Francisco Urrutia, secretario ejecutivo de la red internacional jesuita, participó en el Congreso Internacional del Hábitat y Sustentabilidad con una charla en la que expuso las prioridades de las universidades jesuitas de América Latina en este ámbito 

«Llénanse vagamente de estrellas sus pupilas místicas”. Con esta línea termina “Los gatos”, poema de Charles Baudelaire en el que, según señalan algunas interpretaciones, el poeta quería atribuirle poderes de oráculo a las pupilas de los felinos. El poema y esa interpretación fueron la idea con la que Francisco Urrutia abrió la conferencia “Respuesta de las universidades jesuitas a la crisis socioambiental”, como parte del programa del IV Congreso Internacional del Hábitat y Sustentabilidad que tiene lugar en el ITESO. 

“Los humanos buscamos el futuro en congresos académicos y no en las relaciones con otras personas o con la naturaleza”, dijo el secretario ejecutivo de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (Ausjal), y señaló que esta propensión a dejar de lado la naturaleza no es ajena incluso al cristianismo: tuvieron que pasar casi mil años para que Francisco de Asís, primero, e Ignacio de Loyola, después, dieran forma a algo que podría denominarse “mística ecológica”. No es casualidad, continuó Urrutia, que ambos religiosos sean los inspiradores de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, quien ha invitado a entender la crisis ecológica y social “no como dos crisis separadas, sino como una y compleja crisis socioambiental”. Así pues, añadió el secretario de Ausjal, “es fundamental encontrar soluciones integrales”. 

Francisco Urrutia compartió que recientemente la Ausjal colaboró con la UNESCO en el informe “Acciones basadas en el conocimiento: Transformando la educación superior para la sustentabilidad global”, en el que se expone que las universidades deben tener un papel más activo en el impulso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 20-30 de la Organización de Naciones Unidas. “Sin la colaboración de las universidades será prácticamente imposible cumplir los objetivos en seis años y medio. Es necesaria la capacidad de la educación superior para desarrollar conocimiento, educar e incidir públicamente”. 

Al responder a la pregunta de cómo pueden las universidades impulsar este trabajo, señaló que debe hacerse desde una perspectiva inter y transdisciplinar, así como afianzando su presencia en la sociedad a través del compromiso activo y la vinculación. El reto es, añadió, “integrar el conocimiento y los sabres académicos con el conocimiento y los sabres de otros ámbitos. Sólo así podremos hablar de una universidad auténticamente relacional”. 

El secretario ejecutivo de Ausjal también habló del Observatorio de la Democracia en América Latina, del conflicto en Nicaragua y del Intercampus de Ausjal, una iniciativa que busca ofrecer educación en línea a quienes están padeciendo el conflicto entre el gobierno nicaragüense y la Universidad de Centroamérica (UCA).  

Al enlistar los ámbitos prioritarios para Ausjal, señala que estos partieron de un análisis de la realidad y son seis: la sustentabilidad del hábitat; el fortalecimiento democrático; el desarrollo con inclusión e igualdad; el afianzamiento de la seguridad ciudadana; la atención a la población en movilidad forzada y la relación de las culturas tecnológicas emergentes con la formación de ciudadanos éticos. Estos ámbitos, añadió, “implican un avance en lo que se ha llamado responsabilidad social y que la Compañía de Jesús entiende como justicia socioambiental”. 

Finalmente, Francisco Urrutia también compartió con la audiencia los trabajos de colaboración de Ausjal con la Red Eclesial Amazónica y señaló que están por abrirse un diplomado internacional de incidencia universitaria y un programa para la formación de agentes de incidencia con perspectiva de derechos humanos.  

FOTO: Luis Ponciano