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‘¿En qué me metí?’: De las aulas a la ‘vida real’

‘¿En qué me metí?’: De las aulas a la ‘vida real’

La carrera de Psicología me ha abierto la posibilidad de desenvolverme y poner en práctica todo aquello enseñado en clase, mediante los proyectos de práctica profesional que el ITESO ofrece como parte del plan de estudios de cualquier estudiante de la carrera. En lo personal, ha sido dentro de estos escenarios en los que verdaderamente veo los frutos de lo que he aprendido, así como todas las áreas de trabajo en las que puedo desempeñarme como profesional. 

POR M. MONTSERRAT CORONADO, ALUMNA DE PSICOLOGÍA  

He tenido la oportunidad de formar parte del proyecto de intervención en salud y desarrollo biopsicosocial de psicología de la salud en el Hospital Regional Dr. Valentín Gómez Farías del ISSSTE. Este proyecto ofrece la inserción en el escenario para atender y realizar investigación de problemáticas del desarrollo y salud biopsicosocial. Además, se busca que como alumnos hagamos intervenciones breves que le permitan promover al paciente y a su familia una mayor adaptación a la hospitalización, una mejor conciencia de la enfermedad, a prevenir complicaciones y a incrementar su adherencia terapéutica al tratamiento.  

Como alumnos en formación se nos presentan distintos retos que debemos afrontar con las herramientas y conocimientos que son brindados durante las clases teóricas en el campus, así también contamos con el apoyo por parte de los profesores que gestionan el proyecto. Sin embargo, se experimentan ciertas situaciones que no son anticipadas o explicadas de una manera técnica. Por ejemplo, cuando ingresamos al hospital y comenzamos a tener nuestros primeros acercamientos con los pacientes, recuerdo sentir un nerviosismo constante al caminar por los pasillos, así también como sentir una tremenda emoción por todo aquello que estaba por aprender. Cada vez que me preparaba para atender a un paciente nuevo sentía como mi estomago se hacía cada vez más pequeño, mi corazón latía más rápido y mi manera de hablar más cortante. No obstante, al llegar a la camilla de la persona, después de saludarlo/la y presentarme, conseguir que la persona sonriera o se interesara en platicar conmigo hacía que todo eso que sentía desapareciera en segundos.  

Desde el día que ingresé por primera vez hasta el último que tuve oportunidad de estar ahí experimenté un revuelo de emociones, sentimientos y sensaciones, todas acompañadas de un aprendizaje nuevo. Hasta en los momentos que sentía que me había equivocado con algún paciente, o que quizás mis palabras no fueron las adecuadas; los espacios de reflexión grupales sobre nuestra experiencia agendadas después de cada visita me permitían observar mi desempeño, así como mi progreso y mis áreas de oportunidad.  

Durante las interacciones que íbamos construyendo con los pacientes era necesario de nuestra parte conocer y aprender sobre las enfermedades, tratamientos, y medicamentos más comunes dentro del piso que nos fue asignado. Esto implicaba tiempo extra de nuestra parte para investigar todo lo que fuera necesario para tener una visión más completa sobre la situación del paciente, y de esta forma brindarle una atención más integral. Pensar en llegar a hacer esto dentro de un escenario que no conocíamos me paralizó de miedo, ya que no me sentía lo suficientemente preparada como para poder llevarlo a cabo. En ocasiones mis compañeros y yo coincidíamos en que esto podía llegar a ser complicado porque de alguna manera debíamos integrar la parte médica y psicológica en nuestras intervenciones. Al inicio del semestre esto se veía un poco difícil y hasta frustrante, pero poco a poco cada experiencia con los pacientes nos aportaba un aprendizaje que nos ayudaría en el futuro.  

Pasar alrededor de 4 horas, 2 veces a la semana dentro de un hospital fue cansado, recuerdo cómo llegaba a mi casa con sueño, hambre y a veces hasta con ganas de llorar. Todo esto porque en ocasiones las intervenciones que teníamos con ciertos pacientes nos movían en un sentido emocional, sus palabras o acciones resonaban de cierta forma con nuestra historia personal que provocaban un sinfín de sentimientos y pensamientos.  

Siendo sincera, en varias ocasiones llegué a pensar: “En qué diablos me metí”, pero este pensamiento se desvanecía rápidamente al recordar el tiempo y energía invertido para ayudar a una persona que quizá lo necesitaba. Escuchar palabras de agradecimiento por parte de los pacientes era el momento más gratificante del día. Ver cómo se abrían conmigo sobre sus vidas personales, profesionales y hasta amorosas me provocaba un sentimiento de bienestar y abundancia.  

Aprendí con el paso de los días que el nerviosismo siempre se iba a presentar como una respuesta natural de mi cuerpo, y que la mejor manera de lidiar con eso es simplemente dejarlo a un lado, no pensar tanto en lo que va a salir mal, sino concentrarte en todo aquello que puedes hacer para ayudar a la persona que te tocará acompañar ese día.  

Dada la situación por la cual actualmente estamos atravesando con la pandemia, se ha requerido que nos adaptemos a las circunstancias actuales. Esto nos presenta retos y oportunidades nuevas no sólo para nosotros como alumnos, sino también hacia los profesores que gestionan y dirigen el proyecto. Con respecto a este tema personalmente considero que como estudiantes debemos buscar y ejecutar las estrategias de adaptación que creemos son las mejores, para que podamos retomar nuestras metas y objetivos personales y/o profesionales. Identifico sentimientos de frustración, apatía y desilusión en casi todos los estudiantes que atravesamos esta situación, no obstante, pienso que esto no debería ser un limitante para nuestro crecimiento personal y profesional; ya que son situaciones como estas las que nos brindan un aumento y refuerzo de nuestras habilidades de resolución de conflictos que son usados a lo largo de nuestra vida.  

Todo lo anterior se va formando con el tiempo a través de la confianza en tus propias capacidades como profesional en formación. Es importante reconocer que nos queda mucho camino por recorrer, que hay demasiados aprendizajes nuevos por describir, errores y tropiezos que nos harán crecer, pero que la ambición por cada día prepararte y dar lo mejor de ti se verá reflejado automáticamente en tu desempeño dentro de cualquier escenario.  

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