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¡No caigas en la frustración!

¡No caigas en la frustración!

En la recta final del semestre el estrés y ansiedad por tareas, proyectos, exámenes y calificaciones se dispara. ¿Qué estrategias de autocuidado pueden ayudarte a desarrollar tu tolerancia a la frustración en esta etapa? 

Por Ana Georgina López Zepeda

Ya estamos a finales de semestre, momento en el que se acrecientan las dinámicas de estrés y ansiedad por el cúmulo de entregas, exámenes y conclusiones de proyectos. Es una temporada en donde sentimos que las horas del día no alcanzan y que tenemos que sacar fuerzas extraordinarias para rendir más… pero ¿hasta dónde llega nuestra capacidad para autorregularnos y tolerar la frustración?  

La autorregulación es la capacidad de responder a las demandas constantes del entorno, donde se puedan regular las reacciones emocionales cotidianas. Esto incluye el poder expresar las emociones, reconocerlas y darles un cause, una canalización que conlleve a la calma emocional.  

Cada día, las personas nos encontramos expuestas a una variedad de estímulos, donde solemos tener reacciones diversas, extremas o no procesadas. En ocasiones, al no elaborar nuestros sentimientos de manera autorregulada, lo que ocurre es que sobrerreaccionamos ante algo que no nos gusta o no esperábamos, creamos una serie de pensamientos en torno a ello y terminamos actuando cosas que no queríamos. Según Gross y Thompson (2007), es un proceso extrínseco e intrínseco, responsable de observar, evaluar y contener las reacciones emocionales. Una buena autorregulación emocional contribuye al desarrollo de la autonomía y al desarrollo de habilidades en las relaciones interpersonales. 

La autorregulación se refiere entonces a la capacidad de control y gestión tanto de los pensamientos, emociones, acciones como de la motivación mediante una serie de estrategias que permiten la consecución de objetivos. Entre algunas competencias a desarrollar en la autorregulación se encuentra la metacognición, es decir, la capacidad de reflexionar acerca del propio pensamiento, el autoconocimiento, la automotivación y la empatía. 

La frustración es la respuesta emocional común que experimentamos cuando tenemos un deseo, una necesidad, un impulso y no logramos satisfacerlo. La tolerancia a la frustración significa ser capaces de afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo de la vida. 

Por otra parte, la capacidad de tolerar la frustración se relaciona con la capacidad de saber gestionar nuestras emociones ante un acontecimiento que no resulta como imaginamos. Si nuestras metas son inalcanzables y las expectativas son poco realistas es posible que nos invada el sentimiento de frustración e impotencia. 

Aprender a tolerar la frustración incide en poder afrontar de una mejor manera las situaciones desafiantes y cotidianas de la vida. 

Estrategias de autocuidado para desarrollar la autorregulación y la tolerancia a la frustración

  • Analiza la situación y tus capacidades para responder: evalúa las dificultades y fortalezas que tienes para afrontar la situación. Hay que reconocer que existen diversos caminos para llegar al mismo resultado. 
  • Establece objetivos realistas: focaliza recursos que estén a tu alcance, metas viables, medibles y alcanzables. 
  • Planifica: subdivide las metas en objetivos más pequeños. Esto clarifica los pasos a seguir, permite evaluar la consecución de estas sub-metas, así como favorece la motivación. 
  • Aprende a gestionar las emociones: identifica tus emociones y sentimientos, acéptalas y canaliza hacia algo constructivo. (identifica también los factores desencadenantes de la situación).  
  • Entrenamiento en respiración y relajación: con estas dos técnicas se promueve la autoconciencia y la autorregulación de las emociones. 
  • Distingue de los pensamientos que se presentan ante una situación y el modo en que afectan tu sentir.  
  • Posterga la gratificación: la demora es la capacidad para aplazar la recompensa inmediata.  
  • Cambia de creencias: identifica aquellas creencias que resultan limitantes y transfórmalas en creencias que te den un mejor panorama y que te muevan en la consecución de tus objetivos.  
  • Convierte la frustración en aprendizaje. Las situaciones problemáticas son una excelente oportunidad para aprender cosas nuevas. Cuando haya pasado la dificultad, habla y rescata las cosas que lo han ayudado a afrontarlo y las que no. De este modo, podrás afrontar el problema por sí mismo/a cuando éste se vuelva a presentar. 
  • Busca acompañamiento psicoafectivo y talleres que te apoyen en la prevención de tu salud mental.  

¡Esperamos estas estrategias te puedan ser de mucha utilidad para este fin de semestre! ¡Mucho ánimo y energía! 

Referencia bibliográfica:

GROSS, James y Thompson, Ross (2007) Emotion regulation: Conceptual foundations.
In J.J. Gross (Ed.), Handbook of emotion regulation (pp. 3-24). New York: Guilford
Press. 

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