La Escuela de Negocios del ITESO prevé que la economía de México y Jalisco experimentarán una ligera recuperación, aunque no será una mejora sostenida. Ante la incertidumbre, exhortan a las y los estudiantes a ser creativos y trabajar por un crecimiento económico basado en la justicia social 

¿Qué papel estamos llamados a asumir, desde la universidad, en la construcción del nuevo horizonte económico? Con este cuestionamiento, las y los integrantes de la Unidad Académica Básica (UAB) de Economía del ITESO invitaron a analizar los datos y las implicaciones del desempeño económico de México y Jalisco durante 2025, así como las proyecciones por venir. Si bien el 2026 no será un año de recesión, tampoco habrá una recuperación sostenida que librere a la economía nacional y local de la incertidumbre de los cambios institucionales y las tensiones geopolíticas actuales.

La economía mexicana cerró el 2025 con un crecimiento que las y los académicos consideraron limitado: entre 0.3 y 0.6 por cierto en lo nacional y entre 0.5 y 0.9 por cierto para el caso de Jalisco. Prevén que el año en curso haya una expansión máxima de 1.1 y 1.2 por ciento respectivamente. Este crecimiento, aunque es positivo, no es suficiente para hablar de un repunte en la actividad económica.

La prioridad, entonces, será contener los riesgos y sentar las bases para una recuperación más sólida, en la que el crecimiento tenga una base de justicia social, trabajo digno y sustentabilidad. Así lo concluyeron durante la presentación de las Perspectivas económicas del 2026, una actividad organizada por la Escuela de Negocios del ITESO y articulada con su Boletín de Análisis Económico.

“La economía no solo son cifras, es pregúntanos qué tipo de sociedad estamos construyendo a través de esos indicadores. Sí hay que crecer, pero ¿cómo queremos crecer? ¿Para qué crecer? Ojalá sea para redistribuir, porque la precarización laboral no es una ventaja competitiva”, dijo Josefina Robles Uribe, profesora y coordinadora de la UAB de Economía, a las y los estudiantes de los programas educativos del Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM) que asistieron a la presentación.

La inercia del 2025 traza el camino para 2026

Para prever lo que vendrá, hace falta observar las tendencias, pues la economía avanza con la inercia de lo sucedido, y los efectos de las inversiones siempre toman tiempo antes de reflejarse. Por tal motivo, las y los académicos se remontaron a los datos de 2025 con el fin de trazar cada una de sus proyecciones.

En 2026 uno de los principales retos será la disminución de la inversión fija bruta, es decir, aquella relativa a la construcción, la maquinaria, y todo lo relacionado con la producción. Esta variable determina la capacidad productiva que tendrá la economía en los próximos años, por lo que resulta preocupante la tendencia negativa que ha mantenido desde hace 14 meses. Su comportamiento responde a una mayor cautela de las empresas frente al entorno económico.

En Jalisco, el escenario es similar, pues en 2025 la inversión extranjera directa cayó 22.5%. “Lo preocupante es que históricamente Jalisco ha crecido por arriba del promedio nacional, pero ahora no hay un match entre la inversión que está atrayendo, con el peso económico que le correspondería como entidad”, explicó Mireya Pasillas, editora del Boletín de Análisis Económico del ITESO.

Eso tiene consecuencias directas en la estructura empresarial, pues mientras los costos laborales incrementan —como el salario mínimo y los días de vacaciones— con el fin de dignificar las condiciones de las y los trabajadores, la productividad no mejora. Eso provocó que, durante 2025, cerraran más de 25 mil empresas, lo que equivale a 70 unidades cada día. Dadas las circunstancias, lo que mantiene a flote el mercado laboral es el sector informal, del que forman parte el 54.6 por ciento de las personas disponibles para trabajar en México.

Comparado con el año anterior, en 2026 se espera un decremento de 20 por ciento en la creación de empleos formales en la escala nacional, mientras que en Jalisco habrá una mejora moderada de alrededor del 15 por ciento.

Una buena noticia es que durante 2025 ni la inflación de México ni la de Jalisco superaron el 4 por ciento, que es el rango objetivo del Banco de México. Se anticipa que los precios aumenten para 2026, 4.10 por ciento en la media nacional y 4.25 para Jalisco. Usualmente las entidades que integran un área metropolitana en su territorio experimentan mayor inflación, explicó Carlos Mireles, coordinador docente de de las asignaturas de macroeconomía del DEAM.

Finalmente, entre los riesgos a los que habrá que prestar atención durante el 2026 está la incertidumbre relativa a la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la cambiante política comercial de Estados Unidos, relacionada con sus estrategias de negociación geopolítica, y también las preocupaciones generadas por cambios institucionales internos como la miscelánea fiscal, la reforma judicial y la próxima reforma electoral.

Gonzalo Hernández, otro de los integrantes de la UAB de Economía, no perdió la oportunidad para recordar el riesgo de depender de un solo socio o industria para el desarrollo del comercio exterior. Hizo la puntualización en referencia a que el 83 por ciento de las exportaciones de México van a Estados Unidos y Jalisco está condicionado por la evolución de la industria electrónica.

Ante este y todos los escenarios adversos exhortó a los estudiantes y otros asistentes a buscar nuevas soluciones. “Vienen tiempos de transiciones históricas, el mundo siempre tiene retos, pero hay que ser positivos, ver nuevos mapas y ser más creativos, el triple de creativos”, dijo el profesor.  

Los detalles de las proyecciones económicas de la Escuela de Negocios del ITESO se pueden consultar en la entrega del número 25 de su Boletín de Análisis Económico.

FOTO: Zyan André