El PAP “San Pedro Valencia: renovación urbana, saneamiento ambiental y emprendimientos turísticos” comenzó en 2013, luego de un desastre ecológico ocasionó la muerte de los peces de la Presa Valencia
Los cauces del Río Salado, del Río San Antonio, de la Laguna de Atotonilco y de la Presa de Valencia son el sustento de muchas familias de pescadores y campesinos de las regiones Valles y Lagunas de Jalisco. Allí, el equipo del PAP ‘San Pedro Valencia: renovación urbana, saneamiento ambiental y emprendimientos turísticos’ tiene la misión de favorecer las capacidades de las comunidades para que construyan sus propias soluciones y proyectos en torno a los cuerpos de agua de dan forma y vida a su territorio.
Héctor Morales Gil de la Torre, profesor del PAP, cuenta que todo comenzó en 2013, luego de un desastre ecológico ocasionó la muerte de los peces de la Presa Valencia y paralizó la economía de los habitantes a su alrededor. Entonces, ellos se acercaron al ITESO en busca de un plan de recuperación, cuyo impacto se ha extendido por los municipios de Tala, Acatlán de Juárez, Zacoalco de Torres, Villa Corona y Tlajomulco de Zúñiga.
13 años después, profesores, estudiantes de más de 25 programas educativos —de la Escuela de Negocios, Arquitectura, Ingeniería Civil, Ingeniería Química, Ingeniería Ambiental, Ciencias de la Educación, Comunicación y más— y los habitantes de los pueblos involucrados han establecido un trabajo en diálogo con el fin monitorear la calidad del agua en las subcuencas, proponer acciones de saneamiento basadas en la naturaleza e impulsar una transición agrícola al uso de productos bioecológicos.
El acompañamiento continuo y contextualizado ha dado paso a la Red de Monitores Comunitarios de la Calidad del Agua y Cuidado del Territorio de las Regiones Valles y Lagunas en Jalisco; y al emprendimiento de fertilizantes orgánicos, Biofábrica de Ahuisculco. Hoy, ambos funcionan de manera casi autónoma al PAP, que también ha recibido sus propios honores por parte del Centro Mexicano para la Filantropía (2020), de la Comisión Interuniversitaria de Servicio Social en México (2020), del programa global Uniservitate (2024) y claro, el Reconocimiento Pedro Arrupe, SJ (2024).
FOTOS: Carolina Banda González
