Un proyecto de investigación del ITESO busca acercar plataformas de participación a las niñas, niños y adolescentes [NNA] que han sido vulnerados por la crisis de violencia, inseguridad y derechos humanos por la que atraviesa el país. Se propone la expresión artística como vehículo convivencial y participativo, pero también como catalizador de sus narrativas y experiencias

«El mundo es hostil, / me siento infeliz, / defiendo a mi familia como un aprendiz, / soy un niño tranquilo que quiere ser feliz. Ramón, de 11 años, prefirió dictar sus versos para que Chavito MC pudiera rapearlos. Al final, reflexiona satisfecho: “Me gustó que las cantara él, porque cuando me pongo nervioso se me atoran las palabras”. 

Su voz, junto a la de otros, se amplificó al ritmo del rap el pasado 9 de octubre, cuando niños y adolescentes de un centro de asistencia social de la zona metropolitana de Guadalajara tuvieron un encuentro con cuatro raperos y una rapera de la zona de Miravalle: Chavito MC, Alexia Nicole «La Huizar», Psicópatas Klan (Charly y Darkness One) y el sonidista Luis DJ Sumar. 

Los raperos ayudaron a estos menores de edad, víctimas de la violencia crónica y el uso de drogas, a utilizar este género musical y poético como un vehículo para compartir sus vivencias, expresarse y sentirse más aliviados ante la difícil situación que viven.  

Los raperos utilizaron este género musical como un vehículo para compartir sus vivencias y conectar con los niños y jóvenes del albergue.  

Aquellos que “no creen en nosotros”, “los que dudan o nos quieren pisotear”, pero también, las redes de apoyo, la amistad, el amor, las pérdidas y las dificultades que han enfrentado en sus vidas, fueron algunos de los temas que, de manera indistinta, comunicaron tanto los raperos como los niños y adolescentes del albergue, demostrando una agenda de intereses y situaciones de vida comunes.  

Uno de los resultados obtenidos durante la primera fase del proyecto de investigación acción participativa, coordinado por Gabriela Sánchez López, profesora del Departamento de Psicología, Educación y Salud (DPES), es la inclinación de las niñas, niños y jóvenes por  formas de expresión lúdicas y artísticas como medios de participación. Lo anterior coincide con la experiencia de los dos integrantes de Psicópatas Klan, quienes aseguran que las manifestaciones creativas, en particular el rap, se convirtieron en una estrategia para enfrentar experiencias adversas en la vida: 

“Hemos tenido situaciones bajas, hemos estado con la moral baja, pero no nos queremos apagar por las cosas que hemos vivido, queremos con nuestra música dar a entender que no estamos acabados, que no todo en la vida es malo”.

En dos años y a través de cuatro fases, el proyecto ofrecerá una mejor comprensión sobre las maneras en que la crisis global de la pandemia ha recrudecido la violencia crónica y el consumo de drogas entre las niñeces y juventudes. El proyecto toma como base el marco conceptual de la violencia crónica, y entiende que las violencias no son una serie de problemas separados, y que, por lo tanto, no existe por sí mismo el maltrato infantil, el uso de drogas, el abandono familiar, la violencia política o criminal, sino que cada uno de estos problemas se perpetúa desde una condición estructural y se encuentran concatenados. Bajo este enfoque, las violencias no pueden entenderse o tratarse de manera aislada, ni señalando al individuo o a la familia como responsables.  Desde esa óptica, el proyecto busca amplificar, las voces de una generación afectada por la llamada guerra contra el narcotráfico en sus múltiples dimensiones.   

El objetivo del estudio es conocer las experiencias de vida y formas de participación de niñas y niños que se encuentran institucionalizados en dos centros de asistencia social (CAS). En colaboración con las instituciones, el proyecto también busca visibilizar, las dificultades que enfrentan los centros de atención social para acompañar a las niñeces y adolescencias que han sido afectadas por la crisis humanitaria por la que atraviesa el país, una problemática creciente que sigue sin tener recursos etiquetados para la generación de estrategias. 

Reconociendo que niñas, niños y adolescentes tienen voz propia, la intensión del proyecto es amplificar las voces de esta generación vulnerabilizada y crear espacios de participación que sean competentes con sus formas expresivas.  

Nombre del proyecto:

Diagnóstico exploratorio y colaborativo con niñas y niños institucionalizados que viven las consecuencias de la violencia crónica y el consumo de drogas en la Zona Metropolitana de Guadalajara después de dos años de pandemia.  

Académicos del ITESO involucrados: 

– Gabriela Sánchez López, Liliana García Ruvalcaba y Luis Hernando Silva Castillo (Departamento de Psicología Educación y Salud). 

– Agustín Rodríguez Aké (Centro de Innovación Social de Alto Impacto de Jalisco, CISAI). 

–  Carlos Moreno Jaimes (Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos). 

Estudiantes de ITESO involucrados: 

– Guillermo Vega Oceguera, estudiante del Doctorado en Investigación Psicológica.  

– Shopia Rodríguez Villegas, estudiante de la Licenciatura en Psicología.  

– Estudiantes del Seminario de Métodos de Investigación I y II de la Licenciatura en Psicología.  

 

Este proyecto tiene el respaldo del Fondo de Apoyo a la Investigación de ITESO. 

FOTOS: Cortesia