Luego de la publicación de Magnifica humanitas del papa León XIV, la comunidad académica comparte lo que “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial” significa para distintos proyectos universitarios

El rector del ITESO, Alexander Zatyrka Pacheco, SJ, explica que, en nuestro lenguaje cotidiano, una carta encíclica es un documento dedicado a hacer circular la doctrina social de la iglesia católica y su contraparte es el sensus fidelium, es decir, el sentido común de los fieles que reaccionan al llamado. La universidad está lista para participar en esa conversación luego de la publicación de Magnifica humanitas, donde el papa León XIV profundiza sobre la custodia de la persona humana en tiempo de la inteligencia artificial.

Responder mediante la reflexión a este documento —que es el más alto magisterio ordinario del papa— da paso a un dinamismo a través del cual la iglesia responde a circunstancias retadoras del entorno, explica Zatyrka. Además, el ITESO, como institución educativa, está directamente convocado a hacerlo: “Quisiera alentar a las academias y a las universidades a revitalizar tales principios (de la doctrina social de la iglesia), reconsiderándolos de forma que se adapten a los tiempos actuales y sean eficaces para afrontar la revolución digital”, dice Magnifica humanitas.

Las Reflexiones sobre la encíclica, programadas entre el 1 y 2 de julio en el ITESO, tienen el propósito de cumplir con esa meta. Para poner en común el sentido del documento, Zatyrka comenzó por ubicarlo históricamente. La mención a una carta anterior, la conocida como Rerum novarum de León XIII no tardó en llegar. “Literalmente significa ‘de las cosas nuevas’. Es una encíclica que nace en otro gran cambio de época, que la Revolución Industrial. […] El problema de la Rerum novarum es el mismo de Magnifica humanitas: ¿dónde queda el ser humano?”, dijo el Rector.

En 1891 la preocupación giraba en torno a la dignidad del trabajo como expresión del sentido de lo humano. En 2026 los “nuevos asuntos” incluyen la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica, que, así como pueden curar, conectar y educar, tienen la potencia de dividir y generar nuevas injusticias. En ambas circunstancias las encíclicas se vuelven una llamada de atención por posibles atentado contra los elementos fundamentales que constituyen a los seres humanos.

Zatyrka también hizo referencia a las dos imágenes bíblicas con las que el papa ilustra las formas de construir futuro. Por un lado, el relato de Babel en el que la humanidad, en una pretensión de llegar al cielo, cae en la destrucción; y por otro, la reconstrucción de Jerusalén gracias a la responsabilidad compartida de todo un pueblo. “De ahí se desprenden elementos que atraviesan la narrativa de toda la encíclica, como no perder el sentido de la persona humana. […] Yo diría que es un humanismo personalista, donde no aceptamos ni construimos sociedad desde una perspectiva que quite la dignidad y la capacidad de aporte de la persona humana”, agregó.

Por último, el Rector resaltó el principio de subsidiariedad como un segundo camino para entender la propuesta de Magnifica humanitas. En ella la sociedad se desarrolla en autonomía, dignidad y con la incidencia de todas las personas, en lugar de estar sometida a la autocracia de algunas entidades transestatales cuyos caprichos afectan a grandes segmentos de la humanidad.

Las reflexiones de las entidades del ITESO

Algunos académicos de la universidad acompañaron al Rector con sus propias reflexiones y las relacionaron con los encargos de sus propias oficinas, centros y direcciones.

Desde la Dirección de Información Académica (DIA), Mónica Márquez Hermosillo compartió que Magnifica humanitas ha llevado al equipo a su cargo a preguntarse qué significa generar conocimiento en la actualidad. Luego de considerar el razonamiento, la argumentación y la demostración, se han aproximado al conocimiento como la capacidad de construir relaciones y sentido. “Si la información ya no es el núcleo del conocimiento, sino que es la construcción de significado, eso solo se construye en relación. Entonces usemos la IA, pero cuando nos ayude verdaderamente a comprender la realidad, a interpretarla, a utilizar el pensamiento crítico”, dijo Márquez.

Rebeca Acevez Muñoz compartió que en el Centro Interdisciplinario para la Formación y Vinculación Social (Cifovis) han definido cinco dimensiones fundamentales para guiar su trabajo frente a las tecnologías emergentes. La primera es la confirmación epistemológica para evitar que los proyectos caigan en un paradigma tecnocrático; luego están la transdisciplina, la transparencia, la reconfiguración de las métricas para que estas incluyan el impacto en autonomía comunitaria, sustentabilidad y justicia distributiva. Finalmente, la quinta dimensión es la evaluación de la materialidad digital y la justicia laboral.

“Algo que hemos estado posicionando en el Centro Universitario Ignaciano (CUI) es cómo cultivar las inteligencias espirituales para las inteligencias espirituales”, dijo Resurrección Rodríguez. Con eso la académica se refiere a cultivar el sentido de reverencia y de pertenencia a una comunidad para no integrar la tecnología solo por seguir una tendencia o por la fantasía de una humanidad totalmente mejorada solo con un click.

Por último, César Lozano, coordinador de la iniciativa ReflexIA del ITESO resaltó que, desde su perspectiva, la invitación del papa León XIV es formar literacidad crítica antes de pasar a la implementación directa de la IA. En ese proceso, la comunidad docente tiene la responsabilidad de brindar las competencias y las herramientas de discernimiento necesarias para dominar la gobernanza de datos, el cuidado de las personas y los posibles sesgos de la tecnología.

FOTO: Zyan André