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Sensibilidad hídrica para llegar al 2030

Sensibilidad hídrica para llegar al 2030

En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua, las maestrías en sustentabilidad del ITESO convocaron al conversatorio Gestión del Agua en las Edificaciones bajo un Enfoque de Sensibilidad Hídrica. 

En el 2015, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, entre cuyos objetivos están el garantizar la disponibilidad del agua, su gestión sostenible y el saneamiento para todos. A nueve años de que se cumpla esta fecha, mundialmente inmersos en una emergencia sanitaria que aún no acaba y localmente con una situación de desabasto de agua, las maestrías en sustentabilidad del ITESO convocaron el pasado martes 23 de marzo al conversatorio Gestión del Agua en las Edificaciones bajo un enfoque de sensibilidad hídrica, en donde José Arturo Gleason Espíndola, ingeniero civil con orientación hacia la hidráulica, compartió su visión acerca del tema.  

A nivel mundial, una cuarta parte de la población mundial padece escasez de agua, según los últimos estudios del World Resources Institute. A nivel nacional, los estados que más padecen estrés hídrico en la República Mexicana son Baja California Sur, Guanajuato y Ciudad de México; Jalisco está en el lugar catorce.  

Estamos enfrentando crisis de estrés hídrico cada vez más frecuentes, más intensas, y que están requiriendo un cambio”, dijo el doctor José Arturo Gleason antes de explicar que la problemática de la cada vez más creciente urbanización cambia los escenarios porque aumenta la contaminación, las extracciones de agua, la contaminación de agua tanto subterránea como superficial, y se reduce la masa forestal. “Los escenarios donde la edificación fue construida sin ningún tipo de sensibilidad ni restricción más que el satisfacer la necesidad de vivienda o de servicios, son cada vez más complicados”. 

Con esto en cuenta, la política pública a nivel mundial ha sido resolver este problema con la dotación de aguas de otras cuencas, como presas y acueductos.  

A nivel nacional, “prácticamente las tres principales ciudades de nuestro país ya no dependen de sus propias fuentes, tienen que recurrir a presas y embalses que les permitan tener agua, pero en un modelo de destrucción”, señaló Gleason.  

Para cumplir con los objetivos de la Agenda 2030 en cuanto al tema de abastecimiento de agua, José Arturo Gleason habló sobre la sensibilidad hídrica, un concepto que promueve un manejo integral del agua en un esquema circular y que las edificaciones y urbanizaciones tomen en cuenta el ciclo del agua al momento de construir la infraestructura de abastecimiento.  

“Si a partir de la vivienda y la edificación a escala doméstica se cumplen los criterios en la escala urbana, empezaremos a fincar un cambio para evolucionar hacia desarrollos urbanos sensibles al agua, y esta evolución podrá convertirse en una gestión sensible del ciclo del agua, donde las ciudades podrán integrarse en una red que toma en cuenta el funcionamiento del ciclo, lo restauran y lo cuidan”. 

Algunas propuestas para un enfoque sustentable y desde la sensibilidad hídrica para cuidar mejor el agua son la disminución del consumo (desde la reducción de la dotación del agua por parte de las entidades gubernamentales encargadas de ello, cambio de hábitos en el consumo e inversión en sistemas ahorradores, como inodoros), hasta el aprovechamiento del agua de lluvia y de aguas grises (agua jabonosa de la ducha y del lavado de ropa).  

Antes de pasar a una ronda de preguntas y comentarios finales, José Arturo Gleason cerró su ponencia compartiendo algunas observaciones sobre acciones a implementar para contribuir al cuidado del agua: 

  1. Prioridad: bajar consumos de 1400 litros por día (que es la dotación máxima que se entrega en México por habitante), a los 600 litros con los que según la OMS se satisfacen las necesidades cotidianas. Hay que apostar por bajar la dotación de agua y, por ende, los consumos.  
  2. El agua gris (jabonosa) podría cubrir potencialmente la demanda del WC, lo cual ayudaría bastante a la demanda global de un edificio, pues quedaría un excedente. Lo mismo con el agua de lluvia, que puede cubrir las necesidades para el lavado de ropa.
  3. Es necesario contar con elementos en el diseño arquitectónico que potencialicen la sensibilidad hídrica de las edificaciones. 

Apostar por la sensibilidad hídrica de los edificios ayudará a abatir la demanda de agua”, finalizó Gleason. 

¿Te interesa estudiar una maestría relacionada con la sustentabilidad? 

Son tres los posgrados que el ITESO oferta: 

Maestría en Ciudad y Espacio Público Sustentable, Maestría en Desarrollo Estratégico e Innovación Social, y Maestría en Proyectos y Edificación Sustentables.

La Torre Virreyes es uno de los cinco edificios en México con mayor aprovechamiento de tecnologías sustentables. Recicla el 100 por ciento el agua que consume a través de una planta de tratamiento y la reutiliza en el sistema de enfriamiento, riego de áreas verdes y servicios sanitarios. Además, cuenta con un sistema de recolección de agua.  

FOTO: WIKYRAY, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons 

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Sobre el Autor

Erika Torres Chávez

Es la co editora de CRUCE y reportera del equipo de redacción de Comunicación Institucional. Puedes contactarla en el correo erikatorres@iteso.mx

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