Desde la consultoría, el emprendimiento y el sector público, cuatro especialistas compartieron los desafíos que enfrentan las micro, pequeñas y medianas empresas en México, así como algunas claves para impulsar su crecimiento y permanencia
Lorena González, consultora especializada en incubación y aceleración de empresas; Liz Zumárraga, promotora de innovación, emprendimiento y desarrollo empresarial; Denisse Álvarez, empresaria y fundadora de la marca de alimentos naturales Dasavena; y Camila Galván, directora de Emprendimiento del Gobierno de Zapopan, participaron en el panel Experiencias y desafíos para fortalecer a las mipymes, realizado en el marco de la XXIV Conferencia Nacional de la Asociación Mexicana de Centros para el Desarrollo de la Pequeña Empresa (AMCDPE).
La conferencia reunió a académicos, consultores, funcionarios públicos, empresarios y especialistas dedicados al fortalecimiento del ecosistema emprendedor con el objetivo de intercambiar experiencias, identificar retos comunes y generar estrategias que contribuyan al desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) responsables de una parte significativa de la actividad económica y la generación de empleo en el país.
La diversidad de perfiles permitió abordar la realidad de las mipymes desde distintos frentes. González habló desde su experiencia acompañando a emprendedores a través de procesos de consultoría y capacitación, Álvarez compartió los aprendizajes que le dejó construir una empresa que comenzó en casa a comercializar sus productos dentro y fuera del país. Por su parte, Zumárraga aportó la perspectiva de quienes impulsan el desarrollo empresarial desde la academia y los centros de innovación, mientras que Galván expuso los desafíos que enfrenta el sector público para diseñar programas de financiamiento, capacitación y acompañamiento para emprendedores.
Durante la primera ronda del panel, dedicada a los retos y desafíos de las mipymes, González subrayó la importancia de que la consultoría vaya más allá de entregar recomendaciones o diagnósticos. Para ella, el verdadero valor está en acompañar a los emprendedores para que puedan aplicar las herramientas que reciben y traducirlas en mejoras concretas para sus negocios. También destacó la necesidad de enseñar aspectos fundamentales como el cálculo de costos, el control financiero y la planeación, especialmente en las empresas más pequeñas.
Álvarez contó que Dasavena nació en la cocina de su casa, donde comenzó a preparar y vender una receta familiar de granola. Con el tiempo, ese proyecto evolucionó hasta convertirse en una empresa con presencia nacional e internacional. Uno de los mayores desafíos, explicó, fue dar el paso hacia la formalización: registrar la marca, contratar personal, cumplir regulaciones, profesionalizar procesos y aprender a negociar con grandes cadenas comerciales. Para la empresaria, el crecimiento de una empresa depende en gran medida de la capacidad de rodearse de especialistas y construir equipos sólidos que aporten conocimientos que el emprendedor no posee. “Te tienes que preparar, aunque seas una empresa pequeñita”, afirmó.
Desde la perspectiva de los centros de desarrollo empresarial, Liz Zumárraga señaló que uno de los principales desafíos consiste en reconocer que no existe una fórmula única para todas las empresas. Las mipymes, explicó, tienen contextos y trayectorias muy distintas, por lo que primero se requiere de un diagnóstico profundo. Asimismo, insistió en la importancia de aceptar que nadie puede ser experto en todos los ámbitos que implica dirigir un negocio y que pedir ayuda especializada es una fortaleza. En su opinión, conocer el contexto específico de cada empresa y construir redes de apoyo resulta fundamental para impulsar su desarrollo.
Por su parte, Galván ofreció una mirada desde el sector público y los programas de impulso empresarial que desarrolla el Gobierno de Zapopan. Explicó que uno de los grandes retos consiste en crear esquemas que realmente respondan a las necesidades de los emprendedores, desde negocios tradicionales hasta startups tecnológicas. También habló de las dificultades que enfrentan muchas personas para acceder a financiamiento formal y de los esfuerzos por acercar oportunidades a sectores históricamente excluidos, como mujeres emprendedoras y comunidades indígenas.
En una segunda ronda de intervenciones, las panelistas compartieron recomendaciones dirigidas a emprendedores, consultores y personas que acompañan procesos empresariales. Las propuestas coincidieron en varios puntos: la importancia de construir redes de apoyo, formalizar los procesos desde etapas tempranas, buscar mentorías, aprovechar los ecosistemas de emprendimiento ya existentes y una formación constante. “Lo que no se mide no se puede mejorar y lo que no se conoce financieramente no se puede escalar”, afirmó Galván.
FOTO: Zyan André
