El legado de este programa se festejó con un encuentro en el que especialistas reflexionaron la transformación de este sector impulsado por las nuevas tecnologías y la relevancia de habilidades como la empatía, la adaptabilidad y el liderazgo 

Egresados, docentes, estudiantes y profesionales en este ámbito se reunieron para celebrar la trayectoria del Diplomado en Administración de Proyectos del ITESO, el cual alcanzó su centésima generación. El encuentro se llevó a cabo el pasado 21 de mayo en las instalaciones del Edificio Poniente.

Además de ser un espacio de diálogo y networking entre quienes han formado parte de la historia del programa, la jornada incluyó dos ponencias centrales encabezadas por Citlali Carrillo, presidenta del Capítulo Pacífico México del Project Management Institute (PMI), y Marco Estrella, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti) Occidente.

Por su parte, Carlos Fernández, coordinador del diplomado, presentó el nuevo Diplomado en Administración Ágil de Proyectos, una propuesta académica que busca complementar la formación tradicional con herramientas tecnológicas y metodologías adaptativas para optimizar el desarrollo de proyectos en contextos cambiantes.

Se trata de un programa de modalidad híbrida que toma en cuenta el dinamismo, la incertidumbre y la velocidad en los que operan actualmente las organizaciones. Fernández destacó que la evolución del diplomado “representa un esfuerzo de actualización permanente”.

Más que tecnología, se trata de “una nueva forma de pensar”

Para Carrillo, la única certeza en la gestión de proyectos es que estos difícilmente se desarrollan tal como fueron planeados desde un inicio. Factores como cambios en los requerimientos del cliente, condiciones del entorno o la propia evolución del proyecto influyen en su desarrollo.

Aun así, recordó que, hace algunos años, los proyectos se desarrollaban en contextos más estables: “El mundo era más tranquilo, no se movía tan rápido”. Sin embargo, la aceleración tecnológica y la aparición de herramientas como la inteligencia artificial (IA), impactaron radicalmente este escenario. La complejidad de los proyectos, la incertidumbre y las expectativas de los clientes aumentaron. “Yo no me hubiera imaginado que hace diez años que iba a tener Copilot y que con eso iba hacer la mitad del trabajo que solía hacer diariamente”.

Fue así como, hacia finales de 2018, se consolidó el concepto de “administración ágil”. Una visión en la que, a las habilidades tradicionales de un project manager (como la gestión del tiempo, el presupuesto y la supervisión directa de los equipos), se suman competencias clave como facilitar equipos autónomos, adaptarse a cambios constantes, atender una constante retroalimentación por parte de los clientes.

Ante los desafíos que esto conlleva, Carrillo señaló que los Project Manager (PM) deben estar en constante formación, desarrollar habilidades blandas que les permitan conocer las necesidades de los integrantes de los equipos e identificar cual es el valor agregado del proyecto que lideran.

Project managers: figuras clave en las empresas

Durante su intervención, Estrella destacó el impacto que tiene la gestión de proyectos dentro de las organizaciones. “Dos trillones de dólares se pierden al año por la falta de gestión de proyectos […] lo cual significa que cada 20 segundos, un millón de dólares se pierden por la falta de gestión”, dijo.

A partir de su experiencia en el sector tecnológico como director general de Hewlett Packard (HP) en Guadalajara, explicó que muchas de estas pérdidas están asociadas a problemas de comunicación y planeación deficiente.

Asimismo, subrayó que los PM no solo contribuyen a mejorar la eficiencia operativa, sino que impactan directamente en el cumplimiento de metas, tiempos y presupuestos de las empresas. Cuando existe una gestión adecuada, se reducen fallas, se optimizan recursos y se incrementa la probabilidad de éxito de los proyectos.

Finalmente, enfatizó que el perfil actual del PM debe integrar habilidades técnicas, interpersonales y de comprensión del negocio, en un entorno donde la adaptabilidad y la comunicación se vuelven fundamentales para liderar equipos.

FOTO: Zyan André