Inicia EFSI programa de estudio del uso de la bici como medio de transporte para identificar beneficios en la salud en personas que no son ciclistas habituales

Cuando se fomenta a la movilidad urbana no motorizada se hace hincapié en los beneficios que trae en la salud, pero ¿cuáles son realmente estas mejoras en el bienestar físico?

Responder a esta pregunta es parte del proyecto de tesis de la maestría en Salud Pública que actualmente cursa el doctor Alejandro Pliego Rayas, de Actividad Física y Salud del Centro de Educación Física y Salud Integral del ITESO, por lo que, a finales de febrero se hará una invitación al personal de la universidad para participar en un programa de intervención en el que se medirán los beneficios de usar la bicicleta como medio de transporte.

“Vamos a medir los beneficios en parámetros de salud, en el peso y grasa corporal, la mejora en la condición del corazón y del sistema circulatorio, el cardio, y la percepción del estrés, tanto subjetiva como objetiva”, dice Pliego Rayas. “La idea es hacer mediciones al inicio […] y al final, después de 8 semanas los vamos a medir al final.”

La convocatoria será abierta a quienes no usen de manera regular la bicicleta como transporte, que vivan relativamente cerca del ITESO, de 5 a 7 kilómetros de distancia, y que no tengan que pasar ni por Periférico ni por López Mateos. Las distancias que los participantes vayan recorriendo se medirán a través de distintas aplicaciones.

Orgulloso usuario del programa MiBici y participante de rodadas organizadas por el colectivo ciclista Movilidad ITESO, Alejandro Pliego indica que como parte de esta intervención se darán también cursos de mecánica básica, seguridad vial y protección, insistiendo en el uso del casco, además de rodilleras y coderas.

“Todo un diagnóstico en mayo del año pasado entre el personal donde sorprendentemente, lo voy a decir así, de esas 30 personas que entrevistamos, el 60% dijo ‘yo sí usaría la bici como medio de transporte’. Queremos que esa disposición se convierta en acción, que no haya excusas y les daremos cursos de mecánica básica”.

Al indagar sobre las motivaciones de quienes estarían dispuestos a usar la bicicleta como medio de transporte, se encontraron tres: El ahorro económico, el hecho de hacer más ejercicio y contaminar menos. En contraparte, las barreras encontradas también fueron tres: Que es peligroso, la falta de ciclovías y el llegar sudados a trabajar. Para los dos primeros temas, se prepararán las rutas especiales y los cursos de mecánica básica y la seguridad, para el tercero, Pliego Rayas menciona que, con una buena gestión del tiempo, los participantes de la intervención pueden hacer uso de las regaderas que hay en el campus antes de iniciar su jornada laboral.

Pliego Rayas tiene claro que una de las metas es apoyar el fomento de la movilidad urbana no motorizada, dando a conocer los datos que el estudio arroje, para que se comience a considerar este tipo de movilidad como una opción realmente factible que beneficia a la salud de quien la adopte.

Aunque la intervención solo se enfocará a los aspectos mensurables de la mejora de la salud, Pliego Rayas no duda en asegurar que uno de los beneficios colaterales de optar por el uso de la bicicleta como medio de transporte es una nueva conciencia al respecto, de la convivencia ciudadana. “La actividad física te hace mejor ciudadano. Comprobado en carne propia. Los días que yo ando en bicicleta, después me subo al auto y tengo consideración de ellos, […] Igual con los peatones”.

“La ciudad es para todos”, concluye Pliego Rayas. “Y en el momento en que lo empecemos a ver así, conviviremos mejor”.