Licenciado por la UdeG en Diseño Industrial y con una maestría en Gestión Social del Hábitat por el ITESO, García es el nuevo coordinador de la Licenciatura en Diseño. Señala que uno de los objetivos es lograr una mejor vinculación con empresas para que los estudiantes trabajen “de manera más realista con lo que enfrentarán cuando egresen”.
En noviembre pasado, a propósito de las celebraciones por el Día de Muertos, aparecieron en el ITESO unas vistosas catrinas que, además de por su elegancia, llamaban la atención por una cosa: todas estaban hechas con materiales de desecho, específicamente desechos producidos por diseñadores. La mente detrás del proyecto es Héctor Hugo García Sahagún (Ocotlán, 1969).
El proyecto de las catrinas, explica García, partió de una pregunta: ¿cómo puede el diseño mejorar la calidad de vida de las personas, en este caso los artesanos? Y es que, afirma, “el diseño a veces no ha sido muy justo. Hay muchos profesionistas más preocupados por obtener dinero que por hacer el bien. El diseño puede ser usado para mentir, para engañar, puede tener una parte muy negativa”. Y tiene argumentos para sustentar su afirmación: hace años trabajó en un proyecto en el que analizó el papel del diseño en el narcotráfico. Con este antecedente, afirma que “es importante reforzar los valores. Estar en una universidad con una visión ignaciana es una responsabilidad. Hay que explorar más la parte social del diseño”.
Su nombramiento al frente de la licenciatura es visto como una responsabilidad grande y también como una motivación. Comenta que el área del diseño —en sus diversas ramas— ha evolucionado mucho. Las nuevas tecnologías, dice, han sido un factor importante para explorar nuevas formas de trabajar. Por eso, añade, “es necesario hacer algunas adaptaciones en la carrera. Es importante diversificar el trabajo del diseñador para que se vincule con otras disciplinas”. Detalla que entre los retos de la licenciatura está adaptarse a las condiciones actuales, por lo que uno de los objetivos es que los estudiantes de Diseño “trabajen de manera más realista con lo que enfrentarán cuando egresen”. Para lograrlo, una de las prioridades será tener una mejor vinculación con agentes externos de la Universidad, como empresas y dependencias de gobierno, para tejer la mayor cantidad de lazos con los sectores productivos.
Si bien los avances tecnológicos han traído muchas ventajas para los diseñadores, también es cierto que ahora cualquiera que maneja un programa de diseño puede desplazar al diseñador. Por eso, Héctor Hugo señala que la formación de los profesionales debe ir más allá del dominio de la técnica y enfocarse en el desarrollo de “un pensamiento crítico que permita analizar situaciones, ofrecer alternativas”. Y es que, abunda, el egresado de Diseño del ITESO debe ser capaz de adaptarse a las diferentes situaciones a las que se enfrente y, más aún, atreverse a explorar otras disciplinas. “Queremos que el egresado genere sus propios proyectos y explore otras áreas de oportunidad. El diseñador tiene muchos campos de acción: el diseño de videojuegos, las animaciones, el rendereo, el ámbito social y el ecológico. Hay otros espacios que no han sido explorados como el diseño en la gastronomía o en la agronomía. El diseñador no debe ser sólo especialista en lo gráfico o en lo industrial”, afirma.
En la oficina de Héctor hay, como es de esperarse, una computadora, un teléfono, libros, carteles, postales. E instrumentos musicales. Dice que hace poco participó en un proyecto que buscaba aplicar algunos principios del diseño en la música y que ya en alguna ocasión se ha aventado un “palomazo” con los estudiantes. Pregunta obligada: ¿su nuevo cargo lo distanciará de los muchachos? “Por el contrario: espero que sirva para aumentar la cercanía con ellos. Hay que estar con los alumnos para conocer sus necesidades, estar al pendiente de su forma pensar, mantenernos actualizados y para conocer sus necesidades como seres humanos”. Foto Roberto Ornelas