En un encuentro organizado en colaboración con la Cátedra UNESCO de Arquitectura con Tierra, Culturas de Construcción y Desarrollo Sostenible, el ITESO presentó la Red Mexicana de Construcción de Tierra
El ITESO fue sede del Encuentro Internacional para la Construcción con Tierra y Materiales Naturales, que durante el 13 y 14 de junio pasados reunió a profesionales, académicos y estudiantes de arquitectura, en una dinámica de aprendizaje y enseñanza en torno a la utilización, las tendencias y las nuevas tecnologías de la arquitectura sustentable.
Sarah Obregón Davis, directora del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano, dio la bienvenida a todos los participantes y compartió que, desde 2018, el ITESO firmó un convenio de colaboración con la Cátedra UNESCO Arquitectura de Tierra, Culturas de Construcción y Desarrollo Sostenible, uno de cuyos fines es afianzar una red de colaboración internacional que integre actividades tanto de docencia como de investigación y de formación, tomando apoyo en iniciativas y dinámicas locales y promoviendo sinergias a nivel internacional.
En ese sentido, señaló que el Encuentro Internacional para la Construcción con Tierra y Materiales Naturales se da en el marco de esta cátedra, con el objetivo de “encontrarnos y reconocernos para intercambiar experiencias y saberes de formas antiguas, contemporáneas y futuras de construir con tierras y materiales naturales”.
Anna Heringer, arquitecta y profesora honoraria de la Cátedra UNESCO de Arquitectura de Tierra, Culturas de Construcción y Desarrollo Sostenible, se conectó desde Ghana para ofrecer la primer conferencia internacional del evento.
Durante la plática, la laureada arquitecta señaló que la arquitectura es, antes que otra cosa una herramienta para mejorar vidas.
“Desgraciadamente, también ocurre lo opuesto. Estamos destruyendo los recursos de nuestro planeta y contribuyendo a injusticias sociales porque servimos a aquellos que tienen el dinero y el poder. Pero soy una idealista muy necia y estoy completamente convencida de que, desde nuestra profesión, podemos hacer mucho para construir una armonía con el planeta y promover una economía y justicia social, además de aportar a la diversidad cultural”, dijo.
Desde sus años formativos en la Universidad de Arte y Diseño Industrial de Linz, Austria, adoptó como principales materiales para trabajar la tierra y el bambú, en uno de sus primeros proyectos en Bangladesh. Desde ahí entendió las bondades de las arcillas y lodos, que van más allá de cuestiones estructurales (existen edificaciones construidos con tierra que datan de cientos de años).
En ese sentido, apuntó que los materiales naturales traen de manera el involucramiento de personas de todas las edades, condiciones y preparaciones en intrínseca en los procesos de construcción, a lo que se suman las cualidades de sustentabilidad de estos materiales y, por consiguiente, de las edificaciones.
“La arcilla es un material muy amigable, no necesitas herramientas y es una sensación maravillosa trabajar con ella. Es un material muy incluyente, lo pueden trabajar niños, personas con capacidades diferentes. No hay otro material como la tierra”, afirmó.
Además, “es fácilmente reparable y es el único material que puedes reciclar cuantas veces quieras sin perder la calidad. Esto hace que la tierra sea el mejor de todos los materiales sustentables y ecológicos. Es un material de baja tecnología con un rendimiento de alta tecnología”, dijo.
Pese a todas las ventajas, la profesional lamenta que en la industria permanezca un discurso que desprecia la tierra. “Creo que la sustentabilidad no es un asunto de tecnologías, ni recursos, ni dinero. Si construimos con amor hacia los otros y hacia la naturaleza, la sustentabilidad sucede de una manera muy natural”, añadió.
“La arquitectura de tierra es fundamental en el futuro. Es un material clave para el futuro. Lo único que falta es educación y confianza en que este material se puede utilizar en grandes construcciones”, mencionó Heringer.

Hacia el futuro
Ronald Rael, profesor de arquitectura en UC Berkeley, dictó la conferencia “IA: inteligencia artificial, ancestral y aditiva”, durante la cual señaló que, a su parecer, el reto actual es entender qué se puede aprender del pasado para aplicar en tecnologías del futuro y presente.
Por ello, desde 2009 se propuso ser el pionero en la impresión en 3D, utilizando tierra como insumo. “Quería saber si sería posible cambiar la manera de construir, haciendo lo que hemos hecho por tantos años pero haciéndolo con tecnología”, dijo.
En el trayecto, el arquitecto ha explorado también salidas artísticas y políticas mientras experimenta con tecnología aditiva y diferentes tipos de arcillas y cerámicas, así como otros materiales sustentables y ecológicos, como bambú, café, aserrín, sal y cáscara de uva, entre otros.
En 2019, junto con su equipo inventó un brazo robótico que le permitió imprimir construcciones en tierra cruda, sin aditivos. La tecnología ha probado ser útil no sólo para paredes, sino también para estructuras con techo, con complejos tejidos y ángulos que permiten que el material se mantenga en su sitio.
Hoy en día, Rael se mantiene investigando respecto a inteligencia artificial y cómo se puede usar para la arquitectura de tierra. “Sigo investigando como conectar el pasado al futuro. Mi responsabilidad es demostrar que cada quien pueda imaginarse viviendo en una casa de tierra que puede hacer un robot”, mencionó.

Colaboración en red
El encuentro fue el marco para presentar la nueva Red Mexicana de Construcción de Tierra, iniciativa que busca vincular a las instituciones y colectivos que trabajan temas de construcción de tierra y materiales sustentables, a fin de compartir y expandir saberes.
Al respecto, Ana Rosa Olivera Bonilla, coordinadora de la Cátedra UNESCO de Arquitectura de Tierra, culturas constructivas y desarrollo sostenible en el ITESO, compartió que la Red, nacida del ITESO, también tendrá como instituciones fundadoras a la Universidad del Medio Ambiente (UMA) en Valle de Bravo, y a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Xochimilco, que también forman parte de la Cátedra.
La también académica del DHDU señaló que se trata de una iniciativa de corte académico, que entre sus primeros objetivos tendrá la creación de un reglamento de construcción específico para tierras, que al día de hoy no existe en el país.
La invitación está abierta a otras universidades e instituciones educativas, así como colectivos y asociaciones civiles, que busquen sumar a la transmisión de conocimiento y formación de nuevos profesionales.

FOTOS: Zyan André