Israel y Palestina acapararon las intervenciones en la más reciente sesión anual de la Asamblea General de la ONU
Cada año los jefes de Estado de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas se dan cita en Nueva York para la Sesión Anual de la Asamblea General de ese organismo. Desde hace 80 años, la ocasión se convierte en el escaparate en donde se mide el pulso de la agenda política internacional: presidentes, monarcas y ministros de asuntos exteriores participan en un desfile de 4 días, en el que la máxima tribuna del multilateralismo aglutina discursos y posicionamientos respecto de la agenda internacional.
El 23 de septiembre pasado tocó el turno a la octogésima edición de esta escena y, dada la coyuntura actual, merece la pena analizar lo que ahí aconteció para darnos un momento para reflexionar sobre el desempeño y la eficacia de Naciones Unidas.
Las 7 Guerras de Trump y el aislamiento a Israel
La asamblea arrancó con el discurso del secretario general, António Guterres, a quien siguió el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, con dos discursos que anunciaban el pulso de la sesión: condenas directas sobre el genocidio que está perpetrando Israel en Gaza y un llamado al cese del fuego en la zona y, sobre todo, a abrir las puertas a la ayuda humanitaria para el pueblo palestino.
Sin embargo, el tercer orador, Donald Trump, aprovechó el foro para plantar de manera cínica y unilateral su visión del mundo. Además de denunciar un boicot en su contra, pues no pudo leer su discurso en el teleprónter, y en su camino a la sala general tuvo un percance con el funcionamiento de las escaleras eléctricas, no escatimó en autoalabanzas a su política exterior, en la que destacó haber sido el pacificador de siete guerras, sin haber recibido respaldo ni reconocimiento de la ONU. Habló del declive de Europa occidental, a la que señaló como abatida por la migración ilegal y la ideologización del cambio climático.
Finalmente, mostró un cambio de posición respecto a Rusia, pues en su discurso la presentó como un «tigre de papel», idea que reforzó con un comunicado por la tarde, en el que afirmó que Ucrania tenía posibilidades de recuperar el territorio ocupado por los rusos. Trump, siendo Trump. Sin embargo, ese viraje respecto de Rusia es un tema al que habrá que darle seguimiento. Recordemos que, durante los últimos 10 días, se han reportado ataques cibernéticos a algunos aeropuertos europeos (Reino Unido y Dinamarca) y también se ha detectado la presencia de aeronaves rusas en territorios de países pertenecientes a la OTAN.
Después de Trump las participaciones de Indonesia, Turquía y Qatar retomaron el hilo de la plenaria y se enfocaron en resaltar los crímenes de guerra que se han cometido en Gaza señalando abiertamente a Israel como el responsable del genocidio. Y a partir de ahí fueron 3 días en los que el eco del genocidio se replicó en una cantidad considerable de participaciones, resaltó la intervención del rey de España que reiteró la posición de su país respecto del conflicto. Salvo países como Perú y Argentina que aprovecharon el espacio para traer temas de su agenda nacional al foro, el grueso de la comunidad internacional levantó la voz en un mismo coro pidiendo el cese de las hostilidades en Gaza y la urgencia de permitir la entrada de ayuda humanitaria.
La narrativa empieza a cambiar de bando
No cabe duda de que el momento más significativo fue cuando Benjamín Netanyahu tuvo su momento de intervenir. Entre abucheos y la desbandada de delegaciones internacionales que abandonaron la asamblea, Netanyahu trató de recordar a los rehenes cautivos desde octubre de 2023 por las fuerzas terroristas de Hamas, así como acusó a los países que estaban reconociendo a Palestina como país de estar premiando al terrorismo. Con un semblante visiblemente tenso, pronunció su discurso de casi 50 minutos en los que se enredó justificando los ataques en los últimos meses a sus vecinos: Líbano, Irán, Iraq, Siria, Yemen. Pavoneándose por los ataques a Irán, los ataques en el Líbano a través del uso de dispositivos electrónicos. Netanyahu se presentaba más como un informe castrense destacando sus triunfos militares tratando de justificar y rescatar su honor. Recordemos que un día antes el propio Trump le advirtió que no podría anexionarse los territorios en Cisjordania, además de que en su trayecto a Nueva York el avión que lo trasladaba tuvo que esquivar el espacio aéreo español y francés por miedo a que estos países hicieran cumplir la orden de captura emitida por la Corte Penal Internacional en contra de Netanyahu por crímenes de Lesa Humanidad.
El porvenir: ¿qué sigue?
El rechazo colectivo a las acciones de Israel en el pleno de la ONU nos recuerda la razón por la que fue creado este organismo: exhortar al diálogo y la cooperación para la resolución pacífica de conflictos. Si bien, los hechos de la semana pasada no son ni de lejos el inicio del cambio en la realidad palestina, sí que se pueden convertir en el detonante de la reflexión en torno a qué sigue para garantizar la coexistencia pacífica de dos estados, uno palestino y uno israelí. El foro de la ONU nos invita a iniciar esta reflexión para poder tomar acciones para contribuir a detener el genocidio y traer de regreso la esperanza al pueblo palestino y a la humanidad.
Es importante que no dejemos de hablar de Gaza y Cisjordania. Por ejemplo, aquí en el ITESO el martes 30 de septiembre nos reuniremos a las 16:00 horas en el auditorio D2 para compartir nuestras experiencias e ideas para sumarnos a los esfuerzos locales, nacionales e internacionales para detener el genocidio en Gaza y apurar la apertura a la recepción de ayuda humanitaria.
FOTO: UN Photo/Loey Felipe
