Jaime López Pastrana llegó a Guadalajara desde Puebla para estudiar Gestión Cultural. El tiempo ha pasado y ahora, como egresado, es el nuevo coordinador de la licenciatura en el ITESO. En el corto plazo se encuentra, dice, la actualización del programa y otros proyectos que permitan seguir avanzando en un campo en el que la universidad ha sido pionera: la profesionalización del sector

Cuando Jaime López Pastrana viajó de Puebla a Guadalajara para estudiar Gestión Cultural sólo tenía clara una cosa: ese programa de estudios, que conoció en un folleto en el Instituto Oriente, combinaba todas las áreas que, antes de eso, habían llamado su atención: arqueología, historia del arte, sociología, derecho, patrimonio. “Les dije a mis papás: ‘No entiendo bien qué es, pero estoy seguro de que es lo que quiero’. Y hasta la fecha, sigo estando seguro”, cuenta quien está de regreso, pero desde otra trinchera: Jaime López es el nuevo coordinador de la Licenciatura en Gestión Cultural del ITESO, a la que describe como “la mejor carrera que pude haber estudiado”.

Creado hace 15 años, el programa tenía por objetivo estructurar y dar forma al trabajo que realizaban de manera empírica las personas del sector cultural. Esta formación es importante, dice Jaime López, porque “es muy notorio cuando alguien ha estudiado gestión cultural, respecto de quienes se han dedicado a la gestión por azares del destino. Es notorio en el tipo de propuestas que se hacen, el tipo de reflexiones sobre el campo cultural, el tipo de proyectos que apuestan por una incidencia a mediano y largo plazo, la sostenibilidad de los proyectos”. Y aunque el estilo y los objetivos de trabajo se notan, continúa el egresado y hoy coordinador de la carrera, todavía hoy es necesario seguir abonando en la formación porque “hay mucha gente que no ha caído en cuenta de que la gestión cultural no es sólo hacer eventos, sino posibilitar y dinamizar el accionar simbólico de la gente. Entender eso es sumamente potente, porque nos da una perspectiva más grande de cómo incidir y de cómo trabajar”.

De cara a su nuevo encargo, Jaime López dice estar “muy emocionado” porque es el primer egresado de la licenciatura que ahora será coordinador. Al mismo tiempo, se reconoce “nervioso” porque está en puerta la revisión curricular para actualizar el plan de estudios. Sobre hacia dónde se dirigirá esta actualización, explica que “una de las grandes apuestas que tenemos es la de la especialización de la gestión cultural. Estamos buscando una especialización hacia el campo de las artes para que los y las egresadas tengan herramientas mucho más potentes”.

Por otra parte, también dice que uno de los grandes retos de la disciplina es seguir posicionándose en el imaginario de la gente, para superar la idea de que quienes se dedican a la gestión cultural sólo se dedican a organizar actividades. “Eso es una parte importante, pero no es lo único”, menciona López Pastrana. Para avanzar en este reto, dice que es importante mostrar el campo de acción de los y las gestores culturales. “A veces las personas creen que sólo trabajamos en los museos, que es un gran escenario para trabajar, pero una egresada o un egresado de gestión cultural puede trabajar en la industria editorial, en la promoción de la lectura; puede colaborar muy de cerca con la producción audiovisual, su distribución y financiamiento. Puede trabajar en la coordinación de festivales, en su programación, planeación, difusión y evaluación”, detalla el coordinador.

Dicen que para muestra basta un botón, pero Jaime López ofrece tres muestras de egresadas del programa: Consuelo Hernández es productora general de Arte Flamenco, el festival de flamenco más grande de Francia y el más grande de su tipo fuera de España; Nao Zaragoza es asistente curadora de los programas públicos del Museo de Diseño de Reino Unido; Majo Eguiarte es mánager de Oh’laville, banda de rock alternativo en Colombia. Pero están muchas más partes: el nuevo museo de la familia Vergara, con sede en el estadio Akron; las colmenas del Ayuntamiento de Zapopan; los centros culturales del de Guadalajara. “Son apenas algunos de los escenarios donde nuestras egresadas y egresados han encontrado salidas profesionales”, añade.

Esta diversidad de campos de acción, tanto en el sector público como en el privado, no es casual. Jaime López menciona que “una de las características que distinguen a un gestor y una gestora del ITESO tiene que ver con este contacto con la realidad. Los escenarios en los que se forman les permite incidir en comunidades específicas y eso se ve reflejado en el hecho de que actualmente dirigen centros culturales de sus mismas comunidades o barrios”. Por otra parte, añade, quienes cursan el programa también tienen “una dimensión ética mucho más puntual, porque no solamente buscamos que las nuevas generaciones de gestores y gestoras aprendan la teoría, sino que la lleven a la práctica. Porque al final, como buena carrera de humanidades, nuestra principal materia prima es la gente, las personas”. El coordinador también destaca a la plantilla docente, que está vinculada con las diferentes disciplinas artísticas y culturales.

Jaime López, quien tiene una maestría en Estudios Culturales Latinoamericanos por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, y una especialidad en Políticas Culturales y Gestión Cultural por la UNAM Iztapalapa, menciona que además de la actualización del plan de estudios, otra prioridad como coordinador de la licenciatura tiene que ver con la creación de la comunidad de egresadas y egresados de la carrera, que actualmente suma cerca de 300. “Me gustaría crear un espacio de acompañamiento y seguimiento”, dice y agrega que, al mismo tiempo, buscará desarrollar estrategias para que más estudiantes quieran cursar la licenciatura. Se buscará, dice, “trabajar para que se identifique a la gestión cultural como una carrera que vale la pena estudiar”.

FOTO: Zyan André