Las advertencias e invitaciones que hace el papa León XIV en su carta encíclica hacen referencia a los desafíos que el mundo ya enfrenta. El académico César Lozano se encargó de mostrar la precisión del documento.
La carta encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV es precisa porque pone acentos en los desafíos que las sociedades experimentan en la actualidad, asegura César Lozano, coordinador de la iniciativa ReflexIA en el ITESO. Sin ser alarmista, el documento habla de desarmar a la inteligencia artificial (IA), pero también de que es una herramienta que puede curar, conectar, educar y cuidar la Casa común. En el segundo día de las Reflexiones sobre la encíclica en la universidad, Lozano se encargó de mostrar el panorama matizado de aquellas invitaciones que hace el papa.
El académico comenzó por recordar que, tres profesores del ITESO, integrantes de ReflexIA, recibieron el tercer lugar del 1st AI and Education – LATAM Challenge de Gemini de Google. Para hacerlo tuvieron que competir con otras 57 instituciones de educación superior de la región que también propusieron estrategias de enseñanza y aprendizaje con IA. Eso quiere decir que “todas esas universidades están preocupadas por hacer implementaciones más allá de la creación del texto, o de pensar si los alumnos están haciendo trampa, sino que trabajan en estrategias reales”, asegura Lozano.
También trajo a la conversación las implementaciones tecnológicas que, como describe el papa, dotan esta herramienta de un potencial curativo. Entre ellas la computación cuántica, la neurotecnología, las ciencias naturales y hasta la predicción del clima. Sin embargo, el entusiasmo desmesurado no es la mejor aproximación para afrontar la revolución digital y la encíclica es un documento que muestra por qué.
Impedir el dominio sobre lo humano
Durante la charla que guió, César Lozano hizo referencia al siguiente fragmento de Magnifica humanitas: “Sin duda, es deseable que la tecnología libere al hombre de trabajos especialmente pesados, repetitivos o peligrosos y que ofrezca un apoyo inteligente a la actividad humana, pero la norma general debe seguir siendo la protección de los puestos de trabajo y del papel insustituible de la persona”.
La preocupación surge de los recortes de personal en empresas de todo el mundo por motivos de optimización tecnológica. Una referencia para entender el impacto es el seguimiento de despidos en el sector tecnológico de Trueup. Este registro asegura que durante 2025 más de 245 mil empleados perdieron su trabajo. A mediados de 2026 la cifra es de alrededor de 164 mil, aunque se proyecta un total de 372 mil el año completo.
“La tecnología puede curar, pero también puede quitar trabajos. Todo depende de las personas que están liderando las empresas. Por eso es importante trabajar con los estudiantes y formarlos para que sepan que al usar la inteligencia artificial hay que cuidar a las personas”, reflexionó Lozano.
Una segunda sección de la encíclica a la que hizo referencia fue aquella que enuncia: “Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva. Es la carrera por el algoritmo más eficaz y por el banco de datos más amplio, para consolidar una ventaja geopolítica o comercial sobre todos los demás. […] Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano”.
Es probable que esta sea una de las propuestas del documento que más han destacado en los medios de comunicación, explica Lozano. Y es relevante en tanto se han proliferado las aplicaciones en contextos bélicos; sin embargo, el apunte completo del papa deja muy claro que su postura no es en contra del desarrollo tecnológico. “Pedir prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana”, dice Magnifica humanitas para complementar la idea.
Para cerrar en línea con las reflexiones sensatas del papa León XIV, César Lozano invitó a los presentes a estar atentos a “las verdades a medias” que nos empujan a posturas de aceptación o rechazo total de la IA. En la universidad, él alienta una aproximación a la tecnología como si esta fuera un copiloto, “yo soy quien manejo el carro, pero la inteligencia artificial es la que me está ayudando a hacerlo”, comenta.
FOTO: Zyan André
