¿Jugar nos hace más amigables, creativos e inteligentes? Sí. Lo confirma la ciencia. El encargado de Juego y Recreación del ITESO habla acerca de por qué nunca hay que dejar de hacerlo.
POR ENRIQUE GONZÁLEZ
“¿Lo nuestro es algo serio o para ti esto es un juego?” “¡Deja de jugar y ponte a trabajar!” “A mí no me vengas con tus jueguitos”. “Madura, que la vida no es un juego”. “No puedes salir a jugar hasta que termines tu tarea”…
httpv://www.youtube.com/watch?v=Bg-GEzM7iTk&t=328s
Neurólogas, pedagogos, profesoras, psicólogos, biólogas y hasta importantes empresarios lamentan profundamente en documentales, reportajes, libros y conferencias que la cultura occidental tenga en tan mal concepto al juego. ¿Qué acaso no puedo jugar mientras trabajo? ¿No daría mejores resultados? Gigantes tecnológicos como Google, Pixar o Facebook así lo creen.
Sobran las investigaciones que han comprobado que jugar –eso que los niños hacen tan bien cuando los adultos no se entrometen con sus reglas, competencias y trofeos– nos ayuda a socializar, a hacer amigos, a aceptar nuestros límites, a aprender cómo se gana y se pierde, a ser menos egoístas, a inventar nuevas tácticas, a crear fantásticas historias de amor entre un robot y una Barbie, a incrementar nuestra memoria, creatividad e imaginación y a conocer el mundo que nos rodea.
«El trabajo consiste en lo que un organismo está obligado a hacer; el juego consiste en lo que un organismo no está obligado a hacer»
Mark Twain, escritor estadounidense
Cada vez jugamos menos libremente, alertan los expertos. Aquí, en España, en Estados Unidos o en Argentina. Menos niños subidos a árboles o metiendo goles en las calles y más tabletas y celulares; menos “Escondidas” y más videojuegos para una o dos personas; menos niñas y niños con la cara llena de sudor y tierra y más clases de natación o tae kwon do, con reglas, espacios controlados y adultos guiando todo el proceso.
Fernando Valenzuela, egresado de Cultura Física y Deporte por la UdeG con especialidad Administración y Recreación, es el encargado de que la comunidad del ITESO juegue un poco más, desde su cargo en el Centro de Educación Física y Salud Integral.
“A nuestra sociedad le gusta mucho decir: ‘Ya estás grande, ya no juegues, ya ponte a estudiar, ya métete a trabajar’, y luego resulta que mucha gente tiene ese trauma de no querer jugar y hace una enorme pausa que va tal vez desde la secundaria y termina cuando vuelve a jugar con sus hijos. Es triste”.

¿Quieres acercarte a los programas de juego y recreación, tienes alguna sugerencia, crees que esto te podría servir para una clase? Contacta a Fernando a través del correo juega@iteso.mx
¿Tienes juegos favoritos?
Pffff… yo era mucho de jugar en la calle escondidas y el shangai, esos juegos tradicionales que ahorita ya casi no se juegan, o por lo menos no los juegan muchos “citadinos”. También me encantaba salir en bicicleta a darle vueltas a la cuadra.
¿Es cierto que si alguien lo dirige o hay un entrenador de por medio, ya no es juego?
Cierto, porque si hay un tipo de reglamento entonces ya es deporte. Todo puede ser un juego. El juego ayuda muchísimo a la imaginación, fomenta la creatividad en todos sus aspectos y es un medio básico de socialización. Un niño con su tableta no está socializando con nadie, en cambio si juega, todo el tiempo está socializando, y eso se va a notar de grande, porque te ayuda también a disciplinarte y a tener tolerancia.
¿Tú cómo defines “juego”?
Toda actividad que se realice con juguetes, con materiales ajenos a nosotros o simplemente con tu imaginación.
¿A qué le sirve más el juego, a la salud mental o a la salud física?
A ambas. Funciona como desestresante y, si conlleva una actividad física, te va a ayudar de las dos maneras. Simplemente puedes estar jugando con tu lápiz y tu libreta (como los de Diseño o Arquitectura) y ya estás relajándote y fomentando tu creatividad. Hay varios cirujanos que se ponen a jugar antes de entrar a una operación para liberar estrés, ya sea con videojuegos, entre ellos o con los pacientes.
¿Hay juegos para niños y para niñas? Las jugueterías así están divididas…
No, no, no… aquí entra el típico “eres niño, ¡no juegues con muñecas!” ¡Es que al final estás jugando y ya! El niño no sabe si eso es “bueno” o “malo”. A mi hermano le encantaba jugar con los tacones de mi mamá; ella se infartaba y no tenía nada que ver, él es heterosexual. También están las niñas jugando con carritos en lugar de con juegos de té y las mamás ahí todas preocupadas… son tabúes muy evidentes, y también pasa con muchos deportes.
¿Por qué el ITESO apuesta por el juego y la recreación?
El juego es la manera más amigable de que el ser humano haga actividad física, la cual relacionamos o con gimnasio o con deporte, y aunque no todos los juegos, la mayoría incluye actividad física.
El ser humano es el animal que más juega, sencillamente porque tenemos el cerebro más desarrollado entre los animales de este planeta.
El área que coordina Fernando organizó el pasado fin de semana una expedición al Nevado de Colima, es la responsable del Ludomóvil que sale periódicamente a recorrer el campus (pregunta por él, lo puedes invitar a tus clases o reuniones), organiza el Día del Juego (27 de abril) y se encarga del área de Juego y Recreación que está a un costado del Domo deportivo (futbolitos, ping pong, juegos de mesa y demás opciones). Foto Luis Ponciano