Integrantes de la Red de Pastoral Universitaria de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina reflexionan sobre sinodalidad, gestión y colaboración en red en el Encuentro de Homólogos de Pastoral

En el marco del Encuentro de Homólogos de Pastoral Pastoral y del vigésimo aniversario del Programa de Liderazgo Ignaciano Universitario Latinoamericano (PLIUL), el ITESO fue sede del panel “Liderazgo, gestión y formación para la colaboración en las universidades”, llevado a cabo el pasado 27 de octubre.

El encuentro reunió en el Auditorio M2 a integrantes de la Red de Pastoral Universitaria de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL). Participaron César Muziotti, SJ, director de Identidad y Misión de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en Caracas; Yuliana Roldán Giraldo, directora del Centro Pastoral San Francisco Javier de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali; y María del Pilar Rodríguez Martínez, directora de Integración Comunitaria del ITESO.

Para iniciar la conversación, Resurrección Rodríguez, directora del Centro Universitario Ignaciano del ITESO, invitó a César Muziotti a compartir los principales desafíos para la colaboración y la misión de la iglesia desde un espíritu sinodal.

César concibió la sinodalidad como la capacidad de la institución de “sentarse en la mesa” y dialogar las grandes decisiones que nos afectan a todos. Destacó el reto que impone la estructura jerárquica en la Iglesia (ecclesia, asamblea), donde históricamente algunos casi no tienen autoridad: “El Concilio Vaticano II —hace un poco más de 60 años, en tiempos de Juan XXIII y Pablo VI— fue un intento de rescatar esto, y el papa Francisco ha querido apuntalar ese sentido sinodal”.

Asimismo, advirtió sobre el riesgo del “cliché eclesial” que a veces opera en agendas hipercargadas que dejan a los equipos sin tiempo para discernir. El jesuita reconoció que “no es culpa de alguien en particular, sino de los ritmos de vida profesional y las expectativas sobre las instituciones de alto nivel de transformación social”.

Para observar con claridad el camino, César Muziotti planteó tres desafíos principales:

1. Salir del silo corporativo
“No somos una corporación de universidades, cada una aislada, sino una red con la misma identidad que trabaja en conjunto según su contexto”. Señaló la tendencia cultural en América Latina a trabajar en el propio “conuco” o huerto personal, y el reto de lograr que la misión no sea exclusivamente de un departamento, sino de toda la institución.

2. Superar la tecnocracia pastoral
“Vivimos tiempos donde el secularismo marca el mundo eclesiástico. Si nos quedamos en la rigidez de predicar con formas antiguas, nos desfasamos. Tenemos que conectar la pastoral con los elementos propios de la inspiración ignaciana, que no son confesionales ni obligan a nadie a ser católico”.

Destacó la búsqueda del magis, entendida como superación personal para contribuir al todo, la cura personalis (cuidar al otro a través del discernimiento institucional) y la apertura para evitar la endogamia en redes y compartir la riqueza en fe, razón y cultura con el entorno.

3. La tentación de la autocomplacencia institucional
Ante las altas demandas, reconoció la importancia de trabajar en equipo desde todas las direcciones generales. Puso el ejemplo de la UCAB, donde el agotamiento individual cesó cuando decidieron articular esfuerzos y vivir la verdadera sinodalidad.

En el segundo bloque del panel, Resurrección Rodriguez cedió la voz a Yuliana Roldán para compartir los aprendizajes de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, un referente clave en AUSJAL.

Yuliana Roldán fundamentó la labor en la espiritualidad ignaciana, recordando que San Ignacio descubrió su vocación como colaborador en la misión de Cristo y que ese camino se hace siempre con otros (amigos en el Señor, laicos y diversas experiencias).

“Cuando conversamos con las facultades, muchos profesores y colaboradores se sorprenden al descubrir que son parte de una misión compartida. Ya no se trata de que los laicos ‘le colaboren a los jesuitas’, sino de que todos colaboramos en un propósito común”.

Desde 2013, la Javeriana Cali se ha aliado con Gestión Humana y la Escuela Hacer Más para ofrecer rutas de identidad a los administrativos y docentes. Su Plan Integral de Formación del profesor Javeriano (lanzado en 2024) es el resultado de un trabajo conjunto entre personas de distintas áreas para nutrir el ser a través de la identidad y bienestar en cinco contextos: disciplinar, pedagógico, de investigación, de gestión y social.

La ruta esencial de los talleres y formaciones de los profesores consta de un plazo de tres años, acumulando créditos para su escala profesoral (MBTA). “El principal desafío superado ha sido vencer el individualismo y fortalecer la confianza y la comunicación auténtica”, apuntó.

Para finalizar, Pilar Rodríguez respondió a la pregunta sobre las claves de una gestión al estilo ignaciano en la universidad, retomando su trayectoria en el ITESO desde el Centro de Educación Física y Salud Integral hasta la Dirección de Integración Comunitaria.

Pilar Rodríguez remarcó la importancia de liderar desde la propia esencia y reconocer desde dónde uno se ofrece para trabajar en conjunto. En una universidad humanista, con la persona al centro “el desafío no es elegir entre el resultado y la persona, sino reconocer que la manera en que alcanzamos los resultados forma parte de la misión y del crecimiento personal”.

Además, destacó el tiempo como un ingrediente indispensable para conocer a las personas y construir comunidad, evocando cómo San Ignacio compartía correspondencia con las distintas misiones.

“Jesús llamó a sus discípulos simplemente viéndolos, reconociendo en ellos capacidades más allá de lo que ellos mismos imaginaban. Cuando impulsas a un colaborador a lograr algo que creía imposible, se siente valorado y se compromete profundamente con el proyecto, más allá de un contrato laboral”.

Para cerrar la ponencia, subrayó que en todos los equipos debe existir claridad, no solo el qué, sino el cómo (el modo de proceder). Desmitificó la idea de que el liderazgo ignaciano implica que “todo se perdona y no hay reglas”, recordando que San Ignacio fue frontal, estableció límites claros y acotó los campos de acción. Concluyó señalando que “el liderazgo se traduce en vínculos significativos que nos dan rumbo, nos ayudan a crecer y nos complementan a la luz de una misión compartida”.

 

“No somos una corporación de universidades, cada una aislada, sino una red con la misma identidad que trabaja en conjunto según su contexto” — César Muziotti, director de Identidad y Misión de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en Caracas

FOTO: Zyan André