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Un hilo para tejer la esperanza

Un hilo para tejer la esperanza

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, te presentamos el hacer del Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia, Francisco Suárez, SJ y su trabajo hacia afuera y dentro del ITESO, que busca reducir las acciones y omisiones que atentan contra la vida de las niñas y mujeres.  

 

Adriana no duda: “¿Por qué son importantes los derechos humanos? Para mantener la esperanza”, responde. Junto con su hermana, Claudia, otros tres voluntarios y cinco becarios y becarias, Adriana Díaz Ponce Castañeda es una de las estudiantes cercanas al Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia Francisco Suárez, SJ —el CUDJ—. 

Creado hace apenas un poco más de un año, el CUDJ es la instancia al interior del ITESO cuyo objetivo es el estudio, la incidencia, por ejemplo, ante los gobiernos locales, el litigio estratégico, el acompañamiento y el fortalecimiento de las personas, los grupos y los colectivos, en sus cuatro programas de trabajo: violencias de género; tortura, ejecuciones y desapariciones; seguridad y justicia, y agua y territorio. 

A diferencia de otros centros de la Dirección de Integración Comunitaria a la que pertenece, el CUDJ realiza la mayor parte de su trabajo hacia afuera del campus, aunque la mayoría de las personas que lo integramos, nueve en total, damos clases de licenciatura y maestría, en distintos departamentos de la universidad… Y nos encanta y enriquece recibir estudiantes becarios y becarias, así como de voluntariado. 

No violencia contra las niñas y mujeres 

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres, un tema en el que el CUDJ tiene un programa de trabajo en consolidación, con esperanza de que las circunstancias actuales cambien, no sólo en Jalisco, sino en todo el país. 

A cargo de la académica especialista Mariana Espeleta, el propósito del programa de violencias de género del Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia es contribuir en la reducción de todas las acciones y omisiones que atentan contra los derechos a la vida, la seguridad, el patrimonio, el acceso al bienestar o la integridad física, emocional o psicológica de las mujeres y niñas, entre otros.  

El programa trabaja hacia afuera y hacia adentro de la universidad. 

Hacia afuera, es la presentación del ITESO en el Consejo Estatal para la Igualdad entre Hombres y Mujeres, donde participa en un colectivo diverso compuesto por funcionarios, académicos y grupos de la sociedad civil para analizar el contexto general y hacer propuestas para cambiarlo; realiza un diagnóstico de la situación de Jalisco para, en conjunto con instituciones públicas, aprender y apoyar desde la investigación las decisiones que afectan a las habitantes de Jalisco. Hacia adentro tiene representación en la Comisión para Atender Asuntos de Género y en el Comité Interdireccional para la Igualdad de Género, que realiza diagnósticos para ver dónde ocurren las violencias en el interior de la universidad y cómo pueden evitarse. 

¿Por qué es importante que las violencias de género se aborden en las universidades?  

Las universidades tienen las metodologías y áreas de experiencia capaces de producir información de calidad para diagnosticar y comprender mejor las violencias que se ejercen en contra de las mujeres y niñas de su entorno. Esta tarea urgente es un insumo fundamental para mejorar los planes, las políticas, las leyes y así ir eliminando la violencia contra las mujeres y las niñas, responde Mariana Espeleta, responsable del programa en el CUDJ. 

Desde su perspectiva, si aspiramos a tener nuevas generaciones de profesionales que transformen la realidad violenta que vivimos, debemos darles herramientas para hacerlo; si las escuelas asumen el compromiso de educar con perspectiva de género, y combatir la violencia desde la información, la reflexión y la propuesta de soluciones. 

Añade que las universidades tienen el compromiso de garantizar el respeto a los derechos humanos, entre ellos los de las mujeres a tener una vida libre de violencia. Además, la vida universitaria es un espacio de aprendizaje. “Si nuestra Universidad es consciente de la necesidad de luchar en contra de las violencias a las mujeres”, es más probable que quienes formamos parte en ellas llevaremos esta lucha en las calles y los espacios profesionales y familiares. 

La violencia de género nos sale muy cara socialmente, recuerda. En este país, las mujeres son el pegamento familiar, barrial, comunitario. Por cada mujer violentada hay varios niños, adultos mayores y procesos comunitarios afectados; se desencadenan fracturas sociales muy importantes. 

En contraparte, está la esperanza. Se construye en el ITESO y, en el caso de los derechos humanos, el CUDJ es uno de sus hilos fuertes. 

Litigio sí, estratégico siempre

Si hubiera que definir una de las acciones que el CUDJ no hace, habría que decir que no es un bufete jurídico. Esto significa que no lleva casos particulares de representación legal como sí lo hace, por ejemplo, la Clínica Ignacio Ellacuría, SJ, del ITESO. 

Sin embargo, en un futuro próximo el Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia aspira a realizar litigios estratégicos –es decir, el acompañamiento jurídico e integral en casos que por sus características puedan sentar precedentes, cambiar para bien las vidas de muchas personas, incentivar reformas legales, modificar políticas públicas y patrones de comportamiento sociales para mejorarlos—.  

