El libro La inspiración plasmada es la primera entrega de la colección Episodios Itesianos y documenta un periodo crucial en la vida la universidad: el que precedió a la creación de las Orientaciones Fundamentales, documento que guía el ser y el quehacer del ITESO, así como los años posteriores en los que se afianzó la estructura universitaria 

Hay un dicho que afirma que quien no conoce la historia está condenado a repetirla. Para Catalina Morfín, es posible darle otra lectura a la frase y resignificarla: “Quien no conoce la historia del ITESO, corre el riesgo de no repetir el modo de proceder de quienes nos precedieron y de no conocer la identidad que no debemos perder”. En ese ánimo —el de documentar y difundir la historia de la universidad— es que nace la colección Episodios Itesianos, que, en su primera entrega, La inspiración plasmada, cuenta uno de los periodos cruciales de la vida universitaria: la creación de las Orientaciones Fundamentales del ITESO (OFI).

El libro es autoría de Luis José Guerrero y Francisco Núñez, quienes realizaron una meticulosa investigación para recuperar la historia del ITESO entre 1968 y 1978. Durante la presentación de la colección y del volumen inicial, el rector Alexander Zatyrka, SJ, recordó que para las instituciones de la Compañía de Jesús es fundamental “saber unos de otros” ya que así forja la identidad entre los miembros de las comunidades. Recordó una frase del jesuita Jerónimo Ruiz al entonces Superior General Diego Lainez, SJ, en la que señala que, para mover el corazón y encender los ánimos, es bueno “poner delante de los ojos lo que hacen y emprenden los hermanos”. O, como en este caso, añadió Zatyrka, “lo que hicieron y emprendieron”.

 

Ante un auditorio lleno de integrantes de la comunidad universitaria de muchas generaciones, el rector del ITESO dijo que la presentación era motivo de tres reflexiones: la primera, sobre la importancia de reunirse en comunidad; la segunda, retomando la idea anterior, el hecho de poner delante de todos lo hecho y emprendido “por quienes nos precedieron” como inspiración para pasar a la acción; y tres, para cumplir dos notas de la espiritualidad ignaciana: una, poner el amor más en las obras que en las palabras, en este caso, en la cristalización del proyecto del ITESO plasmado en las OFI; la otra, la comunicación entre dos partes, en este caso, los autores que comunican a la comunidad universitaria su trabajo. “Gracias por tanto bien recibido”, concluyó Alexander Zatyrka.

Después del mensaje del rector tomó la palabra Catalina Morfín, ex titular de la Dirección General Académica, quien acompañó a Luis José Guerrero y Francisco Núñez durante el proceso del libro y que moderó una charla en la que participaron Mónica Toussaint, investigadora del Instituto de Investigaciones José María Luis Mora; Felipe Espinosa, SJ, egresado del ITESO y director de la Obra Nacional de la Buena Prensa; José Levy, integrante de ITESO AC, y Carlos Luna, egresado y académico del ITESO.

Antes de darle micrófono a la y los participantes, Catalina Morfín compartió que acompañó a los autores durante tres años en lo que describió como “una travesía creativa”, durante la cual pudo atestiguar el “profesionalismo, la pasión y el amor con el que hicieron esta obra”. También mencionó que era un epílogo de la celebración por los 50 años de las OFI, cuyos festejos ocurrieron entre 2024 y 2025.

Mónica Toussaint explicó que su participación ocurría “desde la mirada de la historiadora”, por lo que destacó que los nueve capítulos del libro, que el decenio de 1968 a 1978, ofrecen una panorámica no sólo de lo que ocurría en el ITESO, sino también en la ciudad, en el país, en el mundo, en la Compañía de Jesús y en la Iglesia Católica. “Es un recuento detallado, con una sólida metodología histórica”, dijo la investigadora, quien también destacó cómo el libro combina el rescate testimonial con la base documental. Toussaint hizo una exposición detallada de los acontecimientos que enmarcaron la creación de las OFI, habló de la figura de Xavier Scheiffler, SJ, y concluyó diciendo que “´’La inspiración plasmada’ refleja el compromiso del ITESO con las causas justas en un contexto convulso”.

