El Programa Certificado de Competencias Internacionales e Interculturales entregó sus primeras constancias a alumnos del ITESO. Se trata de un reconocimiento que busca alentarlos a seguir ampliando sus horizontes

Por Daniel Medina Jackson

 

El futuro es global. Por ello, la formación de profesionales no puede centrarse solamente en el desarrollo de las habilidades disciplinarias, aquellas que se circunscriben a cada campo laboral específico. Resulta indispensable reconocer que el trabajo se configura cada vez más sobre un escenario internacional y que se requieren actitudes profesionales y destrezas fundadas en el pensamiento crítico, la autonomía y la adaptabilidad a diferentes contextos culturales.

En virtud de lo anterior, se celebró el pasado jueves 1 de septiembre la entrega de constancias a los primeros estudiantes que concluyeron el Programa Certificado de Competencias Internacionales e Interculturales. Catalina Morfín, directora general académica del ITESO, señaló que el objetivo del programa es movilizar todo el currículum por medio de actividades académicas que ofrezcan la experiencia internacional e intercultural a los estudiantes. «Quiero destacar la importancia de tener una visión plural, de reconocer y valorar la diferencia para que, a través del diálogo, podamos tender puentes y vivir en diversidad. Así, alcanzaremos algo que necesitamos mucho en un mundo tan polarizado: lograr el consenso», puntualizó.

Alexander Zatyrka, SJ, rector del ITESO, felicitó a los estudiantes por su logro y reconoció la labor de gestión y acompañamiento que tuvieron por medio de la plataforma Emplea ITESO y de la Oficina de Internacionalización. Destacó la vocación intercultural que desde sus orígenes tiene la Compañía de Jesús. «El propio San Ignacio mandó a sus primeros compañeros a los más remotos confines del mundo a incorporarse de lleno a las diferentes maneras de ver la vida y vivir en sociedad. Por ello, las instituciones educativas a su cargo tienen el objetivo de formar personas capaces de interactuar en forma natural, abierta e inclusiva con personas de otras culturas, así como avanzar en la conformación de una ciudadanía universal que propicie la tolerancia, el entendimiento, la fraternidad, la paz y el aprecio por la diversidad humana», enfatizó.

Los estudiantes de todas las carreras pueden obtener esta certificación en paralelo con sus estudios de licenciatura. El intercambio académico en el extranjero es una de las opciones, pero existen muchas otras posibilidades de hacer «internacionalización en casa» que no generan un gasto adicional. Algunas de ellas son las clases en la modalidad de Aprendizaje Colaborativo Internacional en Línea (COIL, por sus siglas en inglés), las clases de contenido en inglés (EMI, por sus siglas en inglés), el Verano Internacional ITESO, las clases en línea de instituciones ubicadas fuera de México, los Programas de Aplicación Profesional (PAP) internacionales y los clubes de conversación, entre otras.

El Rector abundó acerca de la importancia del programa al remarcar que no es solo un complemento a la formación profesional, sino una oportunidad para propiciar el encuentro con otras personas, enriquecer la vida y abrir horizontes. «La búsqueda por vincularnos con otras culturas no es un afán antropológico o un interés por lo exótico. Se trata de establecer lazos que nos permitan entender otras maneras de situarse en el mundo. No vamos a resolver los problemas globales de manera aislada. El padre Adolfo Nicolás, SJ, lo dijo claramente: ‘En un mundo cada vez más interconectado, pero a la vez más dividido, lo que más se requiere son las competencias interculturales'», expuso.

Por último, instó a los estudiantes a reflexionar más allá de la ventaja competitiva que tienen en el mercado laboral con estas nuevas competencias, y los invitó a poner sus conocimientos al servicio de los demás con el ánimo del magis jesuítico. «El centro de la espiritualidad ignaciana es aprender a enamorarnos del mundo y, desde ese enamoramiento, contribuir a un mundo mejor. Y no es lo mismo enamorarse que infatuarse, que significa construir una imagen falsa de otra cultura como una proyección de la nuestra [lo que implica] dos falsedades básicas: una es el chauvinismo, que es considerarla inferior, y la otra es el utopismo, fabricar una imagen del buen salvaje como una proyección de nuestro egocentrismo y etnocentrismo», concluyó.

Los primeros estudiantes en recibir la constancia del Programa Certificado de Competencias internacionales e Interculturales fueron: Juan Diego Fernández de los Ríos, de Mercadotecnia; Daniel Giovanni Rubín Ornelas, de Relaciones Internacionales; Sofia Ramírez Gutiérrez Zetina, de Derecho; Elke Valeria Islas Semadeni, de Ingeniería en Biotecnología, y Nataly de los Ángeles Pérez Santana, de Gestión Cultural.

FOTO: Roberto Ornelas