OFI), porque aporta a la realización del proyecto educativo de la Universidad y porque ha contribuido al desarrollo de su campo a través de la formación de profesionales competentes y comprometidos con la sociedad. Por todo eso, María de Lourdes Centeno Partida, académica del Departamento de Psicología, Educación y Salud (DPES), será nombrada profesora numeraria en el marco del Día del Maestro ITESO 2023.
Para ella, este reconocimiento llega como resultado de vivir su pasión todos los días, desde hace 18 años, en el Centro Polanco. Desde 2005, su trayectoria académica ha estado ligada a este escenario de acción social comunitaria que brinda servicios psicoeducativos a familias de bajos recursos, ubicado en la colonia del mismo nombre.
Al hablar de su profesión, las sonrisas se le escapan. Egresada de la Licenciatura en Psicología del ITESO, trabajó durante algún tiempo en departamentos psicopedagógicos de escuelas, para luego poner pausa a su proyecto laboral y dedicarse a su familia y a la crianza de sus dos hijas por 10 años.
Cuando decidió que era momento de regresar a ejercer, ingresó a la Maestría en Educación y Procesos Cognoscitivos de su alma mater para actualizarse y retomar el pulso de su profesión. Para cursar el posgrado, era necesario tener un escenario donde pudiera llevar a cabo sus prácticas. Antonio Ray Bazán, profesor emérito y en aquel entonces coordinador de la maestría, le sugirió acercarse al Centro Polanco para ofrecer su servicio ahí. Dieciocho años más tarde, Lourdes Centeno es la coordinadora del Centro Polanco.
Durante sus estudios de licenciatura, Lourdes trabajó con niños con rezago escolar y problemas de aprendizaje en zonas vulnerables, en una célula similar al Centro Polanco, pero en Tlaquepaque. “Desde que tuve esa experiencia, me enamoré de ese trabajo. Estar ahí y trabajar con esos niños fue un parteaguas en mi vida. Cuando me fui, me dije a mi misma que algún día iba a regresar a hacer esto. Y aquí estoy”, dice.
La académica, y más aún, la persona que es hoy, no se entiende sin su paso por el Centro Polanco, instancia que coordina desde hace seis años.
“Mi pasión es el Centro Polanco. Darme cuenta de toda la realidad educativa del país fue muy fuerte para mí. Creo que [mi trabajo] sí marca una diferencia importante en el panorama de estos niños”, afirma.
Añade que lo que la mantiene activa en el Centro es un fuerte compromiso por alcanzar la justicia social. “Nuestro reto es acercar a estos niños una educación de mejor calidad y oportunidades para aprender y relacionarse”, comenta.
“Hablamos de niños de 9 o 10 años que todavía no saben leer ni escribir. No es que tengan alguna condición que les impida aprender, es que no han tenido oportunidades ni recursos para hacerlo, porque sus papás también tienen una educación muy pobre y las escuelas, que deberían ser los espacios que les proporcionaran conocimiento, no lo hacen”, explica la profesora.
Además de ofrecer apoyo para resarcir estas lagunas en la educación de los niños, en el Centro Polanco se trabajan asuntos cognitivos de la mano con procesos convivenciales y se ofrece acompañamiento psicoterapéutico para adultos y trabajo con sistemas familiares, entre otros servicios.
En los últimos dos años, el Centro Polanco ha dado atención a más de 900 familias de 51 colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara, a través de la participación de más de 390 estudiantes y académicos de pregrado y posgrado del ITESO.
“Mi trabajo es atender problemáticas, a través de la formación de estudiantes. Mi mayor reto es compartir lo que sé con otras personas aquí en la Universidad, para que el proyecto continúe.»
Un pie en el aula y otro en la práctica
El Centro Polanco nació con la vocación de dar respuesta a necesidades reales y sentidas de la comunidad, al tiempo de formar estudiantes universitarios. Con ello acorde, la cátedra de Lourdes Centeno Partida mezcla las aulas con la práctica, método que considera vital para los caminos de la psicología y carreras afines.
En su faceta de académica, reafirma que la psicología educativa se entiende de una manera especial si es vivida desde el compromiso social. “Mi trabajo es atender problemáticas, a través de la formación de estudiantes. Mi mayor reto es compartir lo que sé con otras personas aquí en la Universidad, para que el proyecto continúe”, asegura.
A los pocos años de haber ingresado al Centro, comenzó a coordinar la Unidad Académica Básica (UAB) de la línea de aprendizaje y, posteriormente, fungió como coordinadora docente de algunas asignaturas en el área de enseñanza del aprendizaje de la licenciatura. También estuvo al frente de la Maestría en Educación y Gestión del Conocimiento, además de que participó en el diseño de la Maestría en Educación y Convivencia.
Centeno Partida se sabe afortunada de haber encontrado una fórmula que empatara sus metas profesionales con las personales y familiares. En sus tiempos libres, gusta de subir cerros como el Iztaccíhuatl y el Nevado de Colima con un grupo de amigos. También entrena natación y, desde hace muchos años, hornea distintos tipos de panes.
Lourdes agradece y celebra ser reconocida como profesora numeraria, más que a título personal, por los reflectores que gracias a ello reciba el trabajo que día a día realiza todo el equipo de académicos y estudiantes en el Centro Polanco, próximo a cumplir 50 años de vida.
FOTO: Luis Ponciano