Con el respaldo de dos décadas generando conocimiento sobre el envejecimiento y de Proyectos de Aplicación Profesional con adultos mayores, la universidad se adhirió a la Red Global de Universidades Amigables con las Personas Mayores
En ocho años comenzará a ser más evidente el cambio en la pirámide poblacional en México. Según cifras del Programa Nacional de Población 2026-2030 habrá más personas mayores de 60 años que menores de 12 años. Y para 2050 una cuarta parte de la población será adulta mayor y ello implica comenzar a preguntarnos ‘¿cómo queremos vivir esa etapa de la vida?’.
El ITESO cuenta con una trayectoria de más de dos décadas generando conocimiento sobre el envejecimiento y hoy dio un nuevo paso en esta materia al conseguir la adhesión a la Red de Universidades Amigables con las Personas Mayores.
Emma Urbina, Coordinadora de la Maestría en Diseño Estratégico e Innovación Social del ITESO, señala que en 2023 el Laboratorio del Hábitat para Personas Mayores hizo un diagnóstico de la labor del ITESO en el tema de envejecimiento. La idea era generar un nodo, como el Seminario del Agua, para posicionar la opinión del ITESO y entrelazar las acciones que se realizan desde distintos departamentos y direcciones de la universidad.
La profesora del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano cuenta que esa fue el inicio para buscar la adhesión a la Red que finalmente se logró por las investigaciones que ha realizado y las iniciativas de los Proyectos de Aplicación Profesional en los que participan estudiantes y personas mayores.
Con esta adhesión el ITESO se convierte en la primera universidad en México en pertenecer a dicha red que inició en Dublin City University en 2012, donde actualmente 13% de sus estudiantes son personas mayores.
“La red nació con la idea de que la universidad fuera el punto donde se unen las estrategias para generar mejores condiciones en el entorno de la universidad y en la ciudad”. Emma Urbina relata que las personas mayores que han pasado por la universidad irlandesa han cambiado sus relaciones en sus actividades cotidianas y se ha generado una red social afuera, “ya no viven en soledad y ese es un impacto fuerte”.
La profesora del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano cuenta que en una entrevista con la Red platicaron de la inquietud en el TESO “de caminar hacia una universidad que permitiera seguir generando conocimiento y al mismo tiempo atraer a las personas mayores, este es uno de los grandes pendientes que tenemos”.
Señala que “a diferencia de una certificación, no se llega con toda la tarea hecha, sino lo que le interesa a la red es la proyección de cómo quieres ir mejorando hasta alcanzar los diez principios”.
Entre los diez principios guía de la Red de Universidades Amigables con las Personas Mayores el ITESO ya cumple con alguno de ellos como lo son investigaciones que abordan las necesidades de una sociedad que envejece, así como la convivencia intergeneracional que se da entre estudiantes de licenciatura y adultos mayores en los escenarios de los PAP.
También, dichos principios marcan algunos de los retos que tiene el ITESO para ser una institución amigable con el envejecimiento:
- Ampliar los programas de educación continua para personas mayores, con énfasis en formación humanista, alfabetización digital, salud y bienestar.
- Integrar cursos, talleres y experiencias intergeneracionales dentro de la oferta curricular y extracurricular.
- Diseñar protocolos que faciliten el acceso de las de personas mayores a la mayor parte de los espacios del campus, con protocolos de recepción adecuados y consideraciones de la accesibilidad universal.
- Continuar impulsando proyectos de investigación aplicada y vinculación que contribuyan a políticas públicas sobre envejecimiento saludable, cuidados de largo plazo y entornos comunitarios inclusivos.
- Incorporar el tema del envejecimiento en procesos formativos del personal académico, así como en los Proyectos de Aplicación Profesional y programas de intervención comunitaria.
La profesora destaca que los principios de la Red se alinean con la visión de las universidades jesuitas de incidir en la sociedad.
Además, señala que las universidades son un lugar propicio para que las y los jóvenes se sensibilicen hacia su propia longevidad “no es solo la convivencia con personas mayores para buscar un entorno más intergeneracional y luchar por su bienestar, sino también tener una proyección de su propia longevidad, cómo se imaginan en el futuro y construir mejores escenarios para todos y todas”.
