ITESO. UNIVERSIDAD JESUITA DE GUADALAJARA

Retratan cambios en el campo jalisciense

Sep 14, 2020 | PAP |

Un PAP que en un principio realizó cápsulas de video se transformó en un proyecto que busca develar cómo la producción de berries ha modificado la vida de los habitantes de ocho comunidades del estado.

POR ÉDGAR VELASCO

De unos años para acá, Jalisco se presume como una potencia en la producción de berries, es decir, el cultivo y exportación de zarzamora, frambuesa y arándano, entre otros frutos. Sin embargo, esta bonanza también tiene sus saldos: muchos campesinos han tenido que cambiar de estilo de vida, como en el caso de Paola, habitante del campo de Jalisco y protagonista del documental Cosechando el tiempo, que busca contar todos estos cambios en el campo jalisciense. 

El proyecto es una iniciativa de estudiantes de la licenciatura en Comunicación y Artes Visuales y forma parte del PAP San Pedro Valencia: Renovación urbana, saneamiento ambiental y emprendimientos turísticos. A la cabeza del proyecto se encuentra la profesora Nalleli de la Torre, quien además funge como productora y quien relata que “todo comenzó con la grabación de unas cápsulas que tenían por objetivo contar la situación de la población migrante agrícola en el valle de Mazatepec. El resultado no fue publicable, pero nos dio contactos y una oportunidad de conocer las condiciones de los campos de berries”. ¿Cuáles condiciones? De la Torre menciona que la transformación en productores de berries ha generado cambios en la dinámica social y económica de la región entre los municipios de Tala y Acatlán. Explica, por ejemplo, que han llegado trabajadores de diferentes partes del país que viven hacinados y han dado pie a problemas de vivienda. “El cambio a monocultivo está provocando que comience a escasear el agua de las comunidades”, abunda la productora. 

Gisela Romero y Éric Armas son los directores del documental. Ambos comenzaron como estudiantes y se mantienen en el proyecto aun cuando ya concluyeron sus estudios. “Se comprometieron voluntariamente con las comunidades, con su proceso”, explica Nalleli de la Torre. 

 

Cosechando el tiempo busca seguir a Paola durante un día normal. Ella es un ama de casa que ayudaba a su esposo, que era pescador. Ambos ahora se dedican al campo pues se quedaron sin trabajo cuando, en 2013, un ecocidio acabó con los peces en la presa Hurtado, también conocida como presa Valencia, en Acatlán. “Es una mujer de campo que se levanta, arregla a sus hijos para ir a la escuela, trabaja en el campo, atiende su casa, saca tiempo de done no hay para seguir construyendo en su comunidad. Por eso el documental se llama Cosechando el tiempo”, explica De la Torre, y añade que la idea es mostrar todas las aristas de la vida en el campo jalisciense, desde el cambio en el oficio de las personas hasta la migración laboral. “Paola ayuda a los migrantes que no hablan español. Entonces, también mostraríamos ese tema”. 

Nalleli de la Torre cuenta que recientemente participaron en dos convocatorias: una del Programa de Acciones Culturales Multilingües y Comunitarias (PACMyC), de la que esperan obtener un estímulo económico de 70 mil pesos para la producción. La otra, de la plataforma Docs México, en la que fueron seleccionados para participar en una serie de talleres para el desarrollo del proyecto y en el que recibieron tutorías. Además, están realizando un trabajo con la comunidad para armar un festival que pueda ser candidato a recibir un apoyo de Proyecta Producción de la Secretaría de Jalisco. 

En cuanto al cronograma de producción, Nalleli de la Torre estima que el proyecto durará un año más. De finales de agosto a que concluya el año estarán realizando el levantamiento de imágenes, con la idea de que comenzando 2021 pueda comenzar la posproducción. También deben esperar a que llegue marzo, que es cuando tiene lugar la cosecha. En el ínter, seguirán buscando maneras de generar recursos e invitando a más estudiantes que quieran sumarse al proyecto. 

Sobre el PAP San Pedro Valencia, De la Torre concluye diciendo que éste “reafirma la confianza que tienen los pobladores en la universidad. Por otra parte, permite que los alumnos adquieran un compromiso social y, al mismo tiempo, puedan ejercer sus conocimientos”. 

Print Friendly, PDF & Email