Los popotes son altamente contaminantes y completamente inútiles, a menos que alguna condición de salud te obligue a usarlos. El ITESO quiere deshacerse de ellos por completo.
Desde que cursaba el kínder en el Colegio Ameyali, en Puerto Vallarta, Mariana Cecilia Carrillo llevaba semanalmente su basura orgánica para elaborar composta. Sus padres están involucrados en proyectos de tecnología ecológica y sustentable. Como ecologista y estudiante de Ingeniería Ambiental del ITESO, admite que lo que más le cuesta dejar de consumir son las botellas de jugos y tés.

Dejar de comprar botellas de plástico es benéfico no solo para el ambiente, sino también para tu bolsillo
“Me llena de culpa, así que compro el tamaño más grande y la guardo para reutilizarla”, confiesa. Como parte del colectivo RedUC, ella le da continuidad a los esfuerzos que esta agrupación inició en 2008 con la desaparición del unicel y la implementación de platos en las cafeterías.
RedUC (búscalos en Facebook) ha colaborado con el PAP “Materioteca ITESO” y con la oficina de Servicios Generales para hacer un campus más sustentable a través de actividades y campañas dirigidas a que los universitarios tomen mejores decisiones de consumo.
¿Cómo trabaja RedUC?
Somos un colectivo que trabaja en los problemas básicos de contaminación. Elegimos un problema a la vez y nos ponemos a investigar; sacamos datos duros, infográficos y difundimos los resultados. Ya que tenemos apoyo de los estudiantes, es más fácil que la universidad apoye.
¿Cuál es el top 5 de los enemigos ambientales del ITESO?
El PET del agua embotellada, los popotes, los cubiertos desechables, las colillas de cigarro en el suelo y la mala separación de residuos. Lo que más encuentras en la basura orgánica en el ITESO son popotes.
¿Qué logros han tenido?
La desaparición del unicel y desechables son los logros de la primera generación de RedUC; ahora, algunas cafeterías ya dejaron de entregar popotes y el restaurante Güich cambió sus desechables a cartón y a cubiertos biodegradables. También apoyamos en la certificación ambiental voluntaria (la cual entregó la Semadet al ITESO en 2015) y en la difusión de los beneficios ambientales al utilizar los bebederos.
¿Por qué seguimos utilizando plásticos?
En cuanto a botellas, las excusas más comunes son: “qué flojera cargar con una botella para rellenarla” o, “el agua de los bebederos sabe raro”. En cuanto a los popotes, “es que el frío me lastima los dientes”. Son lujos innecesarios dentro del ITESO, porque aquí contamos con bebederos que tienen un mantenimiento adecuado y, si no tienes una discapacidad motora, no necesitas un popote.
¿Te consideras eco-terrorista?
No, me considero respetuosa. Prefiero dar datos duros en una conversación, por ejemplo: “¿Viste el video de la tortuga que tenía un popote atorado en su nariz?” Creo que los datos tienen más impacto para que la gente cambie, en lugar de llamarles la atención.
¿Qué legado te gustaría dejar?
Quiero ver que la gente entre al ITESO con la idea de que aquí adentro se separa correctamente la basura, que cada quien trae su bote para llenarlo de agua gratis porque es su derecho, está limpia y es bebible, que si fuman, tiren su colilla en uno de los ceniceros enormes que hay en las Áreas designadas para fumar. Quiero que todo esto sea algo que identifique al ITESO. Foto Roberto Ornelas