Conectar con los otros, con la naturaleza y con nosotros mismos son los tres ejes con los que el Festival unirá, a la distancia, a la comunidad del ITESO.
2020 será un año que recordaremos. Las experiencias a las que nos ha llevado la pandemia, a escala internacional, al interior de los países, de las familias y en lo individual, han evidenciado, por una parte, nuestra vulnerabilidad como especie, y por otra, las deficiencias de un orden económico-social que prioriza los capitales por encima del bienestar de las personas.
Una realidad se agota, y no hay certeza de cuáles son los caminos que debemos tomar para construir una nueva… pero la incertidumbre, que puede ser pesar y vértigo, es también regalo, semilla de posibilidades.
Lo que sí tenemos claro es que, para alcanzar el bienestar que deseamos es necesario trabajarlo juntos. Por esta razón la décimo octava edición de nuestro Festival Cultural Universitario invita a mantenernos conectados, no solo para salvar la distancia física, sino para romper todo lo que nos ha alienado de la naturaleza; de la capacidad de vernos en los otros para ser empáticos; de la capacidad de conocernos y disfrutar de nuestra propia compañía.
Así, en un año como el 2020, el festival se vale de la potencia del arte y de la reflexión cultural para detonar el diálogo y la inspiración expresiva en torno a tres formas de conexión:
Conectar con los otros en espacios para la convivencia, el disfrute y la risa, que fomentan los lazos afectivos y de confianza. Encuentros, que más allá de las obligaciones laborales o académicas, nos refrendan, aun en la distancia física, que somos una comunidad. Comunidad entre quienes somos parte del ITESO, y comunidad con quienes están fuera de él, pues juntos colaboramos en la búsqueda del bien común.
Y así como podemos reconocernos en el gozo; también en el dolor de la ausencia y de lo que ya no es, se encierra la oportunidad de acompañarnos, de solidarizarnos desde una mirada esperanzadora. En este sentido, el festival invita a ver el duelo también como celebración de la vida que continua y homenaje a la vida que se fue.
Conectar con la naturaleza. A pesar de que nuestra subsistencia está íntimamente ligada al contexto natural, la dinámica de vida en las ciudades nos ha ido alejando, cada generación un poco más, de esta conciencia. En general, los niños de ahora pasan menos tiempo en espacios abiertos como el campo o la montaña, de lo que pasaron sus padres, y mucho menos del que pasaron sus abuelos. Esto lleva a una desvinculación emocional con la naturaleza.
Por esta razón, desde su edición anterior, el Festival Cultural promueve la observación detenida, la mirada sensible que se deje maravillar por la belleza de la naturaleza. En este año, específicamente por las aves y los árboles.
Conectar con nosotros mismos. El encierro, el uso continuo de la tecnología, la cultura de la inmediatez, las largas jornadas de trabajo, son factores que dificultan contactar con nosotros mismos. En esta forma de cotidianidad, las sensaciones y los sentimientos pueden agolparse nublando nuestra claridad… pero los lenguajes y manifestaciones artísticas nos abren otras vías de expresión, para nuestra paz, la reconciliación, e incluso para la crítica y la lucha.
Teatro interactivo, conciertos, charlas, cuenta cuentos, celebración por el Día de Muertos y exposiciones son parte de las 22 actividades que toda la comunidad universitaria y también la comunidad externa al ITESO está invitada a vivir y disfrutar del miércoles 28 de octubre al sábado 7 de noviembre. Desde casa, cuidándonos, pero sabiéndonos en contacto.
El Festival lo hacemos todos, conoce el programa de actividades.


Consulta aquí el sitio del festival: https://cultura.iteso.mx/festival
Actividades del festival: https://cultura.iteso.mx/web/general/detalle?group_id=21798514
La décimo octava edición de nuestro Festival Cultural Universitario invita a mantenernos conectados, no solo para salvar la distancia física, sino para romper todo lo que nos ha alienado de la naturaleza; de la capacidad de vernos en los otros para ser empáticos; de la capacidad de conocernos y disfrutar de nuestra propia compañía.»