En su participación, Felipe Espinosa, SJ, recordó su llegada al ITESO como parte de su itinerario formativo dentro de la Compañía de Jesús. Él venía de la Ibero Ciudad de México y se sorprendió al encontrar, dijo, “una universidad pequeña, muy comunitaria, que estaba formándose”. Dijo que el libro le permitió “recordar cosas que viví y conocer otras que no sabía”. En el ITESO, añadió, encontró “sentido a la vida como universitario y como jesuita” y expresó su deseo de que “este episodio sea una guía para seguir definiendo al ITESO”.

José Levy, quien estudió entre 1961 y 1965 —Catalina Morfín destacó que en ese entonces la universidad no contaba con reconocimiento de validez de sus programas de estudio, por lo que Levy forma parte de “aquellos que confiaron en el ITESO”— y que puede presumir de tener el primer título expedido por la universidad, dijo que el libro protagonista de la reunión no era sólo una historia, sino un recordatorio “de que las grandes instituciones nacen de sueños valientes y de personas que se atreven a hacer cosas diferentes. La inspiración plasmada no sólo es un libro conmemorativo: es memoria viva de cómo se construye una institución cuando se atreve a soñar diferente, a caminar sin mapa y a equivocarse”. También dijo que el volumen “no idealiza la historia, sino que muestra los conflictos y contradicciones de un momento en el que no había nada claro, no había un manual pero sí había tres ideas que eran como un faro: la inspiración cristiana, la pedagogía y el compromiso social, que atraviesan todo el libro y explican porque el ITESO es hoy lo que es: una universidad dispuesta a experimentar”.

Para concluir los comentarios, Carlos Luna comenzó recordando unas palabras de Raúl Mora, rector del ITESO entre 1970 y 1972 quien, dijo el académico, afirmaba que “después del punto final, el autor de un libro es un lector más”. Luego, compartió con la audiencia tres momentos de su lectura del libro. El primero, relacionado con la manera en que la identidad, sea individual o colectiva, se construye con el relato que se cuenta. En esa línea, recordó que en 1973 él era estudiante en el ITESO y que, si bien conocía muchos de los hechos consignados en el volumen, “con el tiempo fui conociendo los elementos de la trama y cómo se conectan, y ahora con este libro ese tejido cobra otra densidad”. En el segundo, mencionó que toda historia puede contarse de diferentes maneras, y en este caso se echa mano de una amplia y rigurosa investigación documental y testimonios de viva voz, convirtiendo al libro en un “un sujeto con el que podemos interactuar”. Finalmente, el tercer momento, dijo, se relaciona con las preguntas que se hacía en aquel entonces en la universidad y que siguen siendo vigentes para “cumplir el sueño imposible del ITESO”. Retomando la idea inicial, concluyó diciendo que “los autores han puesto el punto final del libro, el texto ahora nos pertenece. Es nuestro turno”.

Durante la ronda de comentarios y participaciones del público, en el que se expusieron algunas anécdotas de diferentes integrantes de la comunidad universitaria, Luis José Guerrero agradeció la amplia asistencia a la presentación, a su pareja por el apoyo para realizar el proyecto y a Francisco Núñez por una colaboración que suma ya cuatro decenios. “Empezamos con el primero de los artículos sobre la historia del ITESO hace 43 años. Trabajar con él es un placer y da mucha envidia porque trabaja a mil por hora y todo el tiempo”, dijo el autor.

Para cerrar, la y los participantes de la presentación recibieron un ejemplar del libro Aves de casa: Una invitación a la contemplación, el conocimiento y la responsabilidad desde el ITESO.

 

FOTOS: Zyan André