El fotógrafo deportivo de la Liga MX, Hugo Ramírez, también conocido como “Hugonche”, compartió su experiencia en cancha durante el Sony Education Summit 2026 en el ITESO, donde explicó el proceso, los retos y las habilidades necesarias para narrar el futbol a través de la imagen 

Ángel Sepúlveda se acerca a Armando González “Hormiga”. Quiere tirar el penal que, de ser gol haría triunfar al Chivas frente al Atlas. Se coloca frente a la portería, corre hacia el balón y anota. Se quita la camiseta y Hormiga brinca a sus hombros. Junto a varios jugadores traspasan el área de prensa para celebrar. El público grita de emoción y tira cerveza sobre jugadores, cámaras y fotógrafos. Algunos de ellos se alejan ante el furor de los deportistas, otros se quedan en el piso sin saber si disparar, cuidar su equipo o resguardarse.

Para ese momento Hugo Ramírez “Hugonche” ya había captado toda la secuencia. Desde la negociación entre los jugadores, el fallo del portero y el gran salto de la hormiga. Segundos después tomó la decisión de dejar atrás su lente 70mm-200mm y correr hasta esa esquina desbordada para captar el retrato triunfal de Sepúlveda, sosteniendo con orgullo la playera.

Para él, que se dedica a esta profesión desde hace 15 años, cada momento es una pieza clave en la historia del partido. Los gestos de dolor, alegría, derrota o furia; las jugadas, caídas, la afición alborotada y las celebraciones son instantes irrepetibles que exigen aprender a “leer el juego”, anticiparse a la acción y prever el movimiento. “Nosotros documentamos y contamos visualmente todo lo que ocurre durante un partido. Desde el antes durante y después”, dijo.

Lo anterior fue parte de lo que Hugonche compartió en la ponencia “El proceso de la fotografía deportiva en el futbol”, realizada en el Sony Education Summit 2026 en el ITESO. Ahí explicó, desde la experiencia, cómo opera un campo profesional competitivo.

Ramírez inició en la tercera división de los Tecos, de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), donde comenzó a construir su portafolio. Despúés colaboró con el equipo de Chivas. “Debes contar una historia a través de tu book y marcar la diferencia […] dar a entender a las agencias que tienes narrativa, que sabes leer y que puedes contar una historia con las fotos”, aseguró. Esas experiencias le permitieron obtener acreditaciones y crecer dentro del medio hasta ser contactado por la agencia con la que actualmente trabaja, IMAGO 7: Debes tener muchísima variedad (de imágenes) para poderle ofrecer a una agencia”.

Sin embargo, la fotografía deportiva va más allá del gol o el festejo. La lógica editorial exige documentar toda la historia del partido: desde el protocolo (como el himno nacional o la salida de los jugadores) hasta la afición, los entrenadores, los árbitros, el estadio y los patrocinios. “Desde ahí empieza lo que es la historia del partido”.

Esto implica mucha preparación. Los fotógrafos suelen llegar al estadio con varias horas de anticipación (al menos tres, y hasta siete en partidos importantes) para gestionar acreditaciones, revisar equipo, asegurar conexión a internet y preparar el espacio de trabajo. El equipo también es clave para responder a la velocidad del juego. Lo ideal es trabajar con dos o más cámaras y distintos lentes (como un 70-200 mm o un 24-70 mm) que permitan cubrir tanto la acción a distintas distancias, sin perder tiempo en cambios. A ello se suman memorias de alta velocidad, laptop para edición inmediata y protección contra lluvia o polvo.

Uno de los mayores retos es enviar las imágenes en tiempo real. El proceso exige seleccionar, editar y etiquetar las fotos casi de inmediato, así como incorporar información precisa sobre jugadores. En cuestión de minutos, una misma persona puede estar tomando la foto, editándola y enviándola, en un flujo marcado por la rapidez y la precisión: “es un juego de adrenalina”.

Finalmente, subrayó la importancia de mantener el profesionalismo en todo momento. Aunque “una de las bondades de esta profesión es que te acerca a lo que te encanta. A los jugadores, al mundo deportivo”, la prioridad es registrar los hechos. Contener aquella emoción y energía para poder capturar la imagen.

FOTO: Deporte y Salud ITESO