La académica del Colegio de México Emelina Nava, presentó en la Casa ITESO Clavigero un estudio sobre la movilidad femenina en la Zona del Valle de México, como parte del SEMUS

Profundizar en el conocimiento de los encadenamientos de los viajes de las mujeres en el transporte público y analizar las implicaciones de los cambios generacionales en las prácticas de la movilidad femenina son dos necesidades imperiosas para los investigadores y especialistas, consideró la académica del Colegio de México, Emelina Nava. 

La también profesora en la Maestría en Urbanismo-Desarrollo Urbano Regional de la UNAM fue invitada por el Seminario permanente de Estudios de la Movilidad Urbana Sustentable (SEMUS) del ITESO para impartir la conferencia “Movilidad femenina en transporte público y privado en la Zona Metropolitana del Valle de México: Reflexiones desde el espacio metropolitano” en la Casa ITESO Clavigero. 

En este estudio realizó un análisis comparativo de los viajes en transporte público realizados por mujeres en la zona metropolitana del Valle de México (ZMVM) en el año 2007 en relación con 2017, a partir de encuestas origen-destino oficiales realizadas por el INEGI. Lo anterior con el fin de examinar los resultados de política dirigidas al mejoramiento de la movilidad femenina en las periferias urbanas, teniendo en cuenta que las prácticas de movilidad son totalmente diferenciadas entre hombres y mujeres.  

“Las mujeres hacen trayectos numerosos y complejos, utilizan rutas variadas y concentradas en áreas geográficas alrededor del hogar, valoran la flexibilidad horaria y la iluminación de los trayectos. En el caso de los hombres, los destinos son más alejados del trabajo, hacen trayectos escasos, simples y repetitivos, rara vez llevan carga consigo o sufren acoso sexual y son molestados, además de que valoran más la velocidad y el tiempo de desplazamiento”, explicó la arquitecta por la Universidad Veracruzana. 

En su caso de estudio Nava encontró que, en 2007, en la ZMVM los hombres tienen viajes más largos, su red es mucho más amplia, pero tienen un patrón menos fragmentado que el que tienen las mujeres. Las mujeres se solían quedar en la periferia, y casi no van al centro urbano. Cabe destacar que en la estructura urbana de Latinoamérica el centro es muy importante para la movilidad, a diferencias de otros países como Estados Unidos, que están más orientadas al uso del automóvil, en lugares fragmentados. En este sentido, la red masiva de transporta ayudó a que los viajes de los hombres sean más fácil llevados a efecto.  

Para 2017, el patrón de transporte mucho más amplio, se incluyen nuevos medios como el Macrobús y tren suburbano, y ya hay una mayor integración entre los modos de transporte de la CDMX y el Estado de México, no obstante, aún existe una gran periferia aún desconectada. Se observa una tendencia de concentración de los destinos de viaje en transporte público de la población femenina en la periferia, aunque menos pronunciada que los registrado en 2007. 

“Con la inserción de las mujeres en el mercado laboral, sus prioridades de viaje van cambiando también, y también los hombres tienen un aumento de zonas de destino de viaje donde se localiza la nueva infraestructura de transporte”, destacó la maestra y doctora en urbanismo por la UNAM y técnico profesional en transporte urbano por el Banco Mundial. 

Un patrón interesante que descubrió es que las mujeres mayores de 45 años son las que menos se mueven, mientras que las mujeres más jóvenes muestran patrones de movilidad más frecuentes. “Las mujeres más jóvenes ya están más dispuestas a moverse que las mujeres de mayor edad. Entonces están tomando patrones más independientes de movilidad y están dispuestas a ir a lugares lejanos a buscar las cosas que necesitan, a pesar de las implicaciones que tiene en términos de la violencia en el transporte público”, expresó la Consultora del Banco Mundial, del PNUD y de ONU Hábitat. 

Entre otras conclusiones de esta investigación resaltó que la planeación de los modos masivos de transporte, basada en aspectos productivos de hora punta no beneficiaba necesariamente a la cobertura que demanda la movilidad femenina en 2007, puesto que guarda un patrón de demanda periférico, principalmente.  

También las prácticas de desplazamiento de las mujeres de la ZMVM muestran claras diferencias en cuanto a la longitud de los viajes, propósitos, y estrategias de movilidad. Particularmente las mujeres que utilizan el transporte público en 2007 y viven en la periferia, registran altos porcentajes de viajes con origen y destino dentro de las mismas zonas donde se localiza su hogar. 

Finalmente, para futuras investigaciones consideró que habrá que preguntarse en qué medida la inversión del Estado en obras de infraestructura de transporte, se está invirtiendo para beneficiar a esta población que además cuenta con menores ingresos y necesidades de transporte local. Así como examinar los mecanismo adecuados para el financiamiento de la infraestructura de transporta de baja capacidad a nivel local, y su integración con el transporte masivo. Igualmente, es necesario indagar sobre los efectos de los procesos metropolitanos y de tamaño de ciudad, sobre la inserción al mercado laboral por parte de las mujeres y sus implicaciones en la manera en que viajan. 

 

FOTO: Zyan André