Durante el 6º Congreso Internacional de DI-integra, con sede en el ITESO, la invitación a los diseñadores asistentes fue transformar su propia visión en una más comprometida y sostenible. Laura Muth, como conferencista, lo propuso a través de la colaboración con la naturaleza
Si actualmente el diseño y la moda responden a cortas temporadas dictadas por el fast fashion, ¿por qué crear objetos que, una vez desechados, duren para siempre? Laura Muth, reconocida diseñadora alemana, es la promotora de esta metodología inversa: empezar con el fin en mente, pensar en el resultado para diseñar el proceso, crear para que la forma siga la función.
La especialista en diseño de producto y color ha llegado a estas propuestas sin distanciarse por completo de otros referentes del diseño industrial, como su conciudadano Dieter Rams, quien estableció los diez principios para un buen diseño en la década de 1970.
“Esos principios son buenos y debemos volver a ellos de vez en cuando, pero yo también me atrevo a cuestionar su actualidad. ¿Un buen diseño es duradero en la cultura de fast fashion en la que vivimos?”, se preguntó la investigadora por la Universidad HAWK de Hildesheim durante su visita al ITESO el pasado 15 de abril. Esta se enmarcó en TRASFORMA, el 6º Congreso Internacional de DI-integra, la Asociación Mexicana de Instituciones y Escuelas de Diseño Industrial.
En su conferencia, Muth presentó el proyecto en el que ha condensado su apuesta por los objetos compostables: Zapato con fecha de caducidad. Este consiste en un calzado modular basado en el principio de construcción con bloques, pues sus partes no están pegadas entre sí, sino que la correa que une la suela, cintas y cuerpo del zapato —hechos a base de caucho y cáñamo— permite armar y desarmar el objeto.
“El zapato común está hecho con materiales que nunca se degradan. Sus componentes son incompatibles entre sí, por lo que no se pueden reciclar. […] En mi idea los elementos esenciales pueden intercambiarse y combinarse libremente”, explicó Muth. Luego, comentó sobre la estética experimental de su creación: “Esto es diseño conceptual, es el inicio. Me gustaría optimizar aún más la forma y las propiedades del material, así como ampliar la comercialización del producto”.
A partir de ese interés por la exploración, habló sobre la creación de MUSE LAB, una iniciativa educativa para el diseño que consiste en un laboratorio móvil y modular de materiales. En él, el aprendizaje comienza por las manos, dijo la conferencista. “Hoy en día, muchos entornos creativos y educativos tienen dificultades para ofrecer un espacio para la exploración práctica. El acceso a materiales y la experimentación son limitados. MUSE LAB responde a esta situación”.
Diseñar en colaboración con la naturaleza
Un tercer proyecto que la diseñadora presentó fue «Ocean Breath — A Living Interface», que realizó durante su residencia en la academia Fabricademy, Textiles y Tecnología, desarrollada en la Ibero Puebla. En ese proyecto, Laura se dedicó a explorar la intersección entre prendas versátiles y objetos biofabricados mediante el uso de sargazo como material y medio narrativo.
Eligió esta alga marina, que desde hace más de una década inunda el caribe mexicano, consciente de que su acumulación en las playas tiene impactos ambientales y sociales dañinos para la vida costera y marina. “¿Cómo relacionarnos con las crisis ambientales cuando ya no son distantes, sino que están físicamente presente en nuestros cuerpos?” se preguntó para crear el diseño conceptual de un par de prendas para el pecho, la espalda y la cintura.
“Ocean Breath se convierte en una interfaz entre el cuerpo humano, la tecnología y el océano. En lugar de extraer recursos, colaboramos con los sistemas biológicos y sus propiedades naturales”, explicaba un video que la autora presentó a los asistentes de su conferencia.
La innovación es repensar
El proyecto relacionado al sargazo sirvió para abordar el tema de la innovación en el diseño contemporáneo. Según la conferencista el concepto significa repensar y recrear nuevas técnicas con materiales conocidos o viceversa. En eso coincidió Mariana González de la Rosa, presidenta de DI-integra.
“La innovación no siempre está en lo nuevo, sino que muchas veces está en lo que ya existe y ha sido ignorado”, dijo González durante la inauguración del Congreso Internacional.
La también académica de la Ibero Puebla estuvo acompañada en el presídium por José Luis González Cabrero, vicepresidente de DI-integra, Luis Marrufo Cardín, director General Académico del ITESO, Luis Flores Flores, coordinador de la Licenciatura en Diseño de nuestra universidad y Laura Maceira, consejera representante del Consejo Promotor de Innovación y Diseño de Jalisco.
En su intervención, la consejera de esta organización local y coorganizadora del evento invitó a los asistentes a aprovechar el acercamiento de con la industria del diseño, pues la mayoría de ellos eran jóvenes universitarios de la Ciudad de México, Yucatán, Puebla, San Luis Potosí, Aguascalientes, Baja California y otras partes del país.
“Nuestra vocación es fomentar el entendimiento transversal entre sectores. […] Queremos ser un puente entre la academia y la iniciativa privada. El enfoque de actividades como el Innovation Tour, la revisión de portafolios, las Design Talks y las Fuck Up Nights proponen un acercamiento real a la industria”, aseguró Maceira.
Con esta diversidad de actividades el 6º Congreso Internacional de DI-integra fue una oportunidad para los diseñadores más jóvenes, y también los más experimentados, para transformar la visión de su propia profesión, que según la alemana Laura Muth, es una intersección ideal entre artistas e ingenieros.
FOTO: Zyan André
