La académica ha acompañado los pasos de la Maestría en Derechos Humanos y Paz del ITESO desde hace mucho tiempo y ahora es su coordinadora. Explica que buscará seguir fortaleciendo las prácticas educativas desde “una pertinencia social con andamiaje teórico sólido”, así como posicionarla todavía más a escala nacional e internacional

Desde su creación, la Maestría en Derechos Humanos y Paz ha tenido muy claras las necesidades y las problemáticas que aquejan a la sociedad. Esta claridad ha permitido que el programa esté en constante evolución y haga las adecuaciones de sus líneas de investigación. En este camino, Adriana González Arias ha tenido una participación: casi desde el principio del programa, dice, se ha desempeñado como tutora de proyectos de obtención de grado; durante muchos años ha sido la responsable de realizar las entrevistas de ingreso a los y las candidatas; ha diseñado materias y trabajó en la última revisión curricular. Con todos estos antecedentes, ahora que ha recibido el encargo de ser la coordinadora la maestría, dice sentirse “contenta por darle seguimiento a lo que se ha logrado y poder apoyar en su fortalecimiento”.

Uno de los aspectos que Adriana González menciona al describir la evolución del programa tiene que ver con la respuesta que se ha dado a las inquietudes e intereses del estudiantado. “Al principio la maestría era como muy abierta y se ha ido especializando para atender las necesidades que tienen los y las estudiantes de trabajar con ciertas problemáticas relacionadas con violaciones a derechos humanos”. La académica explica que, por ejemplo, han llegado estudiantes que quieren trabajar temas de movilidad humana, otros con procesos más comunitarios, de acompañamiento a organizaciones de la sociedad civil. En los últimos años, continúa, ha tomado fuerza el tema de las desapariciones y sus consecuencias. En función de esta dinámica, se han ido fortaleciendo las líneas de investigación, proceso en el han contribuido “un grupo de docentes que están totalmente entregados a esos trabajos, sumado a la bondad de que pertenecemos al ITESO, que tiene una amplia perspectiva social y que nos ha permitido trabajar con tutores de muchos departamentos diferentes. Realmente es una maestría interdisciplinaria”.

Uno de los sellos distintivos del programa que ofrece el ITESO está enunciado en el nombre: no sólo se trata de una maestría en derechos humanos, sino que está orientada en la construcción de paz. González Arias explica que “ha sido una de las cosas que hemos trabajado más desde el diseño de las materias y del nuevo plan curricular. No queremos sólo construir procesos que respeten los derechos humanos, sino que también se construyan contextos en los que haya paz, donde se empiece a eliminar las violencias. Los derechos humanos y la construcción de paz tienen que ser transversales: tienen que dialogar porque no pueden ir por aparte”. Sobre cómo acoge el estudiantado este enfoque, dice que “la mayoría viene con el tema de la perspectiva de derechos humanos, y cuando observan las materias en donde está la paz de manera transversal, se dan cuenta de que pueden construir con marcos más amplios”.

Adriana González es licenciada en Ciencias de la Educación por el ITESO. Estudió la maestría en Educación Social y Animación Sociocultural en la Universidad de Sevilla y el doctorado en Migraciones Internacionales e Integración Social en Madrid. Trabajó en la Cátedra Paulo Freire, donde conoció los fundamentos y las bases de la educación popular, que después reafirmaría durante su estancia en Sevilla, en donde vio de primera mano la importancia del desarrollo comunitario para la construcción de paz. En el ITESO ha trabajado en el Departamento de Formación Humana —cuando era centro— y en el Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos y en la coordinación de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, entre otros encargos.

Cuando se le pregunta hacia dónde quiere orientar la maestría que ahora coordina, la académica dice que le interesa seguir consolidando “prácticas educativas desde la pertinencia social y con un andamiaje teórico-académico sólido”. También buscará llegar “a otro tipo de estudiantes” y aprovechar que el programa puede ofrecerse en las modalidades presencial y en línea, para atraer estudiantado de otros estados del país y del extranjero. Al mismo tiempo, también es prioritario seguir trabajando con los gobiernos locales para seguir formando a los y las funcionarias públicas. En esa línea, también buscará fortalecer la vinculación de la maestría con diferentes sectores. “Tenemos para ofrecer un programa educativo que hace propuestas de incidencia y desde ahí podemos trabajar mucho”.

Adriana González detalla que, además de perfiles de los sectores sociales, políticos y jurídicos, también le interesa atraer a personas de otros sectores como, por ejemplo, el empresarial, para tocar el tema de los derechos laborales y “formar al empresariado para que haya empresas socialmente comprometidas con los derechos humanos y la paz. Nos interesa atraer perfiles de educación, de psicología, áreas que acompañan los procesos desde otros niveles”. Porque, a final de cuentas, los problemas sociales son multidisciplinarios y sus soluciones también deben serlo.

FOTO: Zyan André