Sukulima-Socorro López Candelario, originaria de una comunidad wixárika, profesora de primaria y estudiante del ITESO, diseñó estrategias para conseguir esa meta y así evitar la deserción escolar, brindar más oportunidades laborales y posibilitar una mejor comunicación con las comunidades mestizas sin descuidar la lengua materna

Mejorar la enseñanza del idioma español como segunda lengua para los niños wixaritari que cursan la educación primaria: ése es el objetivo de Sukulima-Socorro López Candelario, originaria de la comunidad wixárika de Tuapurie-Santa Catarina, profesora de primaria y egresada de la maestría en Educación y Convivencia del ITESO. 

Durante un año, Sukulima —nombre que en lengua wixárika significa “jícara” (xukuri), un objeto usado en eventos sagrados de la comunidad— estudió los procesos de enseñanza del español en la Escuela Primaria Intercultural Bilingüe Benito Juárez, ubicada en Nueva Colonia, municipio de Mezquitic, Jalisco.  

En ese plantel recabó las opiniones de 40 niños wixaritari de quinto y sexto grados, y a partir de ello, y junto con los profesores de esos grupos, diseñó estrategias para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje del español, mismos que se esperan aplicar en los próximos meses para probar su éxito.  

La difícil experiencia de comunicarse en español

Así como muchos niños de las comunidades wixaritari, Sukulima tuvo problemas para aprender español, idioma que conoció en la secundaria y que empezó a hablar con fluidez durante el bachillerato, junto con profesores y alumnos mestizos.  

“Cuando tenía que exponer delante de mis compañeros, tenía que hacerlo todo en español y no tenía esas habilidades, ya que en mi comunidad nos comunicábamos en lengua wixárika”, recuerda Socorro, quien también tenía dificultades al redactar textos.  

Esta experiencia le dejó huella y la llevó primero a formarse como profesora de educación primaria —estudió la licenciatura en Educación Indígena por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN)—, y posteriormente a cursar la maestría en Educación y Convivencia en el ITESO.  

Desde su experiencia como profesora de educación primaria bilingüe en su comunidad, Sukulima considera que los programas educativos oficiales no funcionan como deberían, porque se basan en la traducción literal del idioma, no atienden las particularidades socioculturales de los pueblos indígenas y no brindan actividades que motiven a los niños wixaritari a aprender una segunda lengua.  

“Quizá para no perder tiempo o no salir de la planeación educativa, nos vamos a la traducción wixárika-español. Pero el alumno nada más memoriza palabras y algunas frases, y no comprende lo que quieren transmitir un texto o una frase”, menciona. 

Socorro considera que tampoco hay seguimiento del aprendizaje del español en varias familias: muchos niños se comunican en casa solamente en wixárika, ya que sus padres son monolingües y no hablan ni comprenden otro idioma.  

Una mala enseñanza del español desde la educación primaria tiene dos consecuencias en la vida de los niños. La primera es la deserción escolar: muchos abandonan sus estudios de secundaria o bachillerato por la dificultad de comunicarse con otras personas, hacer los trabajos escolares y expresar sus ideales y pensamientos. La segunda consecuencia llega en la edad adulta: al migrar a las ciudades y comunidades mestizas sin hablar español, las personas no conviven y se distancian de sus semejantes. Tampoco pueden conseguir trabajos bien remunerados: los hombres se limitan a ganarse la vida en las fábricas o en el campo y las mujeres en las labores del hogar.  

Al hacer su trabajo de campo en la Escuela Intercultural Bilingüe Benito Juárez, Sukulima encontró una doble problemática relacionada tanto con la docencia como con el aprendizaje del español: en primer lugar, los profesores no tienen una metodología de enseñanza compartida entre el español y el wixárika, lo que genera confusión en los alumnos. El objetivo debería ser que, en primero y segundo años de primaria, los estudiantes dominen el wixárika, su lengua materna, para iniciar con el español desde tercero e intensificar su aprendizaje en quinto y sexto.  

“Algunos maestros empiezan a enseñar en español, revolviendo y confundiendo al alumno”, señala López Candelario. “Además, los docentes no llegamos a reforzar bien la lengua materna; somos conscientes de que la hablan y se comunican, pero no la saben escribir como deberían o no leen con fluidez» 

La otra cara del problema es que algunos alumnos que participaron en la investigación le compartieron a Sukulima que tenían problemas para escribir un texto propio en español o para hablarlo bien; otros se sentían limitados por las actividades que los ponían a hacer los profesores, basadas en los libros de texto y programas educativos oficiales, y querían aprender de forma más libre.  

Enseñanza con contexto

Durante su investigación, López Candelario llegó a la conclusión de que se deben implementar estrategias de enseñanza que consideren las prácticas socioculturales y actividades ancestrales de las comunidades wixaritari, para que el aprendizaje del español sea más efectivo.  

“Podría resultar más fácil si partimos desde lo que conoce el alumno, y poco a poco llevarlo hacia la enseñanza del español”, explica Sukulima. “Sólo nos basamos en lo que viene en los libros y materiales didácticos, pero muchas veces los alumnos no conocen los ejemplos descritos allí y no le resulta significativo lo que aprende”. 

También se buscará que esas estrategias con contexto sociocultural wixárika se acompañen de mejores aprendizajes fuera del salón de clases, así como fomentar el trabajo colaborativo o en equipo entre los alumnos.  

Sukulima espera aplicar ella misma como profesora estos hallazgos en Nueva Colonia y, ya con resultados concretos, promover la ejecución de sus estrategias en otras escuelas de la región wixárika.  

“Los docentes debemos poner de nuestra parte. Si no aplicamos estrategias que sean del interés del alumno, no se va a enganchar en las actividades y no le llamará la atención aprender una segunda lengua”, afirma.  

Estar para el otro

La investigación de Sukulima es también el cierre de un ciclo en la maestría en Educación y Convivencia del ITESO, una experiencia que define como “enriquecedora”, ya que recibió mucho apoyo, tanto de sus profesores como de sus compañeros de posgrado.  

Según ella, el principal aprendizaje que hereda del ITESO es atender la parte humana de los alumnos, reconociendo al otro, en aras de una mejor docencia.  

“Nos hemos enfocado mucho en formar alumnos o personas que sean competentes, mejores, nos basamos más en los contenidos y desarrollo de competencias, pero hemos olvidado la parte de estar para el otro, aceptar al otro, y esto es lo que hace interesante a la maestría”, menciona.  

Socorro siempre quiso estudiar en el ITESO por lo que ella llama “sus ideas humanitarias y sociales”. Su proyecto de investigación fue aprobado y la universidad le otorgó una beca del 80 por ciento para costear sus estudios.  

Su asesor de tesis fue Yasmani Santana Colín, investigador del ITESO y experto en temas de educación en comunidades indígenas.  

“Me abonaron mucho las materias y las clases, sobre todo para darme cuenta de que no podemos estar en un cajoncito, sino buscar alternativas para dar solución a los problemas”, finaliza López Candelario. 

 

FOTO: Luis Ponciano