Ximena Carrasco, Mariana Salazar y Alondra Pérez crearon una soda probiótica a base de agave con beneficios para la salud, el campo jalisciense y el medio ambiente. Por el valor de su innovación, las estudiantes del ITESO obtuvieron el segundo lugar en la incubadora pública Reto Zapopan y están en proceso de tramitar la patente de su trabajo
Xima es una soda basada en ciencia con sabor a jamaica. Sus creadoras estudian Ingeniería en Biotecnología en el ITESO, pero también se han convertido en mercadólogas, administradoras, ejecutivas y todos los roles que hay que desempeñar en un emprendimiento.
Ellas son Ximena Carrasco, Mariana Salazar y Alondra Pérez. El nombre de su proyecto nace del acrónimo de sus iniciales y a la vez hace referencia a la práctica tradicional de la cosecha de agave —cuando el jimador corta sus pencas y extrae su piña de la tierra—, porque esta planta es su materia prima.
Lo que resalta de la bebida que crearon juntas es su contenido de probióticos, aquellos microbios que favorecen la flora intestinal, fortalecen el sistema inmunitario y estimulan la producción de neurotransmisores como la serotonina.
Además de sus efectos benéficos para la salud, XIMA es una alternativa para apoyar la economía de los agricultores, que desde hace varios años sufre la caída de los precios del agave. Mientras que en 2022 se vendía a $32 pesos por kilogramo, en 2024 los líderes productores anunciaron que la oferta había disminuido a $2.50 pesos por kilo.
El problema es la sobreproducción de la planta, dictada por el consumo de tequila, que se elevó durante la pandemia de covid-19. Entonces, todos quisieron hacerse de un espacio en el campo jalisciense para cosechar agave. El Anuario Estadístico de la Producción Agrícola de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural indica que las hectáreas sembradas de este cultivo en Jalisco se duplicaron de 2017 a 2023, al pasar de 65 mil 807 a 133 mil 763. Pero la demanda del tequila no siguió esta tendencia y ahora hay más plantas de las solicitadas.
La propuesta de las estudiantes del ITESO es diversificar el uso del agave y aprovechar los excedentes que algunas tequileras tienen de esta materia prima. Esto es posible porque, así como el tequila, la soda XIMA también se produce a partir del mosto o jugo que resulta de la cocción y molienda del corazón de la planta: la piña.
La diferencia es que, para producir XIMA, no hace falta destilar el jugo y, por lo tanto, no genera vinazas. Se calcula que cada litro de tequila da pie a 12 litros de este residuo líquido altamente contaminante.
“Ya tenemos una alianza con una tequilera, que vamos a formalizar a finales de año”, cuenta Alondra Pérez. Y Mariana Salazar complementa: “estamos buscando empresas que sí se puedan beneficiar y generar simbiosis con ellas”.
Una vez con el mosto, las biotecnólogas pasan a la reproducción de los probióticos, que se propagan directamente en el jugo de agave. Lo usan como sustrato en lugar de recurrir a los medios de cultivo estandarizados. De esa manera ahorran agua, además de asegurar la sobrevivencia de los microorganismos, pues el agave tiene propiedades prebióticas, de las que se alimentan las bacterias.
Esta innovación científica fue merecedora del premio de patente del Concurso de Invenciones 2025 del Centro para la Gestión de la Innovación y la Tecnología (CEGINT) del ITESO. Actualmente la Oficina de Transferencia de Tecnología de la universidad apoya a las creadoras de XIMA a proteger los derechos sobre su trabajo.
“La patente sale para la primera etapa del proceso, antes de la fermentación. Es para proteger el uso del microorganismo que utilizamos en jugo de agave, las condiciones que le damos y las etapas del proceso”, explica Alondra Pérez.
XIMA ha crecido en el ITESO
La idea de utilizar agave como sustrato llegó gracias a la asesoría del doctor Óscar Rojas Rejón, coordinador de Ingeniería en Biotecnología del ITESO, cuando Ximena, Mariana y Alondra tenían la tarea de rastrear el crecimiento de un microorganismo en una clase. Luego resultaron ganadoras de la Feria de Ciencias ITESO 2025.
“El proyecto realmente despegó a partir de la Feria y fue un momento crucial, en el que los demás vieron el potencial que nosotras siempre vimos. Y de ahí empezó una carrera en la que nos hemos lanzado a todo”, dice Ximena Carrasco Deschamps.
“Todo” incluye otras materias del ITESO que les dan la oportunidad de desarrollar su proyecto y también la participación en convocatorias de impulso al emprendimiento. En junio se inscribieron a la 14° generación del Reto Zapopan, la aceleradora e incubadora pública del Gobierno Municipal. Cinco meses de trabajo después, con un modelo de negocios ya establecido, fueron premiadas con en el segundo lugar, por el que les entregarán $100 mil pesos para continuar con su idea.
Sacar la biotecnología del laboratorio
Como mujeres científicas, las creadoras de XIMA cuentan que ellas disfrutan experimentar con organismos microscópicos en el laboratorio, pero en esta ocasión se han propuesto salir de ese espacio para llevar el conocimiento a otros lugares más allá de la academia. Eso es lo que ha hecho particular esta experiencia, la misión de trasladar a la vida cotidiana algo que descubrieron como posibilidad. Desarrollar “una investigación por propósito”, dice Mariana.
Lo anterior ha supuesto emprender tareas del área de negocios en las que no tenían experiencia. “Salirte de ese rol de ingeniera y de científica es salirte de tu cajita. Ahora soy ingeniera y soy administradora, o ingeniera y [experta en] marketing o ingeniera y finanzas”, agrega Ximena.
Actualmente XIMA se distribuye en pequeña escala. Cuesta $64 pesos y está disponible en sabor jamaica en algunos restaurantes de Guadalajara y a través un formulario de contacto en el Instragam de @drink.xima.
Ximena, Mariana y Alondra seguirán buscando oportunidades para escalar su innovación a través de convocatorias para jóvenes emprendedoras, incluyendo aquellas en las que deban medirse con los peces más grandes de los negocios, porque han aprendido que, incluso cuando no se llevan el premio mayor, ganan mucho.
FOTOS: Zyan André y cortesía XIMA