El litigio estratégico implica un inmenso compromiso con las víctimas, que pueden ser personas o colectivos, sus familias y su entorno, en este caso en los temas de violencias de género; tortura, ejecuciones y desapariciones; delitos de impacto alto, abusos policiales y a causa la militarización, así como de la falta de acceso y contaminación del agua y del despojo de su territorio, explica Alejandra Nuño, la directora del centro. 

Esto, añade, significa hallar un caso emblemático y tener una claridad de lo que ocurre en el contexto y los problemas que enfrentan las personas afectadas, lo cual se hace a través de la investigación y de un acercamiento con la realidad. Además, implica la representación legal de las víctimas, con las que se establecen vínculos de muy largo plazo, pues se las acompaña y fortalece en procesos que pueden durar muchos meses e incluso años.  

¿Viste el documental Las tres muertes de Marisela Escobedo, dirigido por Carlos Pérez-Osorio y disponible en Netflix? La vida de Marisela Escobedo y su hija Rubí son el ejemplo de un caso emblemático. 

Si aspiramos a tener nuevas generaciones de profesionales que transformen la realidad violenta que vivimos, debemos darles herramientas para hacerlo; si las escuelas asumen el compromiso de educar con perspectiva de género, y combatir la violencia desde la información, la reflexión y la propuesta de soluciones. 

Dos fragmentos de luz en la oscuridad

¿Por qué mi vida es más fácil que la de los demás? En el momento que se hizo esa pregunta, y las que le siguieron, Adriana Díaz Ponce Castañeda se sintió obligada a trabajar en temas de derechos humanos. “Muchas veces se nos olvida que las personas no tienen las mismas oportunidades”, añade. Adriana es estudiante de derecho en el ITESO y becaria del Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia Francisco Suárez, SJ. Claudia, su hermana gemela, estudia relaciones internacionales y el voluntaria del CUDJ.

Adriana y Claudia colaboran en el área de seguridad y justicia del CUDJ. Compilan estadísticas de los homicidios y otros delitos de alto impacto e información sobre la injerencia del Ejército en las tareas de seguridad de México, así como soberanía nacional.

Las había visto muchas veces en el los pasillos de la universidad —cuando una veía gente en el ITESO—. Siempre pensé que eran la misma persona. Cuando las conocí en el Zoom me llenaron de esperanza.

“En la universidad me di cuenta de que hay campos del derecho que no se guían por los principios de justicia. Los derechos humanos me han dado la posibilidad de que algunos conflictos de la vida social se resuelvan con la justicia y con el amor. Eso es lo que quiero aprender”, reflexiona Adriana.

Claudia relata que cuando cursaba el cuarto semestre, en una clase con David Velasco documentó un caso de extractivismo. “Entonces me di cuenta de que el ITESO es un agente de impulso de los derechos humanos, y que es importante que involucre a los estudiantes, porque la universidad es una formadora de personas”.

Claudia y Adriana afirman que les gusta colaborar en el CUDJ, pues a través del centro el ITESO puede mostrar la congruencia entre lo que dice y hace.

Su trabajo no es fácil, hay que decirlo. Tienen contacto con los datos más dolorosos de lo que ocurre en México. ¿Cómo le hacen para acomodar esa información en su juventud?

“Renacimos gigantes. Ahora somos fragmentos de luz que impide que la noche sea oscuridad”, citan casi en unísono la máxima de la comunidad Las Abejas, de Acteal, Chiapas.

Tres puntos para comprender el CUDJ 

  1. Nació a finales de agosto de 2019, por lo cual es un centro en consolidación.

2. Tiene cuatro líneas de trabajo:  

  1. 1. Violencias de género
  2. 2. Tortura, ejecuciones y desapariciones
  3. 3. Seguridad y justicia
  4. 4. Agua y territorio.

3. Es la representación del ITESO en asuntos de derechos humanos ante el Sistema Universitario Jesuita, que agrupa a las universidades mexicanas encomendadas a la Compañía de Jesús, y tiene la representación en las redes de derechos humanos y pobreza ante las 30 instituciones que forman parte de la Asociación de Universidades confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (Ausjal). También representa al ITESO en la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos ‘Todos los Derechos para Todas y Todos’ (Red TDT). 

A cargo de la académica especialista Mariana Espeleta, el propósito del programa de violencias de género del CUDJ es contribuir en la reducción de todas las acciones y omisiones que atentan contra los derechos a la vida, la seguridad, el patrimonio, el acceso al bienestar o la integridad física, emocional o psicológica de las mujeres y niñas, entre otros. 

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Sobre el Autor

Vanesa Robles

Es profesora en la carrera de Periodismo en Comunicación Pública y encargada de Comunicación del Centro para la Dignidad y la Justicia Francisco Suárez, SJ. Puedes contactarla en el correo vanesarobles@iteso.mx

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