Integrantes del colectivo Cuerpos Parlantes estuvieron en el ITESO para plantear los retos, avances y perspectivas del feminismo como un movimiento social catalogado por algunos como “radical”.

“El feminismo siempre molesta e incomoda porque cuestiona el orden establecido, y eso ya es radical”, afirmó Lirba Cano, integrante del colectivo Cuerpos Parlantes (www.cuerpospespacios.wordpress.com), un proyecto feminista de investigación social y urbana.

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Esa clasificación fue el tema central de la charla “¿Qué hay de radical en el feminismo?, organizada el 4 de marzo en el Auditorio M por la Red de Género del ITESO, el Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz y la carrera de Psicología, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Cano señaló que esta radicalidad del feminismo “está cimentada en la organización misma de las mujeres cuando toman conciencia de su opresión por el género, el sexo o la clase” que son causadas, a decir de la activista, por un sometimiento ante el género masculino, lo que suele, entre otras cosas, reducir la participación de ellas a la vida doméstica o la maternidad.

Recordó que desde el Siglo XVIII el feminismo ha buscado repensar el rol de las mujeres en una sociedad donde se suele sobrevalorar lo masculino y restárselo a lo femenino, una práctica donde la política y la sociedad han jugado un papel primordial en la subordinación, explotación y exclusión de la mujer. En México, las mujeres tuvieron derecho al voto hasta 1953, hace apenas 62 años, y hoy hay mujeres en Guanajuato que pueden ir a prisión por practicarse un aborto.

En este país se ha buscado durante décadas, con avances en unos aspectos y graves retrocesos en otros, una despenalización nacional del aborto, reformas a la educación sexual básica o la eliminación de la violencia hacia las mujeres, la cual ha manifestado su rostro más brutal en casos como el de las Muertas de Juárez.

No existe una sola manera de ser mujer
Viviana Franco, otra de las integrantes de Cuerpos Parlantes que vino al ITESO, aseguró que toda la historia del feminismo ha estado inmersa en lo radical, por la dificultad y complejidad de forjar una defensa para las mujeres e impedir que se diga qué es ser una mujer y qué no lo es.

“Si entendemos que el género es una construcción social, tiene soluciones políticas”, dijo, ya que el poder del hombre ante la mujer no es un designio divino, ni natural. La idea de la superioridad masculina es social, creada por seres humanos.

Para Franco lo radical del feminismo tiene que ver, en buena medida, “con permitirnos encontraros a nosotras mismas a pesar de lo doloroso y tortuoso que ha sido nuestra existencia”. Histórica y mundialmente (la ONU, el Banco Mundial y diversos gobiernos tienen cifras que lo comprueban), las mujeres han experimentado numerosos obstáculos para no se diga ya desarrollarse, sino siquiera ingresar a ámbitos como la ciencia y la tecnología, la medicina, las artes, la religión o la economía.

Y si han ganado terreno en estos escenarios ha sido en parte, señaló Franco, a los movimientos feministas y sus métodos de lucha cívicos, que a lo largo de los años han ido de las manifestaciones o las huelgas de hambre, libros y documentales y el cine, hasta la repartición de volantes reivindicativos y las conferencias como la celebrada en el ITESO.

Para ella, lo más importante del feminismo ha sido la solidaridad que ha generado entre grupos de mujeres, pues a pesar de las diferencias sociales se ha entendido que sin unión, vinculación y complicidad sería imposible generar avances económicos, políticos y sociales.

“El feminismo no tiene una sola versión, ni una sola verdad”, apuntó Franco, porque ha sido capaz de mirarse y decir qué luchas quiere y cuáles no; asimismo, porque en cada región es distinta, y lo bonito es la creación de un diálogo transfronterizo.

Cano y Franco invitaron a las mujeres a pensarse como iguales y no como enemigas, a cuidarse unas a otras en la calle y a generar grupos de autoconciencia para escucharse y reflexionar lo que están viviendo. Es una buena manera de empezar a transformar sus contextos inmediatos. Texto Claudia Flores Foto Luis Ponciano