El jueves 2 de noviembre se celebra el Día Internacional Contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, Incluido el Ciberacoso. Desde el ITESO, la apuesta es crear espacios y perfiles que sepan liderar dinámicas transformadoras, siempre a favor de una mejor convivencia y mediante el diálogo y la colaboración

Siete de cada diez niños y adolescentes sufren algún de tipo de acoso o ciberacoso en México, reportó la organización no gubernamental internacional Bullying Sin Fronteras para América, Europa, Asia, Oceanía y África, en su informe mundial 2023. 

El acoso escolar y el ciberacoso son fenómenos que cada año provocan bajo rendimiento y deserción escolar e incluso son considerados detonantes de más de 200 mil muertes de niños y jóvenes a nivel mundial. En ese contexto es que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha declarado que el primer jueves de noviembre sea el Día Internacional Contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, Incluido el Ciberacoso.  

Desde el ITESO, la apuesta para hacer frente a esta tendencia es formar perfiles capaces de diseñar proyectos, generar experiencias de aprendizaje y liderar dinámicas transformadoras para la construcción de paces, tanto en el ámbito escolar como en otras esferas formativas.  

Para Liliana García Ruvalcaba, coordinadora de la Maestría en Educación y Convivencia, el fenómeno del bullying no puede verse distanciado del conflicto. “El conflicto en las relaciones humanas es algo que siempre va a estar, pero cómo se resuelven y gestionan esos desencuentros puede derivar o no en violencia”, dijo. 

Los estudiantes de este posgrado trabajan sus proyectos en alguna de tres líneas: manejo adecuado de la diversidad o inclusión, equidad y participación, todas en torno a un tema de convivencia y aprendizaje. La intención es incidir positivamente en la transformación de las prácticas pedagógicas en cualquier proceso formativo, ya sea desde la enseñanza o desde el aprendizaje. 

García Ruvalcaba señaló que desde la maestría también se pone atención a las habilidades socioemocionales del aprendiz, para trabajar dinámicas de convivencia desde la perspectiva emocional. 

Liliana García Ruvalcaba, coordinadora de la Maestría en Educación y Convivencia.

Ecosistema universitario de paz

La académica resaltó que el ITESO, además de contar con un sólido sistema de instrumentos para la contención de violencias, que van en el sentido de sentar bases para la vida común armónica, ofrece programas educativos en torno a la construcción de paces, como las maestrías en Educación y Convivencia y en Derechos Humanos y Paz. 

También tiene una oferta de asignaturas a nivel licenciatura para que quienes las cursen “puedan entender qué está sucediendo y después, con todas las herramientas teórico-metodológicas, ir posicionándose frente a eso. No son sólo materias, son maneras de mirar a la sociedad y de comprometerse con ella”, afirmó. 

Señaló además que el ITESO, como espacio educativo, busca que todas las experiencias formativas sucedidas en la universidad también contribuyan a la construcción de paz. Asimismo, que desde las aulas se promueven estrategias para aprender de modo convivencial, a fin de generar experiencias de diálogo y participación. 

Una de estas estrategias es la que se utiliza en los Proyectos de Aplicación Profesional (PAP), que es la metodología aprendizaje-servicio. “Al mismo tiempo que los aprendices están adquiriendo conocimientos y desarrollando habilidades, hacer algo por otros. Investigaciones apuntan que en la medida en que se trabaja este nivel de transformación pedagógica, hay muchísimos menos sucesos relacionados con la contención de violencias”, dijo. 

 

Aportar desde la transformación de dinámicas

Una arista más al ecosistema universitario de paz es la recién formada Coordinación de Reconciliación para una Cultura de Paz (Cerpaz), que surge a partir de una iniciativa del Sistema Universitario Jesuita (SUJ) y busca impulsar procesos de reconciliación en la comunidad universitaria a través del acompañamiento y la resignificación del conflicto. 

Paulina Quintero Toscano, coordinadora de la Cerpaz, señala que desde esta instancia se trabajará desde ejes de investigación, articulación y creación de redes, difusión y divulgación y educación para la paz. Desde este último ya se están preparando diversos proyectos, como círculos de paz para estudiantes, en vinculación con el Centro de Acompañamiento y Estudios Juveniles (C-juven), talleres sobre gestión y manejo de conflictos y talleres de comunicación no violenta, todos planteados para suceder en Primavera 2024. 

Paulina Quintero Toscano, coordinadora de la Cerpaz.

Otra de las estrategias que desde la Cerpaz se está considerando, en colaboración con la Comisión Disciplinaria del ITESO, es la capacitación de estudiantes como mediadores de conflictos. “Creo que sí les tenemos que empezar a dar un rol más protagónico a los estudiantes en esto y ver en qué problemáticas pueden involucrarse un poco más”, dice. 

Quintero Toscano confía en que estos espacios sean una buena plataforma para proponer la reflexión y el diálogo en torno al bullying desde la toma de conciencia tanto de estudiantes como de colaboradores. 

“En la medida en que nosotros propiciemos esos espacios de diálogo, de encuentro, de convivencia y de reflexión sobre temas que están atravesados por la violencia, creo que se le está apostando a transformar dinámicas para promover la construcción de paz”, afirma. 

FOTOS: Margarita Barbosa y Luis Ponciano