La asociación Mexicana de Universidades Privadas organizó el primer Bootcamp de Emprendimiento Social para colaborar en propuestas con impacto en la sociedad mexicana.
Dos cabezas piensan mejor que una. Y nueve, piensan mejor que dos. Con ello en mente, la Asociación Mexicana de Universidades Privadas (AMUP) organizó el primer Bootcamp de Emprendimiento Social, que del 20 al 22 de septiembre reunió a 72 estudiantes de licenciatura de las universidades miembro en Cuernavaca, Morelos, para colaborar en propuestas con impacto en la sociedad mexicana.
Sabedores de que al interior de las universidades existe un potencial ilimitado para responder a los retos de la actualidad, los rectores de las nueve casas de estudio que conforman la AMUP —el Centro de Enseñanza Técnica y Superior (CETYS), el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), la Universidad Panamericana (UP), la Universidad de Monterrey (UDEM), la Universidad Iberoamericana (Ibero), la Universidad La Salle (ULSA), el Tecnológico de Monterrey (ITESM) y el ITESO— decidieron que esta primera experiencia se centrase en buscar soluciones para el desempleo juvenil, tema que también fue el foco de la competencia mundial de emprendimiento Hult Prize en 2019.
Óscar Fernández Larios, director del Centro para la Gestión de la Innovación y la Tecnología (Cegint) y representante institucional del ITESO ante la AMUP, compartió que el espíritu de esta actividad fue la colaboración. “La naturaleza de la relación entre universidades privadas es de competencia, pero dejando eso de lado, colaboramos de manera muy interesante, consensuada y transparente”, señaló.
Cada universidad participó con ocho estudiantes, quienes se organizaron en equipos interuniversitarios y multidisciplinarios, a fin de que diversos enfoques y perfiles se contemplaran para crear propuestas integrales, tomando en cuenta que “los emprendimientos más exitosos reúnen diferentes realidades y experiencias”.
La propuesta ganadora se centraba en la elaboración de trapeadores a partir de tela reciclada, hechos por mujeres jóvenes tras cumplir una condena. Los estudiantes que idearon este proyecto obtuvieron entradas al Festival INCmty, considerado el foro de emprendimiento más grande de Latinoamérica.
Más allá del Bootcamp, la apuesta de la AMUP es que los estudiantes se puedan acercar a las instancias de apoyo al emprendimiento de cada una de las universidades. “Estamos sembrando la semillita para que nuestros estudiantes, con su realidad privilegiada, asuman la responsabilidad de voltear a ver otras realidades menos privilegiadas y ofrezcan una alternativa de solución”, comentó Óscar Fernández.
“Esa es la riqueza de este proyecto. Ya sea que estemos en el ITESO, en el ITAM o en La Salle, todos somos mexicanos y somos parte de lo mismo Las universidades somos diferentes, pero no tan diferentes como para no poder trabajar juntos. Podemos hacer equipo”, señaló Fernández Larios.
Una experiencia
Ana Sofía Estrada Gómez, alumna de quinto semestre de la Licenciatura en Gestión Pública y Políticas Globales, compartió que el encuentro le permitió solidificar las bases de lo que es el emprendimiento social, además de permitirle conocer diferentes puntos de vista.
“Un proyecto de emprendimiento social se enriquece a partir de la colaboración; esta experiencia me ayudó mucho y me hizo entender que no todos piensan como yo. Siempre tienes que escuchar, pero no para responder, sino para entender. De eso se trata todo allá afuera: de saber negociar y cómo tratar a la gente”, dijo.
Desde que inició sus estudios universitarios, Estrada Gómez ya pensaba en crear una Organización No Gubernamental (ONG). Sin embargo, descubrió que las personas piensan que la filantropía y la economía no se pueden mezclar.
“Claro que puedes generar dinero ayudando a las personas y no por eso estás monetizando la pobreza. Yo creo que, si los jóvenes quieren hacer un cambio, deberían dedicar sus vidas a ayudar y también poder comer de ahí”, afirmó la estudiante.