Como parte del programa Guadalajara Capital Mundial del Libro, Guillermo Arriaga, el creador de la historia de Amores perros, habló con estudiantes acerca de su trabajo y su trayectoria, en la Biblioteca Dr. Jorge Villalobos Padilla, SJ, del ITESO

Guillermo Arriaga se rehúsa a que lo llamen guionista: él es escritor. Las obras teatrales de William Shakespeare son consideradas literatura, no guiones. A propósito, recalca que el trabajo de un dramaturgo del cine no es menor y que las películas no son sólo del director, sino de todos los que trabajan en ellas. Casi no lee a otros autores, ni ve series de televisión, y muy pocas veces va al cine. Tampoco hace una estructura previa para sus novelas ni sabe el destino que correrán sus personajes, a los que nutre de vivencias personales. Reivindica la caza de animales y le gusta hablar de las anécdotas que colecciona con gente famosa.

El pasado miércoles 29 de junio, el creador de la historia de Amores perros sostuvo la charla “Fronteras entre el cine y la literatura”, ante un público conformado en su mayoría por jóvenes estudiantes que llenaron el ágora de la Biblioteca Dr. Jorge Villalobos Padilla, SJ, del ITESO. Su visita a esta universidad forma parte las actividades del programa Guadalajara Capital Mundial del Libro, organizado por el gobierno municipal.

Bernardo Jaime, de la Unidad de Clasificación y Difusión de Acervos de la biblioteca, guio la conversación.

¿Cuál es la diferencia entre escribir novelas, cuentos, películas largas, cortometrajes y ahora podcasts?

«Cuando alguien escribe una obra de teatro, nadie le pregunta cuándo volverá a la literatura. Shakespeare es literatura, ¿sí o no? Entonces ¿por qué un dramaturgo del cine es menor? No es menor. Yo no trabajo por encargo, yo no soy un escribano del cine que dice: ‘A ver, ¿cuál es tu idea, gran director?’. Yo tengo unas historias fundamentalmente basadas; por ejemplo, Amores perros está basada en mi perro, en la Unidad Modelo, que es donde crecí. Si haces una obra personal que tiene nexos con el resto de tu obra, ¿por qué no es literatura? Alguien me dijo: ‘Es que los guiones están muy manoseados’. Y yo le dije: ‘Si alguien manosea el mío, le corto la mano, punto’. Hay gente que cree que lo que hacemos los escritores de cine es escribir los diálogos. Los escritores armamos la estructura de la película, armamos los silencios de las películas, armamos el paisaje, y a veces hasta podemos manipular el lenguaje cinematográfico con ciertos trucos que tenemos en el cine. Por ejemplo, si yo digo ‘Una gota escurre por la frente del personaje’, no va a ser un cuadro abierto, va a ser un cuadro cerrado. Si a la distancia vemos correr a un niño, estamos diciendo más o menos dónde quieres la cámara, sin decir ‘Esto es un close up, esto es un tal y tal’. La estructura de las películas también las hacemos los escritores».

Las fronteras entre el cine y la literatura no son fáciles de distinguir. Arriaga lamenta, por ejemplo, que en Venecia hayan premiado al editor de la película 21 gramos y no a él, que fue quien la escribió: “Yo hice esa estructura rota, la estructura novedosa estaba desde que estaba escrita; eso es literatura también, y dices: ‘¡Chale!”.

“La palabra guion significa una pequeña guía. ¿Sabes lo que es pasar tres años y medio aplastándote el culo para que digan que lo que hiciste es una pequeña guía? ¿Te cae? Nel. Por eso no me gusta la palabra guionista: hacedor de pequeñas guías. No. Es una obra. Tú no le dices a Shakespeare: ‘¿Dónde está tu pequeña guía, Shakespeare?’. No le dices a Beethoven: ‘¿Dónde está tu pequeña guía, Beethoven?’. Éste [el cine] es el único arte donde el creador original no está considerado autor”, insistió.

Entre sus reflexiones acerca del papel del guionista —o escritor de cine—, aclaró que no es que el director no tenga ninguna importancia. Incluso, aclaró, él y sus dos hijos son directores de cine.  Al respecto, dijo, en octubre ambos comenzarán a filmar Cielo abierto, que forma parte de su trilogía, al lado de Amores perros y 21 gramos.

«Tus obras están nutridas por tus vivencias infantiles, adolescentiles, juveniles, en la Unidad Modelo, en Iztapalapa», se le señaló. «Dices que nunca buscas la experiencia per se, que eso abarata la historia…».

«Sería muy estúpido vivir la vida con la esperanza de a ver qué escribo», repuso. «Uno vive la vida porque está chingona, y de ahí dices: ‘Ay, mira esto que me pasó, yo creo que vale la pena contarlo’. Hay dos partes fundamentales de la creación: una es la vida y otra es la otra obra».

Dedicarse a la literatura, ya sea para el cine o para publicaciones impresas, es una tarea muy demandante. Guillermo escribe todos los días, esté donde esté. Comienza en la tarde y termina en la madrugada; casi siempre son unas 10 horas de trabajo al día. Se tarda entre tres y cinco años en cada una de sus novelas, y nunca para de escribir.

Su proceso creativo está basado en su experiencia de vida y en sus demás historias. No investiga nunca antes de escribir: Yo tengo un argumento muy escueto. No tengo idea de qué va a seguir ni de qué se va a tratar. No hago el pasado de los personajes ni todas esas cosas que hace la gente seria. En las clases te decían: ‘No escribas nada si no sabes en qué va a acabar’, y yo digo: ‘Para qué chingados voy a escribir si ya sé en qué va a acabar, qué aburrido’. El chiste es que digas: ‘Ah, cabrón, así se acabó esto’”.

A lo largo de casi dos horas, Arriaga también contó cómo fue que después de un accidente automovilístico y un trastorno de amnesia como consecuencia se obsesionó con el pasado, el presente y el futuro del suceso, y fue ahí donde surgió Amores perros, obra que en su momento leyó el reconocido guionista español Rafael Azcona, quien —aseguró Arriaga—, le dijo que era lo mejor que había leído en toda su vida. También habló de cuando conoció al futbolista argentino Diego Armando Maradona y terminó echándole porras en Cannes, cuando subió a recibir el premio al mejor guion por Los tres entierros de Melquiades Estrada.

Guillermo Arriaga es un escritor, guionista, productor y director cinematográfico mexicano conocido principalmente por escribir los guiones de películas como Amores perros, 21 gramos, Babel, Los tres entierros de Melquiades Estrada y The Burning Plain. En 2020 fue el ganador del Premio Alfaguara de Novela por su obra titulada Salvar el fuego.

Otros encuentros en Biblioteca con el escritor

Rogelio (2000, 5 min.), es un cortometraje dirigido por Guillermo Arriaga, con base en su microcuento homónimo (1986):

Lee Rogelio en el volumen de cuentos Retorno 201, disponible en la estantería de Biblioteca, con el número 863. ARR

Ve Rogelio en GratisMX, el canal gratuito de la plataforma FilminLatino: requiere creación previa de cuenta https://www.filminlatino.mx/canal/gratismx

https://www.filminlatino.mx/corto/rogelio?origin=searcher&origin-type=primary

Escucha Bienvenido a la vida peligrosa, podcast escrito por Arturo Pérez-Reverte, adaptada y dirigido por Arriaga:

https://www.podiumpodcast.com/podcasts/bienvenido-a-la-vida-peligrosa-podium-os/

FOTOS: Maritza Lavin