EMPRENDIMIENTO

Emprendimiento creativo, un pastel a la vez

La Escuela de Negocios ITESO invitó a la comunidad universitaria a la charla “Las delicias de emprender” impartida por la propietaria de la pastelería “Marisa”, María Isabel Lazo Corvera, psicóloga y empresaria

POR PALOMA HERNÁNDEZ

¿Qué hizo que la empresa Pastelería Marisa fuera el éxito que es ahora? De hacer los postres para las reuniones a las que asistía, a vender uno o dos pays a amistades y conocidos de su círculo social, pasó a producir y distribuir las grandes producciones que tiene hoy en día.

El jueves 22 de marzo en el Auditorio Q, Marisa Lazo, psicóloga y fundadora de la pastelería, compartió los pasos que le llevaron a conseguir ese éxito comercial, en la charla “Las delicias de emprender”, convocada por la Escuela de Negocios ITESO. Y, más allá de consejos útiles para comenzar cualquier tipo de negocio comercial, trascendió a técnicas aplicables a aspectos de la vida diaria.

“Hay que empezar siendo felices y positivos, ya que está científicamente comprobado que te hace más atento, más creativo, más sabio y hábil”, citó el estudio académico de Barbara Fredrickson. Ella fue creadora del modelo de la ampliación y de la construcción, elaboró este modelo inicialmente para explicar la función que cumplen las emociones positivas, en contraposición con la función que se les atribuye a las negativas; Marisa Lazo explicó cómo utilizó este modelo psicológico para cimentar las bases de sus primeros pasos de emprendimiento.

Complementando la idea de una vida más positiva, “trabajar en algo que te gusta es muy importante, para que lo hagas bien y disfrutes hacerlo, sin verlo como algo de lo que tienes que escapar”, expresó. Para ella también ha sido muy importante el no tener miedos y lanzarse a retos, tanto financieros como de las propias variaciones de sus productos, y ser fiel a lo que cree.

Ahorrar e invertir es algo que consideró que hace falta procurar entre jóvenes en México. Esto le ayudó en los primeros años del lanzamiento de su marca. Y así como hay que saber evolucionar, Marisa explicó la importancia de conservar lo que funciona: nunca han cambiado las recetas o la forma casera de hacer los postres, ni para que los tiempos sean más eficientes o abaratar costos.

Marisa pasó de ser una persona haciendo pasteles en su casa a tener 550 colaboradores y 49 sucursales en Jalisco, y a pesar de haber crecido tanto, sigue fiel a sus valores y los aplica en su modelo de negocios. “Hay que echarle las mismas ganas que al inicio a todo y si hay algo que te dio mucho éxito, a seguir haciéndolo igual”, dijo

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