En el marco del Día Internacional de la Mujer, cuyo propósito desde 1910 ha sido reivindicar los derechos de las mujeres a vivir y desarrollarse libre y sanamente, en 2019 una buena parte de la sociedad se sigue preguntando por qué y cómo debemos enfrentar la violencia de género que discrimina y lacera la vida de las personas, por su género, identidad y orientación sexual. En el ITESO se enfrenta y atiende a través de varias acciones.

POR KARINA OSORNO Y JUDITH MORÁN

La violencia, en todas sus manifestaciones, es inadmisible en cualquier comunidad y en cualquier relación, pero se ejerce y de múltiples formas. Por causa de la violencia o de las violencias se minimizan, laceran o anulan millones de vidas.

La violencia de género, como otros tipos de violencia, cuenta con un proceso específico de prevención, detección y atención porque históricamente se han justificado las acciones que discriminan los derechos y libertades de las personas, particularmente de las mujeres, por su género, identidad y orientación sexual. Esta naturalización de la violencia hacia las mujeres es tan intrínseca en las culturas y en las tradiciones, que llega a ser invisible para quienes la sufren, la ejercen y son testigos de ella.

ONU Mujeres y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia coinciden en que la violencia hacia las mujeres se ejerce de forma sistemática y articulada, es decir que se presenta de múltiples formas (psicológica, física, patrimonial, económica y sexual) y se obra por distintos actores. A este fenómeno de articulación múltiple de violencias, la abogada Kimberlé Crenshaw lo describió como interseccionalidad, e inhibe gravemente la capacidad de las mujeres de gozar los derechos y a vivir libres de discriminación.

La Convención sobre la Eliminación en todas las Formas de Discriminación de la Mujer, (CEDAW), plantea que la violencia de género se nutre de los patrones socioculturales de dominación que, a partir de estereotipos, afirman roles y prácticas basadas en la inferioridad o superioridad, en cualquiera de los sexos.

La violencia de género, que viven las mujeres y también muchos hombres, se presenta tanto en las relaciones privadas como en las públicas; es decir que la vivimos en las relaciones afectivas y en las relaciones externas a la familia como en las escuelas, en el transporte, en espacios públicos y laborales, en el acceso a la justicia o a los servicios públicos.

En entornos escolares, la violencia de género se experimenta tanto en las relaciones entre estudiantes, docentes, ya sean en una relación jerárquica o entre pares. Por ello, la CEDAW obliga a las instituciones de educación superior a prevenir, atender y sancionar la violencia de género.

 

En el ITESO existe un Protocolo de atención a la violencia de género, que es un marco normativo y operativo para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia de género en la comunidad universitaria y se aplica cuando la persona que la sufre o es testigo de la violencia detectan:

  • Conductas que discriminen o humillen en razón del sexo, género u orientación sexual.
  • Conductas de acoso y hostigamiento sexual.
  • Violencia física o psicológica por la orientación sexual o género, esto incluye la violencia verbal o el llamado lenguaje de odio.
  • Amenazas y realización de violencia sexual.
  • Amenazas y revelación de mi información privada o imágenes de índole sexual que dañe mi prestigio u honor.
  • Cualquier conducta lesiva relacionada con mi sexualidad, género o preferencia sexual.

¿Cuáles son los objetivos del protocolo?

Aclarar cuáles son las acciones que se considerarán expresiones y conductas de violencia de género sancionables.

Contar con procedimientos efectivos para atender a las víctimas de casos de violencia de género.

Establecer acciones eficientes que favorezcan la formación de la comunidad universitaria a través de diversos espacios y medios de difusión.

Emitir recomendaciones de sanción a las autoridades universitarias por conductas que vulneren los derechos de integrantes de la comunidad universitaria.

Promover la colaboración de distintos actores e instancias de la universidad para la prevenir la violencia de género.

¿Qué debes hacer si estás ante una situación de violencia de género?

Si es una emergencia comunícate a la Oficina de Seguridad al teléfono 3134 2937.

Envía un correo electrónico reportando qué ocurre a comisiongenero@iteso.mx, que responderá a más tardar en tres días hábiles.

¿Qué procedimiento se seguirá después?

  • Si estás en riesgo, la Comisión para atender asuntos de género en el ITESO establecerá medidas cautelares al infractor o infractora.
  • Una orientadora especializada te recibirá como persona afectada y documentará tu caso para: • Darte apoyo psicológico primario.
  • Informarte de las alternativas de atención y seguimiento a tu caso, que puede ser desde interponer una queja ante la Comisión hasta buscar un proceso de mediación.
  • Abrir un expediente de tu caso.

Consulta la página www.iteso.mx/comisiongenero para que conozcas el procedimiento completo y para que consultes el Protocolo de Atención a la violencia de género en el ITESO.

Cuidado de las personas desde el primer contacto

El acompañamiento, confidencialidad y no revictimización, son ejes que guían la atención de la Comisión para atender asuntos de género comisiongenero@iteso.mx

Ana Georgina López, quien es el primer contacto de la Comisión, detalla que el procedimiento está pensado para quienes vivan una situación de acoso, violencia y hostigamiento en el campus o fuera de él por actores que estén implicados en la universidad. Enfatiza que si se trata de una circunstancia de riesgo lo primero es llamar a la oficina de seguridad ( 3134 2937 ).

La profesora del Centro de Acompañamiento y Estudios Juveniles (C-Juven) del ITESO señala que en todas las situaciones se les brindará atención psicológica.

“En este primer contacto se respalda emocionalmente a la persona, que se sienta que no está sola en esto, incluso, en muchas situaciones, ayudarle a identificar que lo que vivió sí fue violencia y a identificar su grado”.

Un segundo momento es la clarificación de procesos para que la persona decida qué es lo que quiere hacer “si decide demandar, que sepa que puede demandar por medio de la comisión, si es un delito se puede asesorar de la clínica Ellacuría, de un proceso de mediación o a través de un abogado.

Ana Georgina López detalla que la figura de primer contacto se creó para evitar la revictimización.

Anonimato y confidencialidad son importantes. La Comisión está abierta a dar información sobre lo cuantitativo, cuántos casos de violencia o de acoso tenemos, cuál es el procedimiento y cómo se atendieron, porque finalmente dan insumos a la universidad para pensar estos temas y ver qué cosas en la dimensión de la prevención se pueden articular”.