Desde su labor como profesor de Historia y estética de la fotografía, un taller de escritura creativa y el proyecto de Aplicación Profesional “Mirar la ciudad con otros ojos” en el ITESO, el autor fomenta en sus estudiantes el acercamiento al pensamiento crítico

Por Rogelio Villarreal*

Las investigaciones sobre distintos fenómenos que ocurren en el Área Metropolitana de Guadalajara que hacemos en el PAP Mirar la ciudad con otros ojos. Memorias e identidades, tienen como finalidad conocer diferentes aspectos de una realidad compleja, hostil, a veces confusa, y para ello usamos las herramientas que nos ofrecen las ciencias sociales —sobre todo éstas, pero recordemos que hay ciencias naturales y formales.

Recordemos que la ciencia (del latín scire, que significa “conocer”) es el conjunto de conocimientos sistemáticos sobre la naturaleza, los fenómenos que ocurren en ella y las leyes que los rigen. Recordemos también que

  • la ciencia es fáctica, ya que se fundamenta en hechos específicos, no en opiniones;
  • es analítica, porque debe estudiar cada uno de los componentes de un fenómeno para una mayor comprensión, y
  • es comprobable, pues todo conocimiento científico debe estar sujeto a la verificación.

Al empezar el curso planteamos una pregunta: ¿Cómo conocemos la realidad? En principio, por los sentidos. Podemos ver la lluvia y las fases de la luna, escuchar el estruendo de los relámpagos o la erupción de un volcán, sentir el calor y el frío, ver cómo nacen las crías de nuestras mascotas, oler la fragancia del bosque y apreciar muchos fenómenos más de la naturaleza.

Pero otra cosa es comprender esos fenómenos, y otros más complejos. ¿Cómo se originó la vida en nuestro planeta? ¿Qué es un rayo? ¿Por qué el fuego quema? ¿Qué es un virus? ¿Por qué crece la marea? ¿Por qué vuelan las aves? ¿Por qué la luna gira en torno a la tierra y ésta alrededor del sol?

En el ámbito social, tratamos de averiguar sobre cuestiones como la pobreza y la desigualdad, la inseguridad, los feminicidios y los crímenes de odio, la violencia familiar y de género, las desapariciones, el crecimiento desordenado de la urbe, el mercado del arte contemporáneo, y, en el contexto de la reciente pandemia, el transporte público y la supervivencia de los pequeños negocios, entre muchos otros temas —hemos hecho poco más de 160 investigaciones desde 2017, que se pueden consultar en el Repositorio Institucional (rei.iteso.mx).

¿Son malos tiempos para la ciencia, o son buenos? Depende en dónde… la verdad es que en México pocas veces ha habido tanta hostilidad de un gobierno —que se dice progresista y de izquierda— contra la ciencia, la academia y el desarrollo tecnológico. A esto se suma la creciente popularidad de creencias anticientíficas, de teorías de la conspiración y de franca charlatanería. Mucha gente no cree en las vacunas y hay quienes aún sostienen que la tierra es plana. Dos alumnos, en diferentes momentos, dijeron en clase que no creían que el hombre hubiera llegado a la luna… Fueron sus mismos compañeros/as quienes se encargaron de hacerle ver el tremendo error que cometían —por ejemplo, les recordaron que la Unión Soviética, en feroz competencia con Estados Unidos en la carrera espacial, reconoció el histórico alunizaje.

Recordemos, asimismo, que las funciones básicas de la Universidad son la docencia, la investigación, la extensión o vinculación, la formación de recursos humanos, el desarrollo tecnológico, la innovación productiva y la promoción de la cultura. Un punto muy importante: las publicaciones impresas y en línea. De ahí que los universitarios todos deban tener una postura clara y crítica ante una realidad agresiva, en la que predominan el desconocimiento de la ciencia y sus beneficios, así como la ignorancia y la propagación de teorías de la conspiración.

La mala gestión de la pandemia, por negligencia e ignorancia —por ejemplo—, ha costado más de 700 mil muertes por covid–19 y muertes asociadas (Japón, con una población similar a la de México, tuvo casi 75 mil muertes.) Por cierto, los países dirigidos por mujeres —presidentas, primeras ministras, secretarias de Salud— tuvieron los mejores resultados en el combate a la pandemia: Alemania, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda y Taiwán.

Además de la escasez de medicamentos y tratamientos provocada por este gobierno, ahora elimina unas 30 Normas Oficiales Mexicanas para prevenir, detectar y dar tratamiento al cáncer de mama, el cáncer cérvico uterino, el cáncer de próstata, la osteoporosis, la diabetes mellitus; la NOM para el fomento y apoyo de la lactancia materna, para la prevención y control de infecciones de transmisión sexual y las correspondientes a la prestación de servicios de salud en unidades de atención integral hospitalaria médico–psiquiátrica. El presidente dijo en una conferencia matutina que “la gente ni le entiende”.

Hemos visto cuestiones tan absurdas como los 31 científicos acusados por la FGR y el Conacyt de “delincuencia organizada” —aunque poco a poco los han ido absolviendo.

Dice la Dra. Álvarez-Buylla que la ciencia neoliberal no sirve para nada, como si hubiera una ciencia para cada ideología. La directora del Conahcyt defiende la homeopatía y ha impedido que los campesinos mexicanos accedan a biotecnología para mejorar su calidad de vida. Parece olvidar la experiencia del pseudocientífico stalinista Trofim Lysenko y sus catastróficos resultados en el campo soviético; Lysenko arremetió contra la genética y acusó a científicos académicos de ser traidores a la causa socialista.

En ese sentido, la Dra. Álvarez-Buylla desacreditaría el trabajo que están haciendo profesores y estudiantes de Ingeniería Electrónica e Ingeniería Mecánica y académicos de los departamentos de Electrónica, Sistemas de Informática y de Procesos Tecnológicos e Industriales del ITESO, en colaboración con el IPN y la UNAM para desarrollar un módulo para el combate de incendios forestales que la NASA pondrá en órbita en agosto.

Otra muestra del desdén del gobierno —Conachyt— por la ciencia está en la falta de apoyo a estudiantes para competir en la Olimpiada de Física en Hannover. “Ante la falta de recursos económicos, los cinco estudiantes de bachillerato más brillantes del país en el área de Física no podrán competir en la Olimpiada Europea de Física 2023 que se realizará del 16 al 20 de junio en Hannover, Alemania”, dice la nota. Pero la candidata a la presidencia, Claudia Sheinbaum, presume que hizo su tesis de licenciatura sobre… estufas de leña —y hace unos años el presidente mismo elogiaba el trabajo que se hace en un trapiche operado por un viejo caballo.

No parecen entender que las políticas públicas que favorecen la ciencia, la tecnología y la investigación redundan en favor de la población. Muchos de nosotros no estaríamos aquí de no ser por la ciencia. La ciencia está presente en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.

Además del PAP, tengo la suerte de impartir también Historia y estética de la fotografía y un Taller de escritura creativa. En estas dos asignaturas hablamos del arte y de la literatura como formas de conocimiento, otras maneras de conocer la realidad por medio de la intuición, de la creatividad, de la imaginación —características que no son ajenas a la ciencia, por cierto.

En la fotografía confluyen la ciencia, la tecnología y el arte, así como la observación detenida de la realidad: ahí están los trabajos documentales y testimoniales de fotógrafos de todas las épocas y de todos los países. Al igual que en la literatura, que nos ofrece ejemplos maravillosos de exploración de la naturaleza humana, plena de matices y claroscuros.

La enseñanza de las ciencias debe ir acompañada de una ética inseparable del ejercicio de la profesión. La universidad debe insistir en esto, desde la docencia y hasta la divulgación. Luis González de Alba escribió durante muchos años una columna de divulgación científica, y antes de enviarla al diario se la leía a su cocinera para ver si le entendía; los puntos poco claros los reescribía para asegurarse de que el lector común podría entender conceptos difíciles.

El país está en un proceso de regresión autoritaria y antidemocrática. La ciencia es menospreciada desde la más alta tribuna de la nación. Esto nos ha costado muertes y más enfermos. Un país no puede avanzar si no es de la mano de políticas públicas avanzadas y de la mano de la ciencia, la tecnología y la investigación. Hay que alejarse de las ideologías y acercarse al pensamiento crítico. Creo sinceramente que el ITESO está en esa ruta.

 

Leí estas notas en el Encuentro de la Investigación y el Posgrado, en el ITESO, con el tema El conocimiento, su circulación y transferencia, el día 14 de mayo de 2023.

*Rogelio Villarreal es periodista, escritor y editor. Docente del ITESO desde 2013.