El ITESO da la bienvenida al semestre de Otoño 2026 a los nuevos estudiantes que cursarán uno de los 24 programas de especialidad, maestría y doctorado de la universidad

Un posgrado es una oportunidad para crecer en tres dimensiones: la académica, la personal y la laboral, plantea Alexander Zatyrka Pacheco, rector del ITESO. Este Otoño de 2026 alrededor de 190 personas decidieron tomar ese camino en nuestra universidad. En total, son 24 los programas que recibirán nuevos estudiantes, algunos provenientes de Paraguay, Haití, Estados Unidos, Colombia y otros países.

Arnau Pages es uno de ellos. Originario de Cataluña, llegó a Guadalajara para cursar la Maestría en Derechos Humanos y Paz con el objetivo de «adquirir herramientas y capacitaciones que luego pueda llevarme a mi contexto y compartir con el tejido asociativo de mi barrio. Hacer de esto algo útil para la comunidad», compartió durante la ceremonia de bienvenida.  

Arnau Pages

Arnau Pages

Ahora que forma parte de la comunidad del ITESO, Arnau está entre el tres por ciento de los estudiantes de todo el mundo que eligen continuar su educación superior en el extranjero. Cuando se observan esa misma estadística de movilidad en América Latina y el Caribe son 43 por ciento de los estudiantes los que se transfieren a una universidad fuera de su país de origen, mencionó Ana María Vázquez, directora de Investigación y Posgrado, en referencia al informe sobre tendencias globales de la educación superior de la UNESCO 

Sin importar de dónde vengan, el Rector invitó a todas y todos los estudiantes a mantener su amor por el conocimiento —ese que los condujo hasta esta nueva etapa de su vida académica— como una permanente búsqueda por “lo verdadero, lo justo y lo bueno”. Y, de la misma manera, a apropiarse del llamado del ITESO para poner el conocimiento al servicio de las personas más vulnerables.  

Posgrados para atender necesidades  

¿Por qué estudiar un posgrado en 2026, una época en la que las transformaciones ambientales, tecnológicas, sociales y económicas parecen restar valor a la educación universitaria?, cuestionó Ana María Vázquez. En respuesta, ella misma citó el Marco para el desarrollo del posgrado en el ITESO, en donde se advierte que un motivador de los estudios de maestría, especialidad o doctorado es atender las necesidades de las comunidades para su plena realización. Es decir, estas etapas formativas son un medio para responder a las múltiples crisis contemporáneas.  

Quienes se integran a la comunidad universitaria parecen comprenderlo. Por ejemplo, Audrey Childers, originaria de Estados Unidos, se decidió por la Maestría en Derechos Humanos y Paz porque considera que es el impulso ideal para el trabajo sobre migración que ha realizado en Guadalajara desde hace dos años. 

“Creo que hay muchas iniciativas de justicia social que salen del ITESO. […] El clima político está cambiando en las Américas y en este momento nos falta información. Conocemos los hechos, pero no hay tantas personas aprendiendo sobre los Derechos Humanos y sobre las personas más afectadas”, explicó Audrey. 

Audrey Childers

 

Un motivo adicional para celebrar el nuevo ciclo escolar es el arraigo de la comunidad hacia los programas más longevos y la motivación por experimentar lo que apenas comienzan. Entre la primera categoría está la Maestría en Desarrollo Humano, que este año cumple 50 años de existencia. Por otro lado, la Especialidad en Diseño de Microchips en Semiconductores arranca por primera vez este agosto, con el objetivo de atender la demanda profesional de la industria electrónica en Guadalajara. Anahí Gutiérrez Arce es una de las personas que aceptaron el reto de formar parte de su primera generación.  

“Estudié Ingeniería en Nanotecnología aquí en el ITESO cuando también era una carrera nueva y me gustó mucho la experiencia. Ahí me especialicé en las películas delgadas, un tema que está relacionado con los semiconductores. Ahora quisiera aprender a diseñarlos porque, por el momento, es como si yo supiera coser, pero me falta aprender diseñar para poder hacer mis propios vestidos. Es el mismo caso, pero con los semiconductores”, cuenta Anahí.  

La motivación de esta estudiante es un ejemplo de que, como dijo Ana María Vázquez, el posgrado no es solo una credencial académica y profesional, sino también una apuesta para convertirse en las personas que cada integrante de la comunidad universitaria espera ser. 

 

Mafer Velázquez y Anahí Gutiérrez

Mafer Velázquez y Anahí Gutiérrez

FOTOS: Luis Ponciano