El objetivo es consolidar espacios de diálogo intercultural y enriquecimiento a través de la participación de estudiantes indígenas y afromexicanos de diversas comunidades originarias de México.
POR EFRAÍN JIMÉNEZ ROMO, COORDINADOR DEL PROGRAMA INDÍGENA INTERCULTURAL
Desde hace más de tres décadas, el ITESO tiene proyectos colaborativos con comunidades originarias principalmente en el Gran Nayar, región ubicada en Jalisco, Nayarit y Durango, sin embargo, no todos conocen qué se hace desde la universidad, cómo se organiza, qué proyectos tiene y cómo respondemos ante una realidad tan compleja y a la vez tan enriquecedora.
En febrero del 2019 se conforma la Comisión Intercultural, coordinada por el Programa Indígena Intercultural de COINCIDE e integrado por representantes de C-JUVEN, CAXA, Admisiones, Participación Estudiantil y Finanzas, con el objetivo de consolidar espacios de diálogo intercultural y enriquecimiento a través de la presencia de estudiantes indígenas y afromexicanos de diversas comunidades originarias de México.
Históricamente, la universidad ha abierto sus puertas a estudiantes de pueblos originarios, respondiendo, por una parte, a una deuda social que se tiene ante las desigualdades en el derecho a la educación, a la que los pueblos han sido relegados y por otra parte, por el interés de colaborar con quienes pueden compartir una gran riqueza al proceso de aprendizaje de toda la comunidad universitaria en diálogo intercultural.

Efraín Jiménez Romo es el coordinador del Programa Indígena Intercultural; puedes contactarlo al correo efrainjim@iteso.mx.
Actualmente, en ITESO estudian alredor de 40 jóvenes indígenas. En el semestre en curso ingresaron tres estudiantes de grupos y comunidades Na´ayeri, Chol y Náhuatl, quienes fueron acreedores a la beca indígena 2020, sin embargo, todavía hay un gran número estudiantes que no logran ingresar a las universidades. Su contexto de rezago es tan fuerte que no alcanzan las condiciones mínimas para lograrlo y ese reto también se tiene que abordar.
El contexto nacional y estatal al que nos enfrentamos nos indica que cientos de estudiantes son expulsados de sus comunidades hacia las grandes ciudades, donde se encuentran centralizadas las oportunidades de continuar con los estudios. Esto representa un reto enorme, ya que se enfrentan a una mayor vulnerabilidad al perder el cobijo comunitario y comenzar un proceso de adaptación a una ciudad excluyente en la que tendrán que luchar cada día en condiciones culturales y económicas desfavorables y continuar sus estudios contra toda lógica como forma de resistencia.
Es importante que en la universidad conozcamos el contexto de los y las jóvenes del Colectivo Nuestras Culturas (NUCU), donde los estudiantes se visibilizan desde sus identidades y generan diversas propuestas culturales, académicas y sociales con acciones que lleven a la justicia y diversidad. Quienes integran el colectivo manifiestan su agradecimiento por la oportunidad de estudiar y recibir una beca, sin embargo, no es suficiente para asegurar las condiciones mínimas para continuar sus estudios hasta concretar su carrera, ya que se enfrentan al impacto de un rezago educativo durante su educación básica y media, además del reto de resolver la parte económica que implica vivir en una ciudad y estudiar con los ingresos que puedan lograr con su trabajo y el apoyo de la familia desde el campo.
Las y los estudiantes resuelven día a día estos retos vendiendo sus artesanías, otros en ventas o en tiendas como cajeros, en turnos mixtos o nocturnos que les permita continuar con los horarios de clase, piden asesorías y cursos extra para regularizarse, se apoyan entre sí, comparten lugar dónde vivir sin dejar de lado ese gran sentido de solidaridad aprendido en sus comunidades.
La universidad sigue buscando alternativas, y la conformación de la Comisión está centrada en poder acompañar a los y las estudiantes a lo largo de su vida universitaria, ya que el ingreso a su carrera es solo el primer paso, le resta el proceso en que se requiere todo un trabajo de apoyo en red y colaborativo entre las comunidades, grupos originarios de donde provienen, su familia, acompañamiento psicoafectivo, desarrollo de habilidades tecnológicas, regularización académica, apoyo económico y apertura de espacios de integración y propuesta, donde no sean vistos reduccionistamente como sujetos de intervención, sino portadores de saberes valiosos que enriquecen a toda la comunidad universitaria.

Actualmente, en ITESO estudian alredor de 40 jóvenes indígenas.
Las instituciones educativas tendrán que ir creciendo y aprendiendo en la interculturalidad desde sus diversos centros, disciplinas, procesos, metodologías, abriéndose al diálogo y escuchando otras voces, otras formas de aprender, permitiéndonos la autocrítica y reflexión para evidenciar la discriminación y racismo, que muchas veces permanece de manera sutil y normalizada, hasta transitar hacia una educación inclusiva y diversa.
El ITESO abre la posibilidad e invita a colaborar a toda la comunidad universitaria a través de docencia en campo, voluntariado, Proyectos de Aplicación Profesional (PAP), investigación colaborativa y aplicada, trabajo en redes, participación en Encuentros, Seminarios, Proyectos de intervención, Gestión. Sean bienvenidos y bienvenidas a explorar otros entornos y realidades.