Durante el 3er Congreso de Ingenierías del SUJ, en el ITESO, el astrónomo jesuita José Funes expuso sus reflexiones acerca del horizonte de sentido de la inteligencia artificial. Luego los estudiantes compartieron espacios donde pusieron de manifiesto el sello de servicio de sus profesiones
Homo faber sui es una locución latina y un concepto filosófico que se refiere a la capacidad del hombre para darle forma a su propia identidad y futuro. El astrónomo jesuita José Funes lo retoma para explicar que “todos los seres humanos somos un poco ingenieros”.
Algunos, sin embargo, se han entrenado para optimizar procesos industriales, construir los pequeños componentes de nuestros aparatos electrónicos y, en los últimos años, introducir la inteligencia artificial (IA) en nuestra vida cotidiana. En la conferencia inaugural del 3er Congreso de Ingenierías del Sistema Universitario Jesuita (SUJ), Funes recordó que es fundamental que este grupo de personas, que tienen la libertad para elegir con la tecnología,también elijan con cuidado.
“¿Cómo tratar a una inteligencia no humana?” fue la pregunta propuesta por académico de la Universidad Católica de Córdoba y director del Observatorio Vaticano entre 2006 y 2015. Sus reflexiones respecto al tema no se separan de las inquietudes que han caracterizado su trayectoria, especialmente en la exploración de inteligencia fuera de la Tierra.
“¿Qué tienen en común la búsqueda de vida inteligente extraterrestre y la comprensión de lo que estamos viviendo con la inteligencia artificial? En el fondo las dos nos llevan a la pregunta, ¿quiénes somos los humanos?”, compartió.
Como profesor de filosofía de la naturaleza y apasionado del cine, también se pregunta por el futuro de la humanidad. Y evocando el final de la famosa road movie de Ridley Scott piensa, ¿al igual que Thelma y Louise nuestra civilización ha decidido acelerar hacia el precipicio? ¿Quiénes conducen este vehículo del desarrollo tecnológico?
Así como el papa León XIV en su carta encíclica Magnifica humanitas, Funes esperaría que la IA se utilizara para construir el bien, pero está preocupado de los sacrificios que sus impulsores están dispuestos a hacer en nombre de la eficiencia del sistema.
De cualquier manera, eso no detiene al argentino de pedirle ayuda a Claude para hacer las diapositivas de sus clases, ni tampoco de promover entre sus estudiantes universitarios el uso de herramientas similares, que él más bien considera “inteligencias simuladas”.
Por ahora la investigación del astrónomo jesuita se apoya en el pensamiento del filósofo alemán Hans-Georg Gadamer para descifrar si nuestras interacciones con Gemini, ChatGPT o Grok generan una fusión de horizontes que nos ayuden a comprender mejor nuestra existencia.
“Yo les estoy hablando desde mi horizonte como jesuita y astrónomo. Ustedes están escuchando lo que digo desde su experiencia de sentido. La esperanza es que, a partir de esto, pueda surgir para mí y para ustedes un nuevo horizonte. Trabajando con los alumnos sobre este tema, resulta cada vez más claro que, en este momento, la IA no tiene un horizonte de sentido”, explica.
Como se hizo evidente en la conferencia, las preguntas superan a las respuestas. Pero, al menos, para acercarse a caracterizar las inteligencias no humanas, Funes recurre a la figura del dragón. Este “posee la capacidad de asumir muchas formas, pero estas son inescrutables”, escribió Jorge Luis Borges. Los grandes modelos de lenguaje pueden ser católicos, agnósticos, ateos o musulmanes según se les pida, dijo Funes como de su comparación.
La propuesta del especialista es entrenar a esta criatura que es símbolo de poder y transformación, con el fin de orientarlo hacia objetivos que atiendan las necesidades de quienes más lo necesitan. Eso se acompaña del discernimiento jesuita, para que todas las personas tengan la información necesaria al utilizar la IA.
“Deberíamos comprender los mecanismos que está detrás de ella y reflexionar sobre las consecuencias de aplicar la inteligencia artificial sin analizar el impacto social y entre los actores más vulnerables”, concluyó.
Ingenierías con los valores compartidos
El 3er Congreso de Ingenierías del SUJ se llevó a cabo entre el 28 y 29 de mayo con la participación de las Universidades Iberoamericanas de Ciudad de México, Puebla, León, Torreón y Tijuana; el Tecnológico Universitario del Valle de Chalco; y el ITESO como sede.
Durante la inauguración, Eduardo Gamaliel Hernández Martínez, director de la División de Ciencia, Arte y Tecnología de la Ibero Ciudad de México e integrante del comité organizador del congreso, enfatizó que el propósito del evento anual es que los estudiantes compartan ideas, proyectos y experiencias con otros que tienen las mismas ganas de generar impacto desde la ingeniería.
“Más allá de una profesión (la ingeniería) es una visión de cómo concebimos el mundo y una alternativa para mejorarlo”, afirmó Hernández. Luego, destacó que el encuentro entre universidades jesuitas representó una oportunidad para visibilizar las coincidencias del sello ignaciano en la formación crítica y con sentido humano.
En ello coincidió Raúl Arturo García Huerta, director del Departamento de Procesos Tecnológicos e Industriales del ITESO y del comité organizador del evento. Aseguró que el compromiso para formar ingenieros en el SUJ es hacerlo en equilibrio entre la aptitud y la actitud, para que sean capaces de aplicar conocimientos con rigor científico, pero con el corazón y mente puestos en la dignidad de las personas.
Además de la participación de José Funes, durante el 3er congreso hubo ponencias temáticas, talleres, presentaciones de carteles, actividades de integración y una segunda conferencia magistral con Luz María Franco Ibarra, egresada del ITESO y directora de Proyectos Empresariales de Apzusa, empresa dedicada a la consultoría en transformación digital y ciberseguridad.
FOTOS: Zyan André
