Bernardo Enrique Roque Tovar asume la coordinación de la Maestría en Psicoterapia del ITESO con la convicción de que la práctica y la sistematización son claves para formar terapeutas que generen experiencias emocionalmente correctivas, tanto en individuos como en sus comunidades 

Hay un par de principios en los que Bernardo Enrique Roque Tovar apoya su práctica como psicoterapeuta. El primero se trata de priorizar la experiencia sobre la teoría en cada intervención, y el segundo es que la profesión no se ejerce solamente en el consultorio. De este modo el investigador traza una ruta de trabajo en la que el impacto va desde la singularidad del consultante hasta su resonancia en el tejido social. 

Ahora que Bernardo acaba de asumir la coordinación de la Maestría en Psicoterapia del ITESO, sus ideales se encontrarán con la orientación interdisciplinar que ha caracterizado el programa académico en sus 21 años de existencia. “Se trata de tomar lo que ya existe, que es muy bueno y que ha sido un trabajo de muchos años, y ponerle tu toque. Creo que ese es el reto”, dice Roque Tovar.  

Bernardo es doctor en Investigación Psicológica por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, maestro en Terapia Familia Sistémica por la Universidad del Valle de Atemajac y maestro en Professional Counseling por la Universidad Estatal de Georgia. Su camino en el ITESO comenzó en 2011 y al cuerpo académico de la Maestría en Psicoterapia se unió en 2016.  

Sistematizar para reconocer el impacto  

Antes de ser nombrado coordinador estaba al frente de las asignaturas seriadas de Investigación, Desarrollo e Innovación (IDI) del mismo posgrado, que tienen como propósito guiar a las y los estudiantes en el desarrollo de su trabajo de obtención de grado. Además, Bernardo también estaba involucrado en el proceso de admisión de la maestría, en apoyo a la doctora Tania Zohn Muldoon, su antecesora en la coordinación.  

Más allá de que el paso lógico era que Roque Tovar asumiera el cargo debido a su cercanía con el programa de estudios, lo que él considera más valioso es la oportunidad de ampliar el impacto de los proyectos que ha impulsado a la totalidad de la maestría. Con ello se refiere, principalmente, a la sistematización del trabajo que las y los estudiantes hacen en el Centro Polanco para consolidar su formación práctica.  

El Centro Polanco es un espacio de intervención social creado por el ITESO, en el que las y los estudiantes de psicoterapia ofrecen un servicio de consultoría gratuita a una comunidad urbana en situación de vulnerabilidad. El nombre de la iniciativa es Proyecto Presencia, y desde la perspectiva de Bernardo, es una de las mayores fortalezas de la maestría. 

Para entender su impacto en la sociedad, cuando Roque Tovar estuvo al frente de las asignaturas de IDI impulsó que la información recopilada en el Centro Polanco se vinculara con los trabajos de obtención de grado, a través de estudios de caso clínico. De esa manera las y los futuros psicoterapeutas, durante su formación, también se dedican a producir conocimiento sobre los malestares psicosociales y emocionales que aquejan en la actualidad a una comunidad cercana al ITESO.  

Esta iniciativa ha sido respaldada por el Fondo de Apoyo a la Investigación (FAI) de la universidad, que en ciclos anteriores seleccionó una propuesta del Proyecto Presencia para investigar procesos psicoterapéuticos relacionados a situaciones de violencia de género. 

Este tipo de iniciativas son las Bernardo planea ampliar para que sean transversales en toda la maestría. Sistematizarlas permitirá dar cuenta de que su impacto no recae solo en individuos, sino que “estamos interviniendo con toda su red. Porque esa persona que supera la dificultad también se convierte en un reproductor social de la importancia de atender la salud emocional”, explica. 

La experiencia y el vínculo sobre el manual teórico 

A lo largo de su trayectoria, Bernardo Roque ha dirigido su línea de investigación hacia el estudio micro-analítico de los procesos terapéuticos. Esto consiste en observar lo que ocurre dentro de los consultorios, utilizando las interacciones dialógicas como unidades de análisis. Al ser el diálogo el factor común en cualquier intervención de consultoría psicológica, este enfoque permite estudiar los procesos terapéuticos más allá de la teoría utilizada. 

Este trabajo ha llevado a Bernardo a identificar que uno de los ejes de la formación psicoterapéutica debe ser la capacidad de crear vínculos de calidad con las personas consultantes. Ellas, “no llegan a terapia en búsqueda de información”, dice el académico, sino de una relación de ayuda y de experiencias que hagan una diferencia en sus vidas. 

“Hay una parte de la formación terapéutica que es muy científica, muy de conocimiento teórico y de información, pero ya en el encuentro se ponen en juego otros procesos que no son algorítmicos, son más experienciales”, agrega. Ahí reside otra de las líneas por las que Roque Tovar que desea ver a la Maestría en Psicoterapia avanzar: la formación de profesionales capaces de formar relaciones de ayuda, que impulsen experiencias emocionalmente correctivas en las personas. 

El pasado 14 de enero, el doctor Bernardo formó parte de la ceremonia de cambio de coordinaciones académicas del ITESO. Durante esa jornada, Luis Marrufo Cardín, titular de la Dirección General Académica se dirigió a él para compartir encargos específicos de su nueva asignación. Entre ellos, la vinculación con otras instituciones educativas y de investigación, así como las posibilidades de insertar procesos en la modalidad virtual en la Maestría en Psicoterapia.  

Sobre el primer punto, Roque Tovar adelanta que la apuesta serán las alianzas internacionales para compartir proyectos hechos en el ITESO. Por ejemplo, la presentación de los resultados de la investigación sobre consultas por violencia de género en el Centro Polanco en el siguiente congreso del Capítulo Latinoamericano de la Sociedad de Investigación en Psicoterapia. 

Respecto la transición a lo virtual, Bernardo sostiene que es una inercia imposible de detener, pero en la que hay que considerar la viabilidad de manera dialogada y colegiada. Por lo tanto, su prioridad al hacerlo será igual que con todas las demás asignaciones de la maestría: con enfoque en la formación práctica de quienes buscan servir al bienestar de las personas.

 

FOTO: Zyan André