La publicación del ITESO dedica su edición más reciente al tema del turismo alternativo y sustentable, con el objetivo de presentar nuevos paradigmas para una de las industrias más importantes no sólo en México, sino en el mundo

Aunque la pandemia por covid-19 implicó una suerte de pausa, lo cierto es que las personas viajan todo el tiempo. Ya sea por trabajo o por placer, la gente está en movimiento constante y aunque en el primer caso suele haber compromisos que llenan las agendas, lo cierto es que casi siempre hay tiempo de ir a comer, conocer una plaza, admirar un paisaje. El turismo es uno de los motores de la economía mundial y, también, uno de los rubros que más impacto tiene en el daño ambiental. Con la idea de abrir ventanas para ver nuevos escenarios, Clavigero dedica su edición más reciente al tema del turismo alternativo y sustentable. 

Clavigero. Comunidad de saberes es una publicación trimestral del ITESO que tiene por objetivo la divulgación de la ciencia con temas que resulten de interés para diferentes públicos. En su edición noviembre-enero, pone la mirada en un campo de la economía que aporta buena parte del producto interno bruto de los países y que incluso está considerado en tres de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por la Organización de Naciones Unidas para el año 2030. 

Sin embargo, es una realidad que no todo el turismo está a favor de los modelos sostenibles y sustentables. Es importante favorecer el cuidado del medio ambiente y el desarrollo de las comunidades”, explicó durante la presentación del número María de los Ángeles Aceves, académica del ITESO quien detalló que “el turismo sostenible es un modelo que busca los beneficios directos a la comunidad local al tiempo que impulsa el cuidado del patrimonio y del medio ambiente. El turismo sustentable busca generar condiciones para tener un bajo impacto en los ecosistemas y propiciar la inclusión social”. 

Para acompañar la presentación de contó con la presencia de dos de las iniciativas cuyas historias se comparten en las páginas: Ánima Casa Rural y el proyecto que busca posicionar la zona de producción de raicilla como ruta turística. Sebastián Calleros, de Ánima, contó que se trata de un espacio que comenzó siendo la casa de sus padres y que se convirtió en un lugar de estancia en el que, a partir de la permacultura, se ofrecen diferentes experiencias que incluyen las residencias artísticas, la observación de aves y la formación agroecológica, entre otras.  

Por su parte, Álvaro Fernández, presidente del Consejo Mexicano Promotor de la Raicilla (CMPR), compartió con la audiencia el trabajo que han venido realizando desde 2000 para posicionar esta bebida de orígenes centenarios que se remontan a 1700 y para la cual lograron la denominación de origen en 2019. A partir de entonces, dijo Fernández, “ha sido una locura”. En total, 16 municipios de Jalisco y uno de Nayarit han estado trabajando en posicionar la zona de la costa y de la sierra como destino turístico para conocer el origen y proceso de producción del destilado, y los impactos comienzan a verse. Antes, las rancherías de la zona estaban marcadas por la migración, ya que las personas salían a buscar alternativas, “ahora la industria de la raicilla ha detenido la migración y se están generando empleos porque las personas quieren ir a ver lo que está pasando”, explicó el presidente del CMPR. 

Jair Godínez, académico del ITESO, explicó que la relación de la Universidad comenzó en 2010 y desde entonces se ha traducido en diferentes proyectos con los que la comunidad universitaria involucrada ha colaborado en temas de branding y diseños de logotipos y carteles, entre otros. El eje del trabajo, dijo, “busca responder la pregunta de cómo ayudar a que los habitantes decidan qué quieren para sus comunidades”. 

El número 26 de Clavigero. Comunidad de saberes puede consultarse en clavigero.iteso.mx, espacio en el que también es posible consultar los números anteriores. 

FOTO: Luis González