La firma de arquitectos, liderada por cinco egresados del ITESO y uno de la UdeG, ofreció una charla ante los alumnos de esta carrera, a quienes invitaron a ser creativos, innovadores, autocríticos y no olvidarse del dibujo a mano.

Desde hace seis años, se ha vuelto una tradición que la carrera de Arquitectura del ITESO abra su ciclo con una conferencia inaugural. El ciclo Primavera 2020 no fue la excepción y quienes se dieron cita en el auditorio Pedro Arrupe, SJ, el pasado martes salieron del recinto con un par de cosas muy claras: hay que cobrar siempre “aunque sea unos Doritos”; es necesario dialogar con otros y recibir las críticas “el que no se cae, no aprende a levantarse” y, sobre todo y muy importante: nunca dejar de dibujar a mano. Estos consejos, junto con muchos otros, corrieron por cuenta de los directivos del despacho Ares Arquitectos, firma invitada para la conferencia inaugural en la que repartieron consejos y anécdotas.

La apertura del curso estuvo acompañada de una exposición de maquetas, planos, rénderes y otros trabajos realizados durante el ciclo Otoño 2019. Mientras todo este material flanqueaba el auditorio, sobre el escenario fueron tomando la palabra Jacinto Arenas, Raúl Méndez, Iván Ortiz, Pedro Solaegui y Carlos Márquez egresados del ITESO, así como Arturo Martínez de la UdeG, directores de cada una de las áreas que integran Ares Arquitectos, despacho surgido en Guadalajara y que cuenta con presencia en Colombia, así como trabajos en Estados Unidos, Guatemala, Perú, Brasil, Escocia, China, Panamá , Honduras, República Dominicana, El Salvador y Trinidad y Tobago. El encargado de abrir la charla fue Jacinto Arenas, director general de la firma y quien contó que ésta fue fundada por su padre en los años setenta y fue responsable de la construcción, en 1974, del centro comercial Plaza Patria. Luego, recordó cómo se conocieron estudiando en el ITESO “éramos unos pubertos… sin agraviar a los presentes”, dijo, provocando las risas de las y los estudiantes y cómo, tras la muerte de su padre, asumieron la dirección de una firma que busca “contribuir a elevar la calidad de vida de las personas a través de la innovación en el ejercicio de la arquitectura”.

Uno a uno, los arquitectos fueron tomando la palabra. Raúl Méndez se encargó de “la parte aburrida sin la cual no podemos hacer el trabajo”, e hizo una descripción detallada de las diferentes áreas que integran el despacho de arquitectos, que conjunta el trabajo de cerca de 60 personas. Después, resaltó la importancia de “escuchar, analizar, leer al cliente, preguntar”, así como de ser “consultor, sincero y objetivo”. Sugirió que documenten todos y cada uno de los proyectos que realicen para armar así un portafolio y concluyó con un enfático “siempre cobren por su trabajo, una comida, algo, aunque sea unos Doritos”.

Iván Ortiz fue el encargado de hablar sobre la expansión del despacho. Así, fue contando con muchos refuerzos visuales  proyectados en el fondo del escenario  cómo fueron haciéndose de proyectos fuera del país, comenzando en Escocia hasta llegar a la apertura de la oficina en Colombia. “No podíamos esperar a que cayeran los proyectos, teníamos que hacer una labor de venta a la que no estábamos acostumbrados como arquitectos”. Por su parte, Carlos Márquez habló de la importancia del diseño, que describió como “una pasión, una visión a largo plazo, de futuro”. Posteriormente compartió con las y los estudiantes la importancia de “escuchar al cliente y entender el lugar del espíritu del lugar” donde van a desarrollar los proyectos, haciendo hincapié en la necesidad de, primero, “lograr una conexión con la comunidad” y, segundo, la importancia de “dibujar todo el tiempo, diseñar y conceptualizar con la mano”. Márquez dijo también que es necesario perder el miedo, ser autocríticos, caer para aprender a levantarse, observar y, sobre todo, cultivar el pensamiento colectivo.

Arturo Martínez, quien fuera cofundador del despacho junto con el padre de Jacinto Arenas, invitó a las y los arquitectos en formación a “siempre pensar en el proceso constructivo y entregar información concreta”. Para cerrar con la que dijo era “la parte divertida”, Pedro Solaegui habló de la iniciativa “Pensando en Voz Alta”, que están desarrollando dentro del despacho y que tiene un objetivo muy sencillo: que quienes egresan vuelvan al origen, el dibujo a mano. “En las entrevistas que hacemos a quienes quieren entrar al trabajo llega gente que nos dice ‘Hago rénderes bien fregones, pero no sé dibujar’. Las universidades ya no están preocupadas por eso, pero nosotros creemos que el dibujo a mano alzada es la expresión que más rápidamente plasma lo que la mente va visualizando. Permite desarrollar y discutir ideas sin tener que llegar al detalle; enriquece y democratiza el trabajo en equipo”.

Para cerrar, Jacinto Arenas compartió con las y los estudiantes que, como arquitectos, “tenemos la responsabilidad de crear el futuro. Pocas profesiones nos dan la posibilidad de visionar algo y verlo construido”. El remate llegó en dos tiempos: primero, con un video de Eduardo Galeano hablando de la utopía disponible en línea y con una diapositiva que arrancó las risas de la audiencia: “La universidad es como los bikinis: te enseña casi todo, pero no lo más importante”.

Previo a la charla de Ares Arquitectos, Ignacio Ponce de León, coordinador de la carrera de Arquitectura, explicó que durante este ciclo escolar se estará realizando la revisión curricular de la carrera, así como algunos proyectos que tienen por objetivo reforzar los aprendizajes de las y los estudiantes